Inicia en el CIDECI de San Cristóbal de las Casas el Semillero 2026: “La Tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas”

Por Ángeles Ortiz

Periodistas Unidos. San Cristóbal de las Casas, México. 02 de abril de 2026. Con un llamado a mirar la realidad desde múltiples ángulos, pero siempre cuestionando el sistema capitalista en su conjunto, comenzó este jueves el Semillero Abril del EZLN en las instalaciones del CIDECI (Centro Indígena de Capacitación Integral). El evento, que se extenderá hasta el 4 de abril, reúne exclusivamente a zapatistas y se centra en analizar “la tormenta” que azota al mundo y a los territorios originarios: guerras, resistencias, cambios climáticos y la transformación interna del movimiento.

En la primera sesión vespertina, el Capitán Insurgente Marcos y el Subcomandante Insurgente Moisés expusieron las líneas centrales del encuentro. Marcos abrió con una intervención titulada “Una mirilla a la tormenta en el Mundo: Las guerras y la Resistencia y Rebeldía. 32 años: breve recorrido histórico: del CCRI de 1994 al Común de 2026”.

El capitán explicó que este semillero se realiza solo entre zapatistas porque en ediciones anteriores los invitados externos “quedaban knockout” ante las largas exposiciones, dejando puntos pendientes. “Aunque siempre aprovechamos el ingenio y la sapiencia de los invitados para meter de colada nuestra humilde opinión”, dijo con sarcasmo, ahora se busca presentar una visión completa sin interrupciones.

Marcos presentó la idea de la “aseveración erizo”: una afirmación que, como un erizo esférico, hiere desde cualquier ángulo y funciona también como espejo distorsionado. Usó el ejemplo: “El policía anarquista quiere que su hijo sea igual a él”, para ilustrar cómo distintas miradas (anarquista, feminista, liberal, etc.) interpretan la misma realidad de formas diferentes, pero todas terminan atrapadas en la lógica del sistema si no cuestionan su base material: la propiedad privada de los medios de producción.

“El sistema es esa sentencia que contiene una serie de evidencias que engañan sobre lo fundamental”, afirmó. Cualquier opción que no apunte a destruir esa base es solo “una variante de reflejo en la esfera del espejo”. Criticó la fragmentación del dolor y la lucha (mujeres, pueblos originarios, “otroas”, trabajadores, clase media), y recordó la evolución del EZLN: del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI) en 1994, pasando por los diálogos de San Andrés, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (2005) y la Declaración por la Vida, hasta el actual “Común” donde los pueblos originarios dirigen colectivamente.

Hizo un recorrido histórico: del alzamiento del 1 de enero de 1994 (“¿por qué se tardaron tanto?”), la aparición de la sociedad civil, el punto máximo de visibilidad con la Marcha del Color de la Tierra (2001), hasta los cambios estructurales en la organización zapatista. Destacó el relevo en la dirección: “Lo justo es que el que está dispuesto a morirse dirija su destino”, por lo que el mando pasó a los pueblos indígenas, con Moisés al frente. Recordó la muerte del maestro Galeano en 2014 (coincidente con Ayotzinapa) y su propio “regreso” simbólico.

Marcos mencionó el regalo preparado por los “compañeros de los Puyes” (caracoles) para la familia del finado Samir Flores Soberanes, que será entregado a la Casa Samir y a los compañeros otomíes para que lo hagan llegar a sus familiares. También advirtió sobre la presencia de miembros de la clase política en el evento: “Ojalá y aprendan algo”, pero les pidió no usar fotos para campañas.

Al finalizar, entregó la palabra al Subcomandante Insurgente Moisés, quien habló de “Una ventana al Zapatismo. Una ventana a la tormenta climática en territorios de pueblos originarios zapatistas I”.

Moisés enfatizó que la lucha zapatista es por la vida, pero que sin la Madre Tierra no hay vida posible. “Nos están destruyendo a nosotros los humanos y lo que nos rodea”, dijo. Cuestionó el término “cambio climático” desde la visión de los pueblos originarios: “Nosotros decimos Madre Tierra”. Señaló que la Tierra no es la misma que hace 100, 200 o más años, y preguntó directamente: “¿Quién es el culpable? ¿Somos nosotros o quién?”

A partir de la memoria colectiva de abuelos y bisabuelos, los zapatistas observan cambios concretos en sus territorios: alteración de ciclos de lluvia (llueve donde no llovía y viceversa), modificación en los tiempos de cultivo (el elote que antes tardaba 6-7 meses ahora sale en 5), adelantos o atrasos en la floración de árboles, aparición de heladas en lugares nuevos, y la llegada de plagas y animales típicos de tierra caliente a zonas frías (como la “mostacía” o zancudos). “No es porque nos lo dicen en Facebook o televisión. Lo estamos viendo, lo estamos viviendo físicamente”, afirmó.

Moisés vinculó estos cambios a la destrucción provocada por el sistema: extracción minera, petrolera, tecnologías y consumo desmedido. “El patrón de antes se convirtió en empresario nacional o transnacional, pero el método sigue”. Recordó que antes el agua se regalaba (“marchante, ¿qué quieres? ¿un vaso de agua?”); hoy es mercancía embotellada que genera basura.

“La reacción de la Madre Tierra nadie la va a parar, por más poderoso que sea quien está en la punta de la pirámide”, advirtió. Preguntó qué tipo de libertad, justicia y democracia podrá haber si la casa común está destruida, y llamó a organizarse: “Organizarte o resignarte”. Recordó la Convención Nacional Democrática de 1994: “Si hay otro camino, demuéstranoslo”.

La sesión concluyó anunciando la continuación a las 5 de la tarde. El Semillero busca confrontar miradas colectivas zapatistas con la realidad de la “tormenta” global y local, invitando a la crítica sin miedo y enfatizando que el EZLN, como ejército que ha estado en guerra por siglos, sigue cambiando formas de resistir y luchar.

El evento se transmite en vivo y refleja la apuesta zapatista por mirar “el lado oscuro de la luna” y preparar el “día después” de la tormenta, más allá de victorias o derrotas inmediatas.