Trágica confirmación de la muerte de Ana Daniela Barragán Ramírez tras explosión de pipa en Iztapalapa que enluta a la UNAM

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 12 de septiembre de 2025.-  La Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirmó el fallecimiento de Ana Daniela Barragán Ramírez, la estudiante de 19 años que permaneció desaparecida durante más de 24 horas tras la devastadora explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia, Iztapalapa. Su caso, que conmovió al país por la angustiosa búsqueda familiar impulsada en redes sociales, se cerró con un veredicto de ADN que identificó sus restos en el Hospital General Rubén Leñero, sumándose a las ocho víctimas mortales de la tragedia que dejó además 94 heridos, 22 de ellos en estado crítico.

Ana Daniela, originaria del Estado de México y alumna de Ingeniería de Alimentos en el Campo 1 de la FES Cuautitlán, transitaba en su ruta habitual hacia la universidad el miércoles 10 de septiembre alrededor de las 14:20 horas, cuando la cisterna de la empresa Transportadora Silza –con capacidad para 49 mil 500 litros de gas LP– volcó y explotó bajo el puente vehicular a la altura de la Calzada Ignacio Zaragoza. La onda expansiva, que generó un incendio con llamas de hasta 30 metros, alcanzó a decenas de vehículos y peatones en la zona de Santa Martha Acatitla, propagando el fuego a transporte público y estructuras cercanas. La joven, quien no presentaba tatuajes ni marcas distintivas, ingresó al Hospital General Iztapalapa como paciente desconocida y fue trasladada de urgencia al Rubén Leñero, donde sucumbió a las graves lesiones por quemaduras.

La búsqueda de Ana Daniela se convirtió en un símbolo de la desesperación humana en medio del caos: su iPhone, calcinado dentro de su mochila, fue hallado entre las cenizas por un elemento de Protección Civil, quien respondió a una llamada entrante de su familia. «Ayúdanos a localizarla. Su nombre es Ana Daniela Barragán Ramírez, de 19 años, estudiante de la Facultad de Ingeniería Cuautitlán», suplicó Bryan Ramos Ronquillo, su novio y compañero de ingeniería, en publicaciones virales en Facebook e Instagram que acumularon miles de interacciones. La familia, encabezada por su madre Cecilia Ramírez, recorrió hospitales y morgues sin éxito inicial, recurriendo incluso a pruebas de ADN para confirmar si un cuerpo no identificado correspondía a la joven. «No le han permitido ingresar a ver el cuerpo hasta que no tenga el resultado de ADN», relató Cecilia en entrevistas, mientras su prima difundía imágenes de Ana Daniela siendo auxiliada en el sitio.

Tras la confirmación de su muerte la noche del jueves 11 de septiembre, la FES Cuautitlán emitió un comunicado oficial en redes sociales: «#FESCuautitlán lamenta el sensible fallecimiento de nuestra alumna Ana Daniela. Nos unimos a la pena que embarga a sus familiares y amigos. Descanse en paz». La universidad, que honró su memoria con respeto y cariño, se unió al duelo colectivo que incluye a otra víctima estudiantil del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Bryan, quien planeaba casarse con ella, le dedicó un emotivo adiós en línea: «Perdí a mi futura esposa. Te amo por siempre, mi Dani», un mensaje que refleja el amor truncado por la tragedia y que ha inspirado oleadas de solidaridad en plataformas digitales.

El Gobierno de la Ciudad de México, bajo Clara Brugada, actualizó el saldo del siniestro a nueve fallecidos –incluyendo a Ana Daniela–, mientras la Fiscalía General de Justicia capitalina perita la «zona cero» para esclarecer si fallas mecánicas o exceso de velocidad causaron el volcadura. La empresa Silza, dueña de la pipa, ha prometido cubrir seguros para daños materiales y humanos, incluyendo responsabilidad civil y ambiental. Este incidente, que reavivó críticas a la regulación del transporte de hidrocarburos en vías urbanas –similar a la explosión en Cuajimalpa de 2015–, ha movilizado a más de 200 rescatistas y subrayado las vulnerabilidades de la movilidad diaria en la capital.

En un país donde las emergencias exponen la fragilidad de las rutinas cotidianas, la historia de Ana Daniela trasciende lo personal: representa a miles de jóvenes que sueñan con un futuro, como el que ella vislumbraba con su boda y su carrera. Su familia clama por justicia y apoyo psicológico, mientras la comunidad universitaria y la sociedad mexicana envían condolencias. «Honramos con respeto y cariño su memoria», reiteró la UNAM, recordándonos que detrás de cada estadística hay una vida plena, interrumpida en un instante. El duelo por Ana Daniela no solo llora una pérdida, sino que exige cambios para prevenir más tragedias en las venas arteriales de la metrópoli.