Presentan “Crónicas intempestivas” de Egbert Méndez donde revisan críticamente el ascenso del EZLN

Por Alejandro Meléndez

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 18 de enero de 2026.– En el Café La Resistencia se realizó una presentación intensa y polémica del libro Crónicas intempestivas: Historias del ascenso del EZLN 1987-1994, del periodista y militante Egbert Méndez Serrano (Círculo del Viento, 2024). El evento reunió a veteranos de izquierda para discutir una obra que, desde la memoria familiar y la militancia directa, cuestiona narrativas oficiales sobre la transformación de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

La mesa contó con Mario Rivera Guzmán (veterano comunista), Maricruz López Martínez (nieta de Daniel López, quien fue una de las víctimas de la masacre de Aguas Blancas en Guerrero) y Joel Ortega Erregerena (profesor de la UNAM). El autor, hijo del profesor Andrés —fundador en 1989 de la Escuela de Cuadros Guerrilleros en la Selva Lacandona—, narró cómo una guerrilla de corte leninista, guevarista y maoísta chocó con la realidad indígena chiapaneca y terminó mutando radicalmente.

Rivera Guzmán calificó el libro de “excepcional” por ser escrito desde dentro y no desde la academia. Destacó el fracaso del modelo vanguardista urbano al implantarse en comunidades indígenas y el Congreso de 1993 como un “golpe democrático” donde las bases desplazaron a la vieja dirección. López Martínez subrayó el choque cultural, las jerarquías internas, el silenciamiento de figuras como el comandante Rodrigo y las preguntas incómodas sobre memoria, costos humanos y autocrítica: “¿Qué hacemos con nuestros propios silencios?”.

Ortega Erregerena elogió que el texto se escriba “desde abajo”, con pasión militante y sin apologías. Analizó el periodo 1987-1994 como transición global (caída del socialismo real) y local (ascenso indígena), destacando continuidades (irreverencia, flexibilidad ideológica) y rupturas (del énfasis en la clase al reconocimiento indígena post-1994). Cuestionó por qué las redes urbanas de las FLN no capitalizaron el apoyo masivo de la sociedad civil en 1994-1995.

Egbert Méndez Serrano cerró reflexionando sobre “causas y azares”: el levantamiento del 1 de enero de 1994 no era inevitable en 1987, pero se volvió imparable por la voluntad de las comunidades indígenas. “La historia la hacen los pueblos, no solo las vanguardias”, afirmó, invitando a una autocrítica colectiva sin juicios moralizantes.

El debate posterior fue vivo y enriquecedor. Se discutió el papel silenciado de las mujeres en las FLN-EZLN (con llamados a que más compañeras publiquen sus testimonios), tensiones internas reportadas a Marcos, límites estructurales del zapatismo y acusaciones, no documentadas, de corrupción. Montserrat Jiménez complementó las intervenciones previas al recordar que en cada Encuentro de aniversario del 1 de enero del EZLN, el subcomandante Moisés y el capitán Marcos han insistido en que el movimiento zapatista debe construirse desde cada geografía propia, ya que “lo que les atraviesa a ellos no nos atraviesa a nosotros”. Jiménez destacó la autocrítica reciente del EZLN: desde el año pasado reconocieron que su estructura se había vuelto “muy vertical y piramidal” —término que usan para hablar de la concentración del poder y romper con la colonización del lenguaje— y han iniciado cambios en las Juntas de Buen Gobierno para combatir abusos y malos manejos. Invitó a no idealizar el movimiento, recordando que “también son personas” y que “estamos atravesados por el capitalismo”, pero elogió su honestidad al asumir errores públicamente y su insistencia en que cada quien organice desde su propio territorio en vez de esperar que el EZLN llegue a resolverlo todo.

La presentación puso en la mesa, el renovado interés por releer críticamente la historia zapatista desde la militancia, más allá de mitos románticos o versiones oficiales, y posicionó Crónicas intempestivas como un aporte valioso para entender el EZLN como proceso humano, colectivo y profundamente transformador.