Voceros de México y EE.UU. se reunirán la próxima semana por disputa en rutas aéreas del AIFA
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 06 de noviembre de 2025.- Autoridades mexicanas y estadounidenses mantendrán la próxima semana una reunión de alto nivel para resolver la disputa por las restricciones impuestas por Washington a las rutas aéreas desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), anunció este jueves la presidenta Claudia Sheinbaum. El encuentro busca desentrañar la «problemática de fondo» y llegar a acuerdos que preserven la operatividad del nuevo aeropuerto capitalino, sin poner en riesgo a los pasajeros ni al sector aéreo bilateral, en medio de tensiones regulatorias que escalaron la semana pasada con la cancelación de 13 rutas hacia destinos en EE.UU.
Sheinbaum, en su conferencia matutina en Palacio Nacional, enfatizó que México rechaza cualquier medida unilateral y defiende el traslado de operaciones de carga del saturado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al AIFA como una «decisión técnica, no política». “Va a haber una reunión la próxima semana y esperemos que ahí se entienda cuál es la problemática de fondo y se puedan llegar a acuerdos”, declaró la mandataria, quien ya sostuvo este viernes una mesa de trabajo con directivos de Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobús, junto con el secretario de Marina, Raymundo Morales, y directores de ambos aeropuertos, para alinear estrategias y minimizar afectaciones.
La controversia surgió el 28 de octubre, cuando el Departamento de Transporte de EE.UU. (DOT), bajo la administración de Donald Trump, revocó 13 rutas operadas o pendientes de inicio por aerolíneas mexicanas —incluyendo vuelos de Aeroméxico a Houston y McAllen, y conexiones de Volaris y Viva Aerobús a ciudades como Los Ángeles y Dallas—. El DOT acusa a México de violar el acuerdo bilateral de aviación de 2015, al reasignar “slots” (franjas horarias) en el AICM en favor de compañías locales y forzar la reubicación de vuelos de carga estadounidenses al AIFA, lo que obstaculiza la competencia. Además, impuso límites a operaciones de carga desde el AIFA, congelando cualquier expansión de servicios mexicanos en EE.UU.
El secretario de Transporte estadounidense, Sean Duffy, justificó la medida como respuesta a años de «incumplimientos» por parte de México, afirmando que “acuerdos como este son vinculantes, y el presidente Trump priorizará a Estados Unidos”. Las cancelaciones afectan no solo vuelos existentes, sino rutas planeadas para octubre-diciembre, temporada alta para el turismo y el comercio, con un impacto estimado en miles de pasajeros y millones de dólares en ingresos para las aerolíneas mexicanas. México niega las violaciones, argumentando que el AICM ha estado saturado desde 1994 y que decretos de 2014 y 2021 ordenaron redistribuir operaciones al AIFA para descongestionar la terminal principal.
La disputa se agrava por el cierre parcial del Gobierno federal de EE.UU., que reduce el 10% del tráfico aéreo civil a partir de este viernes, derivado de la falta de aprobación presupuestal en el Congreso estadounidense. Sheinbaum minimizó el efecto en México, pero reiteró que su administración busca una “solución sin riesgos para usuarios”. Expertos en derecho aeronáutico, como Rogelio Rodríguez de la UNAM, advierten que el veto podría complicar la conectividad aérea de cara al Mundial de Fútbol 2026, coorganizado por México, EE.UU. y Canadá, y urge una resolución diplomática para evitar escaladas en el T-MEC, cuya revisión está programada para 2026.
El Gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), prepara una posición técnica para la reunión, que incluirá datos sobre la redistribución de slots y los beneficios del AIFA para la aviación regional. Aerolíneas como Aeroméxico han expresado disposición a cooperar, pero exigen equidad en el acceso a mercados. Mientras, el sector turístico —que mueve 20 millones de pasajeros anuales entre ambos países— urge celeridad para no perder la temporada invernal.
En un contexto de tensiones bilaterales —desde aranceles amenazados hasta disputas energéticas—, esta mesa de diálogo representa un test diplomático para Sheinbaum, quien mantiene un 70% de aprobación pese a los desafíos internos. “La soberanía aérea se defiende con hechos y acuerdos mutuos”, concluyó la presidenta, apostando por una resolución que fortalezca, no divida, la integración norteamericana.