AFP. Ciudad de México. 09 de septiembre de 2025.- Tras un año de guerra entre narcos, en Sinaloa los muertos y desaparecidos se cuentan por miles. La economía está colapsada y un nuevo temor sobrevuela este estado mexicano: la amenaza militar de Estados Unidos contra los cárteles.
El conflicto, que enfrenta a dos facciones del Cártel de Sinaloa, estalló tras la captura de su líder histórico, Ismael “El Mayo” Zambada, de 75 años. Fue secuestrado en julio de 2024 por un hijo de Joaquín “Chapo” Guzmán, y llevado en un avión a Estados Unidos.
Balaceras, bloqueos de vías, restaurantes y negocios cerrados son parte de la vida diaria. La violencia obligó a suspender clases y apagar la vida nocturna: así transcurren los días en Culiacán, considerada la ciudad más peligrosa de México.
Ni el despliegue de miles de soldados, ni crecientes incautaciones de armas y drogas han frenado la violencia. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum reconoce que el cártel no está desmantelado y se ignora si alguna facción ha vencido.
Historias de víctimas como la de Karely Contreras, madre que tuvo que ocultar la fiesta de cumpleaños de su hijo, o la de Rafael Sánchez, quien perdió a su hermano en un enfrentamiento, muestran el impacto humano de la guerra.
La trama de venganza tras la captura de Zambada también involucra a sus hijos, los Chapitos, procesados por la justicia estadounidense. Zambada, al declararse culpable en agosto, admitió sobornos a policías, militares y políticos.
El conflicto escaló internacionalmente tras el ataque de un misil estadounidense contra una lancha supuestamente cargada con drogas en el Caribe, con saldo de 11 muertos, según el expresidente Donald Trump, quien ha designado a varios cárteles como terroristas.
En Sinaloa, el miedo a una guerra abierta crece. “Ganas no les faltan y razones tienen de sobra”, dice Mariana Urías, preocupada por que sus hijos vivan una guerra con bombas y misiles.
Trump ha redoblado su ofensiva contra el fentanilo, desplegando buques de guerra y ofreciendo recompensas millonarias contra líderes como Nicolás Maduro, mientras mantiene acuerdos de seguridad con el gobierno de Sheinbaum.
Analistas como Cecilia Farfán advierten que la captura de Zambada es un ejemplo de cómo acciones unilaterales pueden detonar consecuencias graves, reforzando la necesidad de cooperación binacional.
Mientras tanto, la violencia en Sinaloa ha destruido más de 20 mil empleos y hasta ha silenciado a los populares músicos de banda que animaban las fiestas.

