Injerencia de Trump en la Veda Electoral Hondureña: Apoyo a Asfura y ataques a la izquierda

Por Alejandro Meléndez

Periodistas Unidos. Tegucigalpa, Honduras. 28 de noviembre de 2025.-  A solo dos días de las elecciones generales en Honduras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido el delicado equilibrio de la veda electoral con un mensaje directo en su red social Truth Social, donde respalda abiertamente al candidato derechista Nasry «Tito» Asfura y califica a la izquierda hondureña como aliada de «narcoterroristas» y «narco-comunistas». Esta intervención, calificada por analistas y gobiernos extranjeros como una «injerencia flagrante», ha avivado las tensiones en un proceso ya marcado por denuncias de fraude y corrupción.

En un extenso post publicado este viernes 28 de noviembre, Trump insta a los hondureños a votar por Asfura, candidato del Partido Nacional –el mismo que gobernó durante el mandato de Juan Orlando Hernández, actualmente preso en Nueva York por narcotráfico–. «La democracia está en juicio en las elecciones de Honduras el 30 de noviembre. ¿Maduro y sus narcoterroristas tomarán otro país como lo han hecho con Cuba, Nicaragua y Venezuela? El hombre que defiende la democracia y lucha contra Maduro es Tito Asfura«, escribe el mandatario estadounidense. Trump elogia a Asfura por sus logros como alcalde de Tegucigalpa, como la construcción de acueductos y pavimentación de carreteras, y promete colaboración para «combatir a los narco-comunistas» y enviar ayuda a Honduras.

El mensaje no escatima en descalificaciones contra los rivales de Asfura. Trump tilda a Rixi Moncada, candidata del oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre) y ministra de Defensa bajo la presidencia de Xiomara Castro, de admiradora de Fidel Castro y aliada de los «comunistas». Respecto a Salvador Nasralla, del Partido Liberal y exvicepresidente de Castro, lo acusa de ser un «comunista borderline» que busca dividir el voto de la derecha para favorecer a la izquierda. «No se dejen engañar de nuevo. El único verdadero amigo de la libertad en Honduras es Tito Asfura«, concluye el post, que ha acumulado millones de vistas en horas.

Esta no es la primera intromisión de Trump en la contienda hondureña. El miércoles 27 de noviembre, ya había expresado un respaldo similar a Asfura, argumentando que representa «el único amigo verdadero de la libertad» y advirtiendo de un «avance comunista» si triunfa la izquierda. La acción ha generado un revuelo internacional. Rusia, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, la denunció como una «injerencia flagrante» que viola la autodeterminación hondureña, instando al pueblo a votar «conforme a su dignidad y sin influencias externas». La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, por su parte, reiteró que «se respete la voluntad popular de los hondureños» y rechazó cualquier «intervencionismo».

En Honduras, el Partido Nacional celebró el aval injerencista de Trump con un tuit que reafirma: «Trump habló claro: solo Papi a la Orden defiende la libertad de Honduras«. Sin embargo, el oficialismo lo ve como un «golpe a la derecha», argumentando que podría movilizar a votantes antiimperialistas. El viceministro de Relaciones Exteriores, Gerardo Torres, ironizó: «El tuit de Trump me hace muy feliz; ha convertido esta elección en algo mediático y daña a uno de sus candidatos». Analistas como el exfiscal Víctor Fernández advierten que este «modelo descarado de injerencia» activa redes ultraconservadoras ligadas al Partido Nacional y pone en riesgo la soberanía hondureña.

La ironía no pasa desapercibida: Trump, quien ha prometido combatir el narcotráfico en América Latina –incluso con posibles ataques aéreos a cárteles en México, Venezuela y Colombia–, respalda a un partido cuyo exlíder, Hernández, fue condenado por facilitar el tráfico de 250 toneladas de cocaína a EE.UU.

A medida que se acerca el domingo 30 de noviembre, Honduras se prepara para elegir presidente, diputados y alcaldes en un clima de incertidumbre. La intervención de Trump no solo reaviva viejas heridas de intervencionismo yanqui, sino que plantea una pregunta clave: ¿hasta dónde llegará la «guerra contra el narco» cuando el aliado elegido es del mismo partido que facilitó su flujo hacia el norte? El pueblo hondureño, entre la libertad prometida y las sombras del pasado, decidirá en las urnas.