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Zapatistas plantean «El Común» como alternativa al sistema capitalista en primer día del Semillero

Foto: Moysés Zúñiga Santiago / La Jornada

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 27 de diciembre de 2025.- Con 886 participantes registrados de 38 países, dio inicio el Semillero «De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores», donde la Comisión Sexta Zapatista presentó su visión crítica del sistema actual y propuso una alternativa radical basada en el concepto de «el común».

El Capitán Insurgente Marcos abrió la sesión con una reflexión sobre la comunicación intercultural, explicando las dificultades que enfrentan las comunidades zapatistas —cuya dirección es completamente de lengua maya— para traducir no solo palabras, sino cosmovisiones enteras al español. «No se trata solo de otra composición de letras y palabras para nombrar las cosas, es sobre todo otra visión del mundo», señaló.

En un tono característicamente crítico, Marcos cuestionó la fe ciudadana en los gobiernos progresistas, comparándola con el «síndrome del chacachaca» —en referencia a un viejo comercial de detergente que prometía convertir cubetas en lavadoras eléctricas—. «Ustedes creen que la marca del detergente va a convertir una cubeta en una moderna lavadora eléctrica, que tal partido o tal líder les evitará tener que tallar, es decir, tener que luchar», afirmó.

El líder zapatista también desmontó varios «mitos» actuales, desde la capacidad militar rusa hasta la «inmunidad contra la corrupción» de la Cuarta Transformación mexicana, pasando por la independencia de los gobiernos europeos y la solidez de los gobiernos progresistas latinoamericanos.

La propuesta del común

El Subcomandante Insurgente Moisés presentó el núcleo de la propuesta zapatista: el concepto de «El Común», surgido tras la Gira por la Vida por Europa y años de reflexión colectiva. Explicó que esta idea tiene raíces históricas profundas en la resistencia de sus antepasados contra los patrones de las fincas.

«Nuestros bisabuelos se dieron cuenta: en montón, en común, vamos a echar al patrón. De ahí aprendimos que solamente en común podemos defendernos», relató Moisés, trazando una línea histórica desde las luchas agrarias del siglo XIX hasta el presente.

Durante su extensa intervención, Moisés detalló los hallazgos de la Gira por la Vida, particularmente sobre Europa como «primer mundo». Describió un continente donde el control social alcanza niveles más sofisticados que en México: permisos obligatorios para manifestarse, individualización desde la infancia y pequeños propietarios que terminan perdiendo sus tierras ante grandes empresarios.

«Descubrimos que está peor aquí que allá, pero es otro nivel de cómo dominan, manipulan y controlan», señaló, añadiendo que esos mismos mecanismos ya comienzan a replicarse en México a través de programas como Sembrando Vida.

Dos tormentas convergentes

El líder zapatista identificó dos «tormentas» que amenazan la supervivencia: el capitalismo en su fase actual y la destrucción de la Madre Tierra. «No hay nada que entonces veamos de que no viene de la tierra. Todos deberíamos entender que nos están destruyendo nuestra casa», advirtió.

Moisés fue contundente sobre la inviabilidad del sistema de partidos: «Ya no funciona, ya no sirve. Aunque todavía hay algunos que quieren formar nuevo partido, como si fuera un cambio. No, para nosotros está caducado ya este sistema».

La alternativa zapatista implica rechazar la propiedad privada en favor de la propiedad común, no solo de la tierra sino de tiendas, farmacias y panaderías. «Tenemos que ir quitando el puro ‘yo, es mío'», explicó, aclarando que este no es un planteamiento teórico sino una práctica que comenzarán a demostrar.

Gobernarse en común

Uno de los planteamientos más radicales fue sobre el gobierno: «Vamos a seguir usando todavía la palabra gobernar, pero no un grupo sino todo el pueblo. Gobierno en común. Y eso no hay manual, no hay libro, lo vamos a tener que hacer nosotros».

Moisés reconoció la complejidad del desafío: hombres y mujeres piensan diferente, maestros y obreros tienen perspectivas distintas. «¿Cómo vamos a querernos como pueblo?», preguntó, insistiendo en que ningún grupo puede reclamar saberlo todo.

También advirtió sobre la necesidad de vigilancia permanente: «Hay unos que han llegado al poder como pueblos originarios y fueron los mismos. Nosotros decimos que no hay por qué nos van a dejar de vigilar».

El encuentro continuará hasta el 31 de diciembre, con participaciones de Raúl Romero y Carlos Aguirre Rojas programadas para la segunda sesión. Los zapatistas prometen demostrar en la práctica, no solo en teoría, cómo funciona «el común» como forma de vida y organización.

«La tenemos que hacer nosotros, nosotras, es el pueblo», concluyó Moisés. «Lo vamos a demostrar y ahí lo verán si es así o no es así lo que es gobernarse en común».

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