Penilla Rodríguez: del defensa del Z-40 y El Mayo a los pasillos de Morena y las sanciones de EU

Por Mario Santana

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 16 de abril de 2026.-

Juan Pablo Penilla Rodríguez es abogado. Su nombre empezó a circular en voz baja en tribunales y expedientes, pero en los últimos años saltó a los titulares. No por un caso, sino por la suma de ellos: su presunta cercanía con Morena, su trabajo defendiendo a Ismael “El Mayo” Zambada, Miguel Ángel Treviño Morales “Z-40” y Omar Treviño Morales “Z-42”, y una acusación que lo persigue desde 2015.

El día en Plaza Outlet Lerma

El 29 de mayo de 2015, tres personas fueron ejecutadas a plena luz del día en Plaza Outlet Lerma, Estado de México. Una de las víctimas era Ceferino Cruz Pazos, alias “Karen”. Exintegrante de Los Zetas, se había convertido en testigo protegido de la PGR y colaboraba en investigaciones contra el Z-40.

Tras el crimen detuvieron a José Israel Bravo Méndez. Según publicó el semanario Proceso en 2015, Bravo Méndez declaró ante el Ministerio Público que era chofer y mensajero de Penilla Rodríguez. Dijo que, por órdenes del abogado, recogió a un grupo de sicarios en Nuevo Laredo y los llevó al lugar del ataque para silenciar a “Karen”. Su testimonio buscaba reducir su condena. Puso el nombre de Penilla en el expediente.

Testigos que se apagan

Las acusaciones no se quedaron en Lerma. A Penilla Rodríguez también se le ha señalado por presuntas amenazas y desapariciones de excolaboradores de la PGR que declaraban contra el Z-40. Los nombres clave eran “Paco”, “Tauro”, “Eduardo”, “Rafael” y “Venus”. Según fuentes extraoficiales, recibieron intimidaciones atribuidas al abogado en nombre de Miguel Ángel Treviño Morales. El objetivo: frenar testimonios que complicaran al exlíder de Los Zetas, detenido en 2013.

De ese grupo, “Venus” aún está viva. Permanece en el anonimato y en peligro constante. Sigue siendo víctima de amenazas e intimidaciones directas, además de enfrentar diversas injusticias derivadas de su condición de testigo. Los demás, “Paco”, “Tauro”, “Eduardo” y “Rafael”, dejaron de hablar o desaparecieron.

Penilla compartía la defensa del Z-40 con Jesús Horacio García Vallejo y Víctor Hugo López Ramírez. Con ambos tuvo diferencias profesionales. Los dos fueron asesinados. Los crímenes están documentados, pero las investigaciones no avanzaron. El silencio oficial alimentó la sospecha de protección o influencias que frenan las pesquisas.

De la Corte al descrédito

Mientras las acusaciones crecían, Penilla se movía en círculos políticos. En 2023 el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, lo nombró “Asesor Honorífico del Ejecutivo”. Un año después le revocaron el cargo tras señalamientos públicos. También recibió el título de “Embajador Internacional por la Paz” en la Cámara de Diputados, a propuesta de la entonces diputada panista María Teresa Castell, y en 2024 fue galardonado en el Senado.

El punto de quiebre llegó con una carta de “El Mayo” Zambada. Ahí lo nombraba su asesor jurídico en un proceso de repatriación desde Estados Unidos. Empezaron a circular fotos de Penilla con Claudia Sheinbaum, Ricardo Monreal y otros morenistas. La oposición del PAN usó esas imágenes para cuestionar vínculos. Morena y el gobierno de Tamaulipas se deslindaron. Sheinbaum negó conocerlo personalmente.

Sanciones y congelamientos

El 14 de abril de 2026, la UIF reforzó acciones contra dos casinos, un abogado y un individuo señalado de cruzar migrantes irregularmente a EE.UU. por presuntos vínculos con el narcotráfico. Las medidas complementaban sanciones del Departamento del Tesoro de EE.UU. Entre los señalados: Juan Pablo Penilla.

La SHCP informó que detectó la operación de casas de apuestas bajo una misma estructura empresarial, transferencias internacionales a jurisdicciones de riesgo, inconsistencias entre montos operados e ingresos reportados, y movimientos significativos de efectivo que no correspondían con la actividad declarada. La UIF habló de patrones asociados al lavado de activos en el sector de juegos y sorteos. Presentó denuncias ante la FGR por probable comisión de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delitos fiscales. También compartió información con Gobernación para suspender actividades de los establecimientos.

El Departamento del Tesoro lo acusó de colaborar con Miguel Ángel Treviño Morales, ayudándole a mantener su liderazgo criminal incluso bajo custodia en México. Treviño, detenido en 2013 y extraditado en 2025, enfrenta cargos por narcotráfico, uso ilegal de armas y lavado de dinero. Penilla también fue abogado de Ismael Zambada García, extraditado en 2024.

La OFAC sancionó a la empresa CAMSA y a dos de sus casinos en Nuevo Laredo y Tampico, señalando que el Cártel del Noreste usa el Casino Centenario como centro de operaciones para almacenar drogas, lavar dinero y cometer actos de tortura e intimidación.

La pregunta abierta

Hasta hoy, las autoridades mexicanas no han emitido un pronunciamiento oficial sobre las imputaciones de homicidio, amenazas y desapariciones que pesan contra Penilla. Los casos de García Vallejo y López Ramírez siguen sin resolverse. “Venus” sobrevive escondida, bajo amenaza permanente y cargando injusticias por haber hablado.

El relato de Juan Pablo Penilla Rodríguez es el de un abogado que transitó de la defensa de capos como Z-40, Z-42 y “El Mayo” a los pasillos del poder político, mientras su nombre aparece ligado a un asesinato en Lerma, a testigos silenciados y a sanciones internacionales por narcotráfico. Es también el relato de expedientes que no avanzan, de investigaciones que se frenan y de una pregunta que sigue sin respuesta oficial: ¿hasta dónde llegan los tentáculos de un defensor que conoce los secretos de los hombres más buscados del país?