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Navidad en un Centro de Rehabilitación para Alcohólicos y Drogadictos

Por Moysés Zúñiga Santiago

Periodistas Unidos. Cuidad de México. 27 de diciembre de 2025.- Esta Nochebuena, en el Centro de Rehabilitación “Renacimiento”, los pacientes, voluntarios y padrinos del programa internacional de Alcohólicos Anónimos expresan lo que los constituye como una “fraternidad de ayuda mutua”.

Los 40 hombres y mujeres en proceso de rehabilitación por abuso en el consumo de alcohol y otras drogas, quienes viven aquí por un mínimo de tres meses, recibieron la visita de sus familiares. Hoy, madres, padres y hermanos vinieron a visitar a sus hijos internos para compartir una comida, acompañarlos y fortalecerlos emocionalmente.

Aunque las familias extrañan a sus hijos en la cena de Nochebuena, están convencidas de que prefieren a su familiar bajo tratamiento de rehabilitación, compartiendo con otras personas con padecimientos similares. Tanto los pacientes como los responsables del centro participaron en las tareas de limpieza, organización y preparación de los alimentos, como todos los días. Sin embargo, esta noche el menú consistió en barbacoa de borrego, pasta fría y refresco, que se disfrutó después de la “oración de los sagrados alimentos”.

La tarde transcurrió con un programa de participación artística: cantando karaoke, bailando cumbias y leyendo cartas con palabras de apoyo. También recibieron dulces y un par de calcetines cada uno.

Esta noche, la sala de juntas del programa internacional de Alcohólicos Anónimos se convirtió en una sala de baile, de expresión, de reunión para hacer equipo, de ayudarse unos a otros y de celebrar la sobriedad y una nueva manera de vivir. Reconocer que se necesita ayuda es el primer paso que marca el programa para poder iniciar un proceso. Aquí nada se hace por la fuerza; es por “buena voluntad” estar aquí y realizar el servicio o trabajo común para la casa.

“Renacimiento” es un proyecto familiar de los hermanos Uwaldo López, Miguel López, David Ramírez y la madrina Grisell López. Los padrinos también viven aquí; son expertos por experiencia en adicciones y recuperación. Su guía, basada en la experiencia, es la columna vertebral de este centro. Ellos también residen en la casa y su atención es las 24 horas, todos los días del año. Dicho centro de rehabilitación funciona solo con una mínima aportación económica de los usuarios y donaciones en especie. Los alimentos provienen de donaciones semanales de locatarios del mercado indígena de esta ciudad.

Reciben a la población sin distinción. En unos casos, son los familiares de los pacientes quienes los ingresan; en otros, acuden en solitario los usuarios a internarse bajo el concepto de “buena voluntad”. Algunos más son invitados por los padrinos directamente desde las calles, donde los consumidores de alcohol y otras drogas se encuentran en peligro para su salud. También hay casos extraordinarios donde dependencias como el DIF Municipal solicitan a este centro el internamiento de personas que no tienen acceso a los escasos centros de rehabilitación gubernamentales, los cuales carecen de la capacidad para atender a la población. Son los “anexos” quienes realmente realizan la función que es responsabilidad del gobierno federal, como en el caso de otras enfermedades crónicas como la diabetes y el cáncer.

El 23 de diciembre pasado, durante la conferencia de prensa matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Salud, David Kershenobich, el gobierno federal presentó una encuesta comparativa sobre consumo de alcohol y otras drogas, comprendiendo el comportamiento de la población mexicana del año 2016 al 2025. Al respecto, el padrino de AA David Ramírez y Grisell López, directivos del centro, dijeron: “Nosotros pensamos que si realmente se adentraran en las colonias y alcaldías que tienen problemas de drogas, la cuestión sería diferente. El país está inundado de drogas y, desgraciadamente, le está pegando más a la juventud y a la niñez, porque estamos hablando de que hay niños de 11 años que son adictos a drogas muy pesadas: cristal, cocaína, metanfetaminas; es decir, drogas que son muy agresivas contra el cuerpo y el sistema nervioso.

Entonces, para nosotros es una estadística equivocada, de un estudio mal hecho y en el lugar equivocado. Creo que realmente si quisieran acercarse a esa población que el gobierno olvida —porque yo no veo la mano del gobierno dando apoyo como tratamientos médicos, psicología, medicamentos y la ayuda que realmente se necesita—, pues sería diferente. Básicamente, el gobierno se olvida de la población de adictos.

La realidad es que si vas a colonias como Polanco, la Roma o Coyoacán, es normal fumar marihuana serenamente; pero ve a Tepito, a la Vicente Guerrero, a Tlalnepantla, y ahí es un mundo de drogas muy difícil, y en ese mundo nadie se mete; lugares donde puedes ver a un niño robando por droga”.

Para el padrino de AA e investigador del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), los datos estadísticos son ambiguos. El SISVEA maneja el concepto de pandemia epidemiológica en adicciones. Lo que ahorita está pegando duro en el sur es el cristal; el fentanilo apenas presenta casos esporádicos. Existe la creencia de que las sustancias van mezcladas para que, con dos veces de consumo, la persona se enganche. La crisis fuerte es de cristal. No hay un promedio que indique que solo la juventud es consumidora; hay personas de la tercera edad también consumiendo. Al menos, más de la mitad de la población que atendemos es consumidora de esta metanfetamina. Hay otras sustancias que no se manejan en este estudio porque, creo, se centran en población urbana. En el caso de la población rural, no está documentado por dependencias y periódicos, pero sí por las familias de los consumidores. El caso del municipio de Oxchuc es grave, pues en la escuela secundaria se ha localizado una camioneta con personas que obligan, con amenazas y condiciones de terror, a los jóvenes a vender cristal. Pensamos que en los municipios de Chamula, Navenchauc y Zinacantán —población de pueblos originarios de los Altos de Chiapas— la situación es similar.

Si observas la encuesta difundida a nivel nacional, pareciera que la noticia es buena; pero en la realidad, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en cada familia hay un adicto: una persona que tiene problemas, se accidenta, tiene una enfermedad que lo lleva al hospital, a la cárcel o está en rehabilitación si tiene suerte. Pero si haces un mapeo entre tus vecinos y amigos, es difícil encontrar una familia donde no haya un adicto, alcohólico o drogadicto, con tendencias suicidas, psicópatas o que tiene un consumo excesivo de drogas legales, es decir, medicamentos antidepresivos y analgésicos.

Estos casos no están detectados en el SISVEA. Ahora, todas las drogas ya vienen mezcladas con fentanilo. El promedio que nosotros atendemos a través de un tratamiento holístico y familiar, que ya ha superado la etapa de abstinencia, es de 100 personas tratadas, de las cuales 5 se consideran recuperadas. Por mucho, superamos el promedio que dice que de 100 se recupera 1; aquí son 5 personas sanas. Hasta cumplir un año de abstinencia se puede decir que están recuperados.

En una fraternidad de ayuda mutua, cada paciente recuperado se convierte en un aliado que hará lo que pueda para apoyar, en su comunidad, colonia y centro de trabajo o estudio, la prevención y el tratamiento del alcoholismo y la drogadicción.

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