Un lago mexicano revela 400,000 años de erupciones que han impactado Ciudad de México
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 19 de agosto de 2025.- Un estudio reciente sobre los sedimentos del lago de Chalco, ubicado al sur de la Ciudad de México, ha desentrañado una historia de 400,000 años de actividad volcánica que ha moldeado el paisaje y la vida en la región. Según investigaciones publicadas en ScienceDirect y Cambridge Core, los depósitos sedimentarios de este lago, analizados a través de diatomeas, susceptibilidad magnética, contenido orgánico y dataciones con carbono-14, revelan fluctuaciones significativas en los niveles del lago y eventos volcánicos que han afectado el Valle de México durante milenios.
El lago de Chalco, parte de la cuenca del Valle de México, ha sido testigo de profundas transformaciones ambientales. Hace aproximadamente 39,000 años, el lago era profundo, alcalino y salino, con profundidades de 8 a 10 metros. Sin embargo, entre 39,000 y 22,500 años atrás, se volvió más somero, con menos de 2 metros de profundidad. Un evento clave ocurrió hace unos 22,000 años, cuando una erupción masiva del cercano volcán Popocatépetl coincidió con un aumento en el nivel del lago a 4-5 metros, posiblemente debido a los depósitos volcánicos que alteraron el entorno. Desde entonces, el lago experimentó períodos alternantes de condiciones ácidas y de agua dulce, hasta convertirse en un pantano salino y alcalino hace unos 10,000 años.
El Popocatépetl, uno de los volcanes más activos de México y el segundo más alto de América del Norte, ha jugado un papel crucial en esta historia. Según el Global Volcanism Program y Wikipedia, este estratovolcán, ubicado a 70 km al sureste de la Ciudad de México, ha registrado erupciones explosivas durante los últimos 500,000 años, incluyendo tres grandes erupciones plinianas entre 1195 a.C. y 823 d.C. Estas erupciones, acompañadas de flujos piroclásticos y lahares, han dejado depósitos de ceniza y escombros que han cubierto amplias áreas, afectando asentamientos humanos y ecosistemas. Una erupción lateral hace unos 23,000 años, comparable a la de 1980 del Monte St. Helens, generó una avalancha que se extendió hasta 70 km desde el volcán, dejando un campo de escombros que aún se observa hoy.
Otros volcanes de la región, como el Xitle en el campo volcánico de Chichinautzin, también han dejado su huella. Hace unos 1,670 años (alrededor del 400 d.C.), una erupción del Xitle cubrió con lava basáltica tierras agrícolas y estructuras de la antigua ciudad de Cuicuilco, uno de los primeros centros urbanos del Valle de México. Este evento, documentado por el Global Volcanism Program, marcó el declive de Cuicuilco y contribuyó al ascenso de Teotihuacán como potencia regional.
El análisis de los sedimentos del lago de Chalco no solo revela la actividad volcánica, sino también su impacto en el clima y la vida humana. Durante el Pleistoceno tardío, las condiciones más húmedas y frías permitieron una mayor diversidad de mamíferos, pero las fluctuaciones climáticas y las erupciones provocaron cambios en la distribución de especies y extinciones locales. Además, el drenaje progresivo de los lagos de la cuenca, como Texcoco y Chalco, iniciado por los aztecas y continuado por los españoles tras la conquista, ha transformado radicalmente el paisaje, dejando a la Ciudad de México vulnerable a la subsidencia y la escasez de agua.
Este estudio resalta la importancia de los registros geológicos para entender el pasado y prever riesgos futuros. Con el Popocatépetl aún activo, como lo demuestran sus recientes erupciones en 2023 y 2024 que han generado nubes de ceniza de hasta 6.7 km de altura, según el Washington Volcanic Ash Advisory Center, la Ciudad de México permanece bajo la influencia de su entorno volcánico. Las autoridades, a través del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), mantienen un nivel de alerta amarillo fase dos, instando a la población a respetar un radio de exclusión de 12 km alrededor del cráter.