Periodistas Unidos. Ciudad de México. 10 de diciembre de 2025.- La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo este miércoles un llamado urgente a Colombia, Brasil y México para unirse en un frente común y crear un «ejército multinacional» de América Latina y el Caribe, en respuesta a la creciente tensión con Estados Unidos por el despliegue de una flota aeronaval en el mar Caribe que Caracas interpreta como una amenaza de intervención. «Hermanos y hermanas de nuestra América Latina y el Caribe: o nos unimos o sucumbimos. Nosotros desde Venezuela no estamos dispuestos a negociar, a entregar ni a sucumbir», declaró Rodríguez durante una sesión de la Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz, transmitida por Venezolana de Televisión (VTV), al cuestionar el intento del gobierno de Donald Trump de revivir la Doctrina Monroe de 1823 para consolidar la hegemonía estadounidense en la región.
Rodríguez enfatizó que la «estrategia de seguridad nacional» desplegada por Washington, con buques de guerra, aviones de combate e infantería de Marina —la mayor presencia desde 1989—, no es solo contra Venezuela, sino contra toda América Latina, con el fin de combatir supuestamente el narcotráfico vinculado al «Cártel de los Soles«, una presunta red que une al gobierno de Nicolás Maduro con el tráfico de drogas. Maduro, quien no reconoce la legitimidad de su reelección cuestionada por EE.UU. y la oposición interna, ve en estas maniobras un pretexto para un «cambio de régimen» e imponer gobiernos títeres que faciliten el acceso al petróleo venezolano. El llamado se extiende a los pueblos de la región para formar un bloque unido, recordando la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz por la Celac en 2014.
Esta apelación llega en un momento de aislamiento creciente para Caracas: el Nobel de la Paz a la opositora María Corina Machado ha sido criticado por el chavismo como una «traición», y las relaciones aéreas con EE.UU. están suspendidas, limitando vuelos y dejando a Venezuela dependiente de accesos terrestres por Colombia y Brasil, fronteras complejas por su geografía y la presencia de grupos armados. Colombia, con más de 2.000 km de frontera compartida y tres millones de venezolanos refugiados, teme un éxodo masivo y violencia transfronteriza si escalara el conflicto; Brasil alerta por la protección de la Amazonía y Guyana por la disputa del Esequibo. Trump, en un tuit reciente, advirtió incluso a Colombia: «Más le vale que entre en razón o será el siguiente», al acusarla de ser un productor clave de cocaína.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum no ha respondido directamente, pero su gobierno ha mantenido una postura de no intervención y diálogo en foros como la Celac, mientras Brasil bajo Lula da Silva y Colombia con Gustavo Petro han mostrado matices: Petro defendió recientemente a Maduro de vínculos narco, pero criticó la falta de democracia en Venezuela. Analistas regionales ven en este llamado un intento desesperado de Maduro por ganar aliados ante la soledad diplomática, tras perder apoyo en elecciones recientes en aliados como Colombia y Brasil, y en un contexto donde Argentina ha roto relaciones con Caracas. La escalada podría impactar el comercio y la migración en la región, con EE.UU. presionando por sanciones y operaciones antinarcóticos.

