«La infancia, el rostro olvidado de la justicia»: Un llamado urgente desde el sistema judicial y la sociedad civil
Por Redacción
Periodistas Unidos. Ciudad de México a 21 de octubre de 2025.- Una jornada de ponencias magistrales se llevó a cabo con el enfoque central de la justicia con rostro humano. El evento reunió a figuras del ámbito judicial, académico y de la sociedad civil, y se desarrolló un debate sobre la necesidad de reestructurar el sistema de justicia mexicano desde la perspectiva de la infancia.
El Ing. Alfonso Malpica Olvera, presidente del Grupo CUDEC y de la Fundación Procúrame A.C., participó con la ponencia «La infancia como el centro de la justicia: El desafío ético e institucional de un sistema que debe aprender a escuchar». En su exposición, se señalaron las deficiencias estructurales del sistema judicial ante menores en situación de vulnerabilidad. Se afirmó que la infancia no requiere indulgencia, sino escucha, y que el sistema necesita ser humano, más que perfecto. Se subrayó que la revictimización y la desprotección de los menores persisten en el marco judicial.
La inauguración de la jornada contó con un presídium integrado por la Dra. Yolanda Romero Vázquez, Jueza de Control; la Dra. María Alejandra Almazán Barrera, Magistrada del Órgano de Administración Judicial; y el Ing. Alfonso Malpica Olvera.
La Dra. Romero Vázquez abordó en su ponencia «Medidas de Protección en el Procedimiento de Violencia Familiar» los desafíos que enfrentan los jueces al emitir resoluciones en casos de violencia intrafamiliar. Se hizo énfasis en la necesidad de dictar medidas de protección eficaces y con un componente psicosocial para resguardar el interés superior del menor.
Por su parte, la Dra. Almazán Barrera centró su reflexión en el papel del Poder Judicial en la formulación de políticas públicas con una visión restaurativa y empática. Se mencionó que los expedientes judiciales no deben ocultar las historias de vida de niñas, niños y adolescentes.
Lapropuesta de modelos educativos en la justicia
El Ing. Malpica Olvera argumentó que el sistema judicial puede operar desde la indiferencia, a pesar de contar con leyes adecuadas. Se utilizaron los casos de Ana y Emiliano para ejemplificar el efecto de la falta de escucha y protección efectiva en la vida emocional de la infancia. Se propuso la adopción de modelos internacionales como el Barnahus noruego o las salas amigables escandinavas, donde se prioriza el bienestar emocional del menor durante el proceso judicial.
Durante la jornada se reconoció el rol de la sociedad civil en la impulsión de la transformación del sistema de justicia. Se destacó la labor de organizaciones como Adelitas Edo. Méx. A.C., un colectivo del Estado de México que promueve proyectos de empoderamiento femenino, trabajo comunitario y cambio social en los 125 municipios de la entidad. Esta organización articula un movimiento que genera entornos protectores para la infancia y fomenta la participación de las mujeres en la defensa de los derechos humanos.
Las ponencias coincidieron en que la transformación de las prácticas es necesaria, más allá de la promulgación de leyes. Esto implica la capacitación continua, la inversión en infraestructura segura a nivel emocional y la formación de equipos interdisciplinarios permanentes. Se concluyó que cada ingreso de un niño a un juzgado representa una oportunidad de reparar o de causar daño, y el deber ético es que el sistema siempre repare.