Organizaciones sociales y ciudadanía en Nayarit rechazan la reactivación del proyecto hidroeléctrico Las Cruces (El Nayar)

EFE. Tepic, Nayarit. 20 de mayo de 2025.- Organizaciones sociales, pueblos originarios, comunidades, ejidos y sectores académicos de Nayarit, con respaldo estatal, nacional e internacional, manifestaron su rotundo rechazo a la reactivación del proyecto hidroeléctrico Las Cruces, ahora renombrado como El Nayar. La iniciativa, promovida desde 2008 por la CFE y el entonces gobernador Roberto Sandoval, plantea la construcción de una presa en el río San Pedro, pero ha enfrentado una fuerte oposición por sus impactos negativos.

El proyecto ha sido señalado como una amenaza para la vida social y cultural de los pueblos Naáyeri, Wixaritari, Au’dam y Mexikan, sus centros ceremoniales, la biodiversidad de Marismas Nacionales y las actividades pesqueras, agrícolas y ganaderas de la región. A pesar de una amplia movilización social que logró suspender la obra mediante lucha social, política, jurídica y espiritual, en octubre de 2024 el partido oficial en Nayarit intentó revivirla, utilizando argumentos ya desmentidos y generando nuevas alertas entre la población.

Denuncian que la presa agravaría la crisis climática, afectando el equilibrio ecosistémico de la cuenca del río San Pedro, y sospechan que responde a intereses económicos y políticos, como el trasvase de aguas al norte del país y beneficios para constructoras. Durante la lucha, se reportaron actos de intimidación, levantones y asesinatos de líderes, además de una consulta simulada en comunidades originarias.

La presidenta Claudia Sheinbaum señaló el 4 de diciembre de 2024 que el proyecto no está contemplado en el presupuesto federal de 2025 y que iniciativas similares deben ser analizadas por CONAGUA. Sin embargo, las organizaciones exigen su cancelación definitiva, la abrogación del Decreto de Reserva de Agua en el río San Pedro, espacios de deliberación democrática para que la población defina su futuro y apoyo a proyectos comunitarios sustentables.

Con el lema “¡Río San Pedro Libre!”, el movimiento reafirma su defensa del territorio y los bienes comunes, exigiendo al gobierno de la 4T congruencia con su lema “por el bien de todos, primero los pobres”, priorizando el medio ambiente y los derechos de los pueblos originarios.