Renuncia Vidulfo Rosales Sierra a Tlachinollan y a la representación legal de los padres de los 43 de Ayotzinapa

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 21 de agosto de 2025.- El abogado Vidulfo Rosales Sierra anunció su separación del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y de la representación legal del colectivo Nos Falta 43, integrado por las madres y padres de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. La decisión se da tras 24 años de trabajo en la defensa de los derechos humanos y a un mes de cumplirse 11 años de los trágicos sucesos de Iguala.

En un comunicado titulado “En otras trincheras de lucha”, Rosales Sierra expresó su profundo pesar por dejar Tlachinollan, organización dirigida por el antropólogo Abel Barrera Hernández, a quien agradeció por permitirle “defender a los que menos tienen” y acompañar a los pueblos originarios durante más de dos décadas. “Tlachinollan es la casa que me albergó y forjó como defensor y abogado”, afirmó.

El abogado destacó su labor en casos emblemáticos, como la desaparición de dirigentes sociales Raúl Lucas Lucía, Manuel Ponce Rosas, Arnulfo Cerón Soriano y Vicente Iván Suástegui Muñoz, así como su acompañamiento a las víctimas de Ayotzinapa desde los primeros momentos tras la desaparición de los 43 normalistas. Recordó momentos clave, como la instrucción de Barrera para trasladarse a Iguala en la madrugada del 27 de septiembre de 2014, o su seguimiento a casos de violencia contra defensores, como el reciente asesinato de Marco Antonio Suástegui Muñoz.

Rosales Sierra reconoció las dificultades enfrentadas, incluidas amenazas y presiones. En 2012, tuvo que salir del país debido a riesgos contra su integridad por su trabajo en el caso del asesinato de los normalistas Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús. En 2024, el exgobernador Ángel Aguirre Rivero amenazó con proceder legalmente contra él por declaraciones relacionadas con las investigaciones del caso Iguala.

Agradeció las enseñanzas de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC-PC), el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la presa La Parota (CECOP), las madres y padres de los 43, y la Normal de Ayotzinapa. “Me retiro de la primera línea de la lucha social con la frente en alto, con la seguridad de haber puesto un grano de arena en la pelea de nuestros pueblos”, señaló, reafirmando su compromiso con los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos.

Aunque no especificó el espacio desde el cual continuará su labor, Rosales Sierra aseguró que seguirá luchando por la justicia y los derechos humanos desde nuevas trincheras. “No puedo eludir mi deber de clase. Soy de una comunidad indígena enclavada en la Montaña de Guerrero, toda mi vida he caminado a contracorriente por senderos escarpados producto de la miseria y marginación”, expresó.

En su mensaje final, el abogado enfatizó su determinación de seguir los principios adquiridos en Tlachinollan: “Continuaremos el proyecto de vida en la etapa que viene, en el lugar que las circunstancias nos coloquen”. Su salida marca el fin de una etapa significativa en la defensa de los derechos humanos en Guerrero, pero también el inicio de un nuevo capítulo en su trayectoria como defensor de las causas justas.