Ganaderos mexicanos en jaque, a la espera de la reapertura de la frontera con EU tras gusano barrenador

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 22 de noviembre de 2025.-  A un año exacto del primer caso detectado del gusano barrenador del ganado (GBG)cierre de la frontera estadounidense a las exportaciones de ganado bovino, decretado por el Departamento de Agricultura de EU (USDA), ha paralizado un comercio centenario, generado pérdidas millonarias y disparado los precios de la carne en ambos lados del Río Bravo. Mientras el gobierno mexicano asegura que la plaga está contenida, Washington mantiene la puerta cerrada, dejando a miles de familias en vilo por una reapertura que podría llegar en 2026. en el sur de México, los productores pecuarios del país enfrentan una crisis sin precedentes. El

El Cochliomyia hominivorax, conocido como gusano barrenador del Nuevo Mundo, es un parásito letal que deposita sus larvas en heridas abiertas de animales de sangre caliente, devorando tejidos vivos y causando infecciones graves. Originario de América Central, el brote irrumpió en México el 22 de noviembre de 2024 en Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala. Desde entonces, el Senasica ha confirmado más de 10 mil casos, afectando principalmente a 7 mil 474 reses, pero también a perros, gatos y hasta 64 humanos en 26 incidentes de miasis. El rebrote en estados como Nuevo León y Querétaro en octubre de 2025 frenó intentos previos de reapertura, extendiendo el impacto hacia el norte.

La respuesta inmediata de EU fue drástica: el USDA, bajo la secretaria Brooke Rollins, clausuró los 3 mil 152 kilómetros de frontera el mismo día del primer caso, suspendiendo importaciones de bovinos, bisontes y equinos. Intentos de reapertura gradual en julio de 2025, con puertos como Columbus y Santa Teresa en Nuevo México, se derrumbaron apenas dos días después por un nuevo foco en Veracruz. «No podemos comprometer la seguridad del rebaño por el costo», advirtió Rollins, enfatizando que un avance prematuro podría devastar la industria ganadera estadounidense.

Pérdidas que sangran la economía mexicana

El impacto en México es devastador. Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), estima que el bloqueo ha impedido la exportación de más de un millón de cabezas de ganado, privando al sector de mil millones de dólares en divisas. En Chihuahua, la principal entidad exportadora, las pérdidas diarias superan los 13 millones de dólares, según la Unión Ganadera Regional, pese a que el estado no registra casos. A nivel nacional, las cifras ascienden a más de 15 mil millones de pesos, equivalentes a unos 750 millones de dólares, con una caída del 32% en casos confirmados desde agosto, pero aún 941 activos.

En Sonora, epicentro de la producción norteña, Juan Carlos Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional, pinta un panorama sombrío: «Los precios locales del ganado han colapsado, y las familias dependen de este ingreso para sobrevivir». Además, el contrabando de ganado robado por grupos criminales en Chiapas agrava la propagación, al evadir inspecciones y tratamientos. Carlos Mahr, ganadero chiapaneco, denuncia: «La delincuencia trafica reses infectadas hacia mercados lucrativos, extorsionando en el camino».

Diálogos sin fin y un rayo de esperanza

Los secretarios de Agricultura, Julio Berdegué de México y Brooke Rollins de EU, han sostenido reuniones constantes, incluyendo una reciente en las oficinas del Senasica. México presume avances: la plaga está contenida en el 0.005% del hato nacional, con vigilancia reforzada y la liberación de 4 millones de moscas estériles en colaboración con el APHIS de EU. La Sader afirma que el país está «en condiciones técnicas y sanitarias» para reactivar exportaciones.

Sin embargo, no hay fecha definida. Anaya y expertos como Eduardo Baranzini coinciden en que la presión inflacionaria en EU —con una escasez de 300 mil toneladas de carne y alzas históricas en precios— podría forzar la reapertura a inicios de 2026. «Esto pega en la bolsa del consumidor estadounidense», advierte Baranzini, recordando un siglo de comercio complementario entre ambos países.

En el Valle de Mexicali, Baja California, Cayetano Cisneros Valenzuela, un ganadero de 72 años, observa su rebaño con resignación: «Hemos resistido sequías y crisis, pero esta plaga nos obliga a diversificar o quebrar». Mientras Senasica insta a inspeccionar heridas diarias en animales y mascotas, los ganaderos anhelan que la cooperación bilateral convierta la crisis en una lección de resiliencia compartida. La frontera, cerrada por un gusano invisible, espera el día en que vuelva a ser un puente de prosperidad.