Periodistas Unidos. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 31 de diciembre de 2025.- El CIDECI-Unitierra fue escenario del quinto día y clausura del Semillero «De Pirámides, de Historias, de Amores y, claro, Desamores», con la participación de destacados pensadores y figuras del movimiento zapatista ante más de mil asistentes de 43 geografías.
Zibechi y la crítica a las pirámides de izquierda
El analista uruguayo Raúl Zibechi ofreció una disección crítica de los movimientos sociales y partidos de izquierda que, según su análisis, reproducen estructuras piramidales de poder. Zibechi argumentó que muchas organizaciones que se autodenominan progresistas terminan replicando las mismas lógicas jerárquicas del sistema que dicen combatir.
El pensador uruguayo dedicó especial atención al análisis del caso mexicano y la transformación de Morena, señalando cómo se construyó un aparato de poder que desideologizó su propuesta inicial. «No hay militantes voluntarios», afirmó Zibechi, «es un partido sin militantes donde todos son asalariados, donde la nómina del partido es la estructura del partido». Describió este fenómeno como un «partido-gobierno» que funciona mediante más de veinte mil «servidores de la nación» financiados por el propio Estado.
Zibechi fue contundente al señalar que el proyecto no representa una alternativa al neoliberalismo sino su continuación con otro ropaje: «Lo que va a hacer es actualizar la visión más clásica del capitalismo, que es el Estado mínimo, un Estado cuyas funciones fundamentales son crear y mantener las condiciones necesarias para favorecer la acumulación y rentabilidad del capital».
El analista destacó cómo la militarización se ha convertido en pieza clave de este modelo, no solo para combatir al narcotráfico sino para controlar a la población y evitar la posibilidad de revuelta social. «La militarización va a cumplir con imponer una obediencia, una lealtad, una disciplina», explicó, añadiendo que esto responde a una visión donde «el pueblo bueno» debe ser obediente y no disidente.
Sobre la llamada «transición energética», Zibechi fue demoledor: «En el capitalismo no existe tal cosa como la energía renovable. La infraestructura que se usa para explotar el sol y el viento no tiene nada de renovable, depende de combustibles fósiles, de minería». Señaló que todos los minerales necesarios para paneles solares son los mismos que requiere la tecnología militar, los drones y la inteligencia artificial, denunciando lo que llamó una «transición verde-olivo».
El pensador cerró advirtiendo sobre la construcción de un «régimen despótico» con apariencia democrática, donde «todos los poderes se concentran en uno» y la participación ciudadana queda reducida a una democracia «puramente aritmética» que no implica control ni participación real de la sociedad sobre el poder.
De Tavira: el amor como acto de resistencia artística
La ponencia de Luis de Tavira fue leída por El Capitán Marcos, quien dio voz al texto que presentó una reflexión sobre el amor entendido como práctica de resistencia cultural. De Tavira propone que el arte y el amor comparten una dimensión subversiva frente a las lógicas utilitarias y mercantiles del sistema dominante.
La lectura destacó cómo las expresiones artísticas y las relaciones afectivas genuinas representan espacios de autonomía que escapan a la cuantificación y control del capitalismo, constituyendo así formas de rebeldía cotidiana.
La carta de Ayotzinapa: memoria y dolor vigentes
El Subcomandante Insurgente Moisés leyó una emotiva carta relacionada con Ayotzinapa, manteniendo viva la exigencia de verdad y justicia. El texto recordó que la desaparición de los 43 estudiantes normalistas no es un caso aislado sino parte de una política sistemática de violencia estatal.
Moisés enfatizó la responsabilidad colectiva de mantener la memoria y continuar la lucha por los desaparecidos, vinculando este caso con la experiencia histórica de resistencia de los pueblos originarios frente a la opresión.
Marcos y el cuento del amor-desamor
El Capitán Marcos cerró la jornada con un cuento propio titulado «El amor y el desamor», utilizando la metáfora de un partido de fútbol para narrar las dinámicas afectivas. En su relato, el protagonista —el difunto SupMarcos— siempre perdía porque su estrategia era buscar el empate infinito, postergar el desamor, llegar al momento del «intercambio de camisetas» donde desaparecieran las rivalidades.
Con su característico humor autocrítico, Marcos reconoció que tal planteamiento estratégico «no es muy recomendable» según la tabla del torneo, pero lo ofreció sin copyright para quien quisiera intentarlo. El cuento cerró con reflexiones sobre la importancia de crear coyunturas favorables en lugar de esperarlas, y sobre cómo la historia propia —no la impuesta desde fuera— es la base de la resistencia.
Moisés complementó con palabras finales sobre la organización comunitaria: «Lo único que entendemos es que el infierno es aquí, en el terrenal. Es lo que está haciendo el sistema capitalista. El cielo habría que construirlo, habría que mostrar dónde no haya esa criminalidad, ese inhumano. Habría que construirlo».
Con estas participaciones concluyó el Semillero, reafirmando la vigencia del pensamiento crítico zapatista y su apuesta por la autonomía como alternativa al sistema capitalista.

