Periodistas Unidos. Ciudad de México. 30 de junio de 2026.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, respaldó la finalización de la planta de fertilizantes de la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) en Topolobampo, Sinaloa. La mandataria federal argumentó que el complejo petroquímico cuenta con las certificaciones ambientales requeridas, fue validado mediante consulta ciudadana y registra un avance físico del 95% en su infraestructura.
Ante los cuestionamientos por las recientes movilizaciones de comuneros e inconformes, Sheinbaum Pardo descartó de manera tajante el uso de la fuerza pública y aseguró que su administración privilegiará el diálogo permanente para atender las dudas operativas. Explicó que el proyecto ejecutivo no es una decisión unilateral reciente, sino que suma más de una década de planeación y desarrollo, correspondiéndole a su gestión únicamente dar seguimiento a la etapa de cierre de la obra.
Al abordar las críticas sobre el posible impacto ecológico en la zona costera, la titular del Ejecutivo federal rechazó que estas industrias sean inviables y puso como ejemplo la existencia de plantas de amoniaco operando bajo estrictas normas normativas en países europeos como Alemania. Detalló que, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) avaló un estudio integral de impacto ambiental que contempla medidas específicas de mitigación, las cuales incluyen acciones dirigidas a la restauración y saneamiento del estero colindante.
La presidenta enfatizó que consolidar este complejo es fundamental para garantizar la soberanía alimentaria del país, reduciendo la dependencia de las importaciones de insumos agrícolas que actualmente suple en su mayoría la filial de Pemex, Fertinal. Recordó que contingencias internacionales, como el cierre del Estrecho de Ormuz, llegaron a encarecer hasta cinco veces el costo de la tonelada de fertilizante en los mercados mundiales, por lo que defendió la autosuficiencia productiva nacional para proteger la economía de los productores agrícolas.
El fortalecimiento de la infraestructura en Topolobampo se proyecta como un detonante económico clave para la región norte del país, ya que la disponibilidad local de amoniaco y urea garantizará precios más competitivos para los agricultores del Bajío y del noroeste mexicano. Con esta estrategia, el gobierno federal busca asegurar el abasto oportuno de nutrientes vegetales en los ciclos agrícolas venideros, minimizando el impacto de la inflación internacional en la canasta básica y consolidando el desarrollo social de las comunidades rurales aledañas mediante empleos técnicos directos.

