Por Arturo Huerta González
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 24 de diciembre de 2025.- La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ha crecido del 2 de enero al 19 de diciembre del 2025 en 28.2%. La relación peso – dólar en el mismo período trae una apreciación de 13.08%, mientras el pronóstico de crecimiento del PIB para el 2025, según la Comisión Económica para América Latina es de 0.4%. Uno se pregunta cómo es posible que en un contexto de no crecimiento económico la BMV tenga ese boom bursátil y que el peso sea cotizado tan bien en el mercado de divisas de Chicago. Ello ha sido debido a las políticas predominantes que han favorecido la entrada de capitales, los cuales han apreciado el tipo de cambio y han incrementado el precio de las acciones de la BMV.
La alta tasa de interés, los recortes presupuestales, junto con la apreciación del peso y el consecuente dólar barato, desalientan la inversión en el sector productivo, lo que lleva a que las importaciones desplacen la producción nacional, frenen el crecimiento económico, aumenten el desempleo y subempleo, y se mantienen las presiones sobre el sector externo, por lo que se continúa promoviendo la entrada de capitales.
La alta tasa de interés incrementa el costo del servicio de la deuda del sector público, de las empresas y familias, dados sus niveles de endeudamiento, lo que reduce su capacidad de gasto e inversión y la actividad económica. En el caso del sector público, el costo del servicio de la deuda será 1.5 billones de pesos en el 2026, equivalente al 4.1% del PIB, más que la inversión pública que será 1.2 billones de pesos y más de lo que se gastará en educación 1.1 billones y salud 966 mil millones de pesos.
La apreciación del peso se ha debido por el diferencial de tasa de interés interna versus la de EUA que, si bien ahora está en 7% en México, la de EUA está en 3.25%. ese diferencial estimula la entrada de capitales a comprar deuda pública. A su vez, hay algunos especuladores que piden prestado en Japón, dada su baja tasa de interés, que estaba en 0.5% y la acaban de subir a 0.75%, por lo que siguen aprovechando la alta tasa de interés que México ofrece. El problema es que Japón tiene una inflación de 3% y ello apunta que seguirá aumentando la tasa de interés, lo que estimulará que los flujos de capital regresen a dicha economía y dejen de comprar deuda de otros países, por lo que ya no habrá tanta demanda por pesos. El hecho que el peso sea bien cotizado en el mercado de divisas de Chicago se ha debido no solo a la alta tasa de interés en nuestro país, sino también a las grandes reservas internacionales que son de 250 mil millones de dólares a fines de noviembre (producto de la entrada de capitales), que aseguran la convertibilidad del peso al dólar a una paridad estable y a ello se suma la posición gubernamental de no aumentar el déficit fiscal y la relación de endeudamiento que sigue estando baja (54% del PIB para el 2026) en relación a otros países. La relación de endeudamiento en Brasil es de alrededor del 85% del PIB, que no es muy alta respecto a los estándares mundiales. En consecuencia, el costo de mantener el peso fuerte y el dólar barato ha sido no tener política económica para el crecimiento, dado que las políticas se han dirigido a actuar a favor del sector financiero para que venga al país y no salga de él. El gobierno deja de gastar e invertir para no caer en déficit y no endeudarse para ser bien visto por el sector financiero, a costa de sacrificar el crecimiento económico y las demandas de empleo, educación, salud y tantos más servicios que requiere la población. Ello genera sus contradicciones, pues la desaceleración de la actividad económica presiona sobre las finanzas públicas por la reducción de la recaudación tributaria, como por los mayores gastos sociales y de seguridad pública que tiene que realizar el gobierno para contener los problemas de desempleo, miseria y delincuencia. A ello se suma la desatención de las demandas de los productores nacionales, donde destacan los reclamos de los agricultores de granos básicos que cuestionan la política gubernamental. Todo ello aumenta el clima de incertidumbre a los inversionistas financieros de la capacidad económica del país para cubrir las altas tasas de interés que ofrece, dada la desaceleración económica y demás problemas que el país enfrenta. Ello, junto con la vulnerabilidad de los mercados financieros ante el alza de la tasa de interés en Japón después de 30 años, aunado a la especulación derivada de las acciones de las empresas desarrolladoras de la Inteligencia Artificial, la desaceleración económica de Europa y problemas de la competencia arancelaria de EUA contra China terminará frenando el flujo de capitales hacia el país, por lo que es insostenible el boom de la BMV, como la apreciación del tipo de cambio. Los altos precios de las acciones de la BMV no son compatibles con el estancamiento de la economía nacional, por lo que habrá un ajuste significativo en el mercado de capitales.
La libre movilidad de capitales le impedirá al gobierno frenar acciones especulativas de salida de capitales, así como flexibilizar la política económica (bajar la tasa de interés, tipo de cambio competitivo e incremento del gasto público) para actuar a favor del crecimiento económico y el empleo, por lo que es inminente un escenario de vulnerabilidad y crisis en el 2026.