De fiesta por la orquesta

Por Humberto Musacchio

Por Humberto Musacchio

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 05 de septiembre de 2025.- El primero de septiembre de 2025 quedará inscrito en los anales de la política mexicana, pues ese día los tres Poderes aportaron información relevante a los medios de comunicación: la presidenta Claudia Sheinbaum rindió el informe correspondiente a su primer año de gobierno, en tanto que los integrantes del Poder Judicial morenista tomaban posesión y representantes del Legislativo ofrecían la nota, como dirían los reporteros.

En el Palacio Nacional, ante 300 invitados, Claudia Sheinbaum dio lectura a su informe, el mismo día en que, envueltos en sahumerios y bastonazos, tomaron posesión de sus cargos los integrantes del nuevo Poder Judicial, lo que dio pretexto al periodismo alfombra para decir que atrás quedó el alejamiento entre poderes y criticar a la dignísima presidenta de la Corte que fue Norma Piña, quien, consciente de la igualdad constitucional de los tres Poderes, se negó a levantarse cuando llegó el expresidente López Obrador a una ceremonia.

Hubo quejas de periodistas a quienes no permitieron la entrada a Palacio, quizá por mera precaución, no fuera a repetirse un espectáculo como el escenificado por Alito y Noroña, mismo que la prensa merecidamente dio a conocer con amplitud, lo que disgustó a los altos mandos oficialistas, al extremo de que se sintieron obligados a salir en defensa de Noroña, dueño de una gran mansión en Tepoztlán, aunque Alito tiene una más grande en Campeche.

Desde luego, Fernández Noroña no podía renunciar al protagonismo en un día tan especial y, furioso, abandonó la sesión del Senado y se fue a la vieja sede de Xicoténcatl, donde ofreció una conferencia de prensa en la que puso pintos a Monreal y a Sergio Gutiérrez Luna, a los que acusó de favorecer a la oposición. Con su elegancia característica, del segundo dijo: “Por sus merititos no me dio la palabra” y hasta sugirió que le está haciendo daño el bótox.

Los comentarios más sugerentes —o venenosos, según se quiera ver— surgieron de que los encargados del protocolo mandaron hasta la cuarta o quinta fila a Ricardo Monreal y a Adán Augusto López, líderes de Morena en la Cámara de Diputados y del Senado, respectivamente. Cerca de ellos quedaron Luisa María Alcalde, presidenta de Morena (sólo doña Claudia Sheinbaum es Presidenta), y Andrés Manuel López junior, secretario de Organización del partido en el poder, quien, por lo visto, ya se repuso del cansancio que lo llevó a tomarse unas vacaciones en Japón.

Por supuesto, la actual habitante de Palacio rindió homenaje a su antecesor y actual poder tras la silla, a quien llamó autor de “una gran hazaña… (pues) sacó de la pobreza a más de 13.5 millones de personas”. Joaquín López-Dóriga comentó que alguien subió a redes sociales una foto de Sheinbaum rindiendo su informe en la que “aparece otra enmarcada con López Obrador aún con la banda presidencial”.

Sheinbaum dijo que la desigualdad se redujo significativamente entre 2018 y 2024. Citó el coeficiente de Gini, según el cual cero corresponde a la perfecta igualdad y uno a la total desigualdad, en el que México pasó —dijo la Presidenta— de 0.426 a 0.391. Wikipedia dice que en 2022 el coeficiente de México era 0.435, detrás de diez naciones del continente americano con menos desigualdad, aunque lo cierto es que el citado coeficiente mide la desigualdad, pero no la pobreza generalizada, pues coloca a El Salvador y Haití en mejor posición que México.

A manera de conclusión, la ahora presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, declaró que el informe de la mandataria “refleja el compromiso hacia un México más justo, libre e igualitario. Con esperanza y convicción, es un honor acompañarla en la construcción del futuro de nuestro país”.

Ha sido objeto de polémica que los flamantes ministros de la Suprema Corte, en ceremonia pública realizada también el día primero, se arrodillaran en honor de Quetzalcóatl y otras deidades prehispánicas, pues se supone que quienes desempeñan alguna función pública y constitucional deben respetar el Estado laico y, si han de participar en ritos mayoritarios o étnicos, deben hacerlo en privado. Pero en fecha tan memorable no podía dejar de celebrarse, con humo de copal y acompañamiento de la orquesta de acordeones, la fiesta que mereció la llegada de la nueva judicatura.