Un excelente retrato de humanismo

Por Jorge Meléndez Preciado

Por Jorge Meléndez Preciado

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 10 de julio de 2025.-  Las palabras no sólo cuentan, sino que tienen sustancia, profundidad, sentido humano. Por eso, los tecleadores no pueden jugar con ellas sin ponerse a meditar acerca de lo que escriben.

Planteo lo anterior porque escucho frecuentemente eso del “humanismo mexicano”, y veo las cárceles llenas de mexicanos que están allí porque han delinquido por necesidad, urgencia familiar o actitudes dignas que siguen considerándose punibles.

Ejemplos hay muchos. Recordemos uno de los más cercanos: Renato Romero, en Puebla.

Todo ello viene a cuento luego de disfrutar y conmoverme con: Utopías penitenciarias de Engels López (prólogo del imprescindible José Reveles).

En sus páginas encontramos quienes habitan las cárceles mexicanas, algo que no ha cambiado en decenas de años, a pesar de las transformaciones políticas que hemos vivido.

Un ejemplo de lo que continúa y se ahonda es lo que plantea Engels, quien fue Supervisor de Centros Penitenciarios en esta capital: en el Estado de México hay 22 mil recluidos y 10 mil lugares para los encarcelados. Y aquí en la capirucha, tenemos 22 mil plazas y están en chirona 40 mil individuos.

No obstante, esta tragedia cotidiana, se insiste en la Prisión Preventiva Oficiosa. Lo que aumentará, en grado extremo y animal, la situación en los pomposamente llamados centros penitenciarios.

De lo que se trata, entonces, es no seguir con una práctica antinatural, sino como plantea López: organizar un “nuevo sistema penitenciario con absoluto respeto a los derechos humanos” para lograr de los que cometen faltas graves obtengan “una verdadera reintegración social”.

Que la delincuencia es el gran negocio hoy, lo demuestra los más de 50 delitos que cometen los negociantes de la muerte (narcotráfico, huachicol, extorsión, tráfico de medicinas y un largo etcétera), pero también que los grandes capitalistas se dedican a construir sitios de reclusión para enriquecerse más. Lo cual muestra cómo la cadena del negocio es redonda.

De las varias historias que hay en esta imprescindible obra para la nueva judicatura mexicana que entrará en funciones próximamente, destaco varias.

La prepotencia de Isabel Miranda de Wallace, que avala la importante obra de Ricardo Raphael: Fabricación. Las formas sutiles de Carlos Ahumada para tratar de negociar y buscar su liberación. El encarcelamiento de Israel Vallarta —todavía preso— por la dupla Televisa (Carlos Loret)García Luna. La tranquilidad de José Antonio Zorrilla Pérez, homicida de Manuel Buendía, que hoy goza de libertad en sus amplias haciendas de Hidalgo.

La labor social de Alfonso Morales —a quien conocí en Canal 11 hace decenios— para que los enclaustrados tuvieran ratos de esparcimiento (algo que han realizado Los Tigres del Norte con mujeres recluidas y los talleres de escritura de Eusebio Ruvalcaba a los denominados internos).
Hay más, mucho más que nos relata Engels López que debemos asimilar y dar los pasos para reformar de fondo.

PD. Traté ampliamente al papá del autor del texto por nuestra relación en el Partido Comunista Mexicano (PCM), pero especialmente por mi hermano, Hugo Tulio, quien tenía una relación muy estrecha con “Lolo”, como le decían, Ramón Danzos Palomino y Rafael Jacobo, dirigentes de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC).

Por cierto, no olvidar que nos faltan 43 y más.