AMEXI. Ciudad de México. 29 de octubre de 2025.- El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Julio Berdegué, reconoció este miércoles que, pese a avances en las negociaciones con su contraparte estadounidense, Brooke Rollins, aún no existen «condiciones» para anunciar una fecha de reapertura de la frontera norte a la exportación de ganado bovino mexicano. El cierre, impuesto por Washington hace casi un año debido a la proliferación del gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax), una plaga que deposita larvas en heridas de animales de sangre caliente, ha paralizado el envío de al menos 650 mil cabezas de ganado y generado pérdidas estimadas en 1.300 millones de dólares para la industria mexicana.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, Berdegué detalló que México ha invertido 11 meses en combatir la plaga, que afecta no solo al ganado bovino, sino también a equinos, porcinos, ovinos, fauna silvestre e incluso humanos en casos extremos. «Hemos avanzado bastante. Yo estoy muy optimista, pero todavía no estamos en condiciones de hacer un anuncio de la fecha en que se reabrirá la exportación«, afirmó el funcionario, quien recientemente sostuvo reuniones presenciales y virtuales con Rollins. El 99,9% de los casos se han confinado al sur del Istmo de Tehuantepec, en estados como Chiapas y Oaxaca, gracias a inspecciones exhaustivas: más de 1,7 millones de cabezas de ganado revisadas, 27 mil cargamentos supervisados y la liberación de 3 millones de moscas estériles hasta ahora.
Para acelerar la erradicación, México y Estados Unidos acordaron probar un sistema innovador de «plantas modulares» para producir hasta 20 millones de moscas estériles adicionales por semana, una tecnología nunca implementada a escala global. «Necesitamos 100 millones de moscas adicionales para erradicar completamente la plaga del país«, explicó Berdegué, enfatizando que esta colaboración bilateral es clave para cumplir con los protocolos sanitarios exigidos por el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de EE.UU. (APHIS). La presidenta Claudia Sheinbaum, por su parte, resaltó la complejidad de las pláticas, pero subrayó que «nunca se han cerrado» y que productores estadounidenses presionan por la reapertura ante la escasez de ganado y el alza en los precios de la carne en su mercado.
El gusano barrenador, erradicado en México en 1991 mediante campañas similares de insectos estériles, resurgió a fines de 2024 en el sureste del país, posiblemente reintroducido desde Centroamérica. Su impacto ha sido devastador: el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) calcula pérdidas diarias de hasta 11,4 millones de dólares, afectando a miles de familias ganaderas en regiones fronterizas como Sonora, Chihuahua y Nuevo León. En julio de este año, un breve intento de reapertura en puertos como Agua Prieta fue suspendido tras detectar un caso en Veracruz, a solo 370 millas de la frontera, lo que tensó aún más las relaciones comerciales bilaterales.
Expertos del sector agropecuario advierten que la plaga representa una amenaza persistente por el cambio climático y la movilidad animal, y urgen a fortalecer la vigilancia epidemiológica. Mientras tanto, el gobierno mexicano mantiene un diálogo «intenso y frecuente» con Washington, con inspecciones conjuntas en curso para evaluar el progreso. La Sader insta a los productores a adherirse a los protocolos de bioseguridad y promete que, una vez alcanzados los umbrales sanitarios, se restablecerá el flujo exportador, vital para la economía rural del país que envía anualmente alrededor de 1,5 millones de cabezas a EE.UU. La esperanza radica en que estas innovaciones permitan una solución definitiva antes de fin de año, evitando un impacto mayor en la cadena de suministro cárnica regional.

