Senado acepta renuncia de Alejandro Gertz Manero a la FGR: De fiscal polémico a embajador en el exilio diplomático
Por Mario Santana
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 27 de noviembre de 2025.- En un movimiento que cierra una era controvertida en la procuración de justicia mexicana, Alejandro Gertz Manero, fiscal general de la República (FGR), presentó este jueves su renuncia irrevocable al cargo que ocupaba desde diciembre de 2019 y que fue aceptada por el Senado de la República con 74 votos a favor, 22 en contra y cero abstenciones. A sus 86 años, el veterano jurista no se retira de la vida pública, sino que acepta una propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para asumir el puesto de embajador de México ante un «país amigo», según detalla en una carta enviada a la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez.
La misiva, fechada precisamente el 27 de noviembre y leída en el pleno del Senado durante una sesión extraordinaria, marca el fin abrupto de un mandato que se extendía hasta 2028. «La Titular del Poder Ejecutivo Federal, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, me ha propuesto como Embajador de México ante un país amigo, lo cual se está tramitando en este momento», escribió Gertz Manero, enfatizando su «vocación de servicio público de tan larga trayectoria». Aunque no especifica el destino diplomático, reportes periodísticos apuntan a Alemania como el probable enclave para su nuevo rol.
El Senado, convocado de urgencia, aprobó por mayoría calificada (87 votos a favor y 9 en contra) el trámite de la renuncia, dispensando los procedimientos ordinarios para agilizar el proceso. La presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, calificó el nombramiento como un «asunto grave», abriendo un debate inmediato sobre las implicaciones institucionales de esta transición. Mientras tanto, el relevo temporal en la FGR recaerá en la fiscal especial Cristina Reséndiz Durruti, conforme a la ley orgánica de la institución. Nombres como el de Ernestina Godoy, exprocuradora de Justicia de la Ciudad de México, suenan con fuerza para el cargo definitivo.
Rumores, presiones y un adiós negociado
La salida de Gertz Manero no fue un secreto: rumores sobre su renuncia circularon durante semanas, alimentados por tensiones con el nuevo gobierno de Sheinbaum y críticas a su gestión. Este mismo jueves, horas antes de la confirmación, la presidenta había negado conocimiento directo de la dimisión, aunque admitió recibir «un documento del Senado» que analizaba con su equipo jurídico. Fuentes cercanas al proceso, citadas por medios independientes, revelan que la renuncia fue el resultado de una negociación tensa: el bloque oficialista en el Congreso le ofreció pedir licencia o renunciar, y ante su negativa inicial, amenazó con una destitución unilateral por «incumplimiento en sus funciones». La embajada surgió como el «premio de consolación» para suavizar la caída.
Gertz Manero, un «lobo de la política mexicana» con más de seis décadas en el servicio público –desde subsecretario de Seguridad Pública en los 90 hasta testigo de la primera fuga de «El Chapo» Guzmán en 2001–, deja un legado polarizante. Bajo su mando, la FGR impulsó investigaciones de alto perfil como el caso Odebrecht o el feminicidio de Ingrid Escamilla, pero acumuló acusaciones de politización: opositores lo señalan por usar la institución contra rivales políticos y por la parálisis en casos emblemáticos, como los relacionados con la Guardia Civil o exfuncionarios de administraciones previas. Críticos, incluyendo organizaciones de derechos humanos, lamentan que pocas indagatorias concluyeran en sentencias firmes, erosionando la confianza en un órgano autónomo creado para blindar la justicia de influencias políticas.
¿Un relevo para fortalecer la coordinación?
Sheinbaum, en su conferencia matutina, subrayó la necesidad de «mucha más coordinación entre las fiscalías estatales y la FGR», insinuando que la salida de Gertz abre la puerta a una renovación en el Gabinete de Seguridad. El proceso de ratificación de su nombramiento diplomático ahora pasa al Senado, que deberá evaluar si el exfiscal, con su historial controvertido, es idóneo para representar a México en el exterior. Mientras tanto, la oposición exige transparencia en la sucesión y advierte sobre el riesgo de que la FGR pierda aún más autonomía.
Con esta renuncia, México despide a un fiscal eterno, pero cuestionado. ¿Será su exilio en una embajada el epílogo merecido o un enjuague diplomático? El tiempo, y el Senado, lo dirán.