Por Arturo Huerta González
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 26 de julio de 2025.- Los productores de tomates de Florida tenían décadas demandando al gobierno de EUA políticas que los protegieran frente al tomate mexicano, argumentando que éste se comercializa “por debajo de un valor justo” que los desplaza del mercado y en respuesta a ello, el gobierno de Donald Trump estableció el arancel de 17% a las importaciones de tomate, para así configurar un precio justo con el cual sus productores puedan competir con el tomate mexicano.
Se ha argumentado que ello implicará un mayor precio del tomate en EUA, que repercutirá en el precio de los productos y platillos que usan dicha fruta, pero ello es el costo de proteger a los productores de dicho país que estimulará a inversionistas a producir tomate, lo que se traducirá en mayor empleo, reducción de importaciones y del déficit de comercio exterior, que es lo que quiere Donald Trump.
En México se ha señalado que dicho arancel restringirá las exportaciones de tomate, la producción interna, incrementará el desempleo y acentuará los problemas ya existentes en Sinaloa que es el principal estado productor y exportador de tomate. Y el gobierno ha dicho que se buscarán mercados alternativos a donde exportar dicho producto.
La mejor alternativa es impulsar la producción interna de granos básicos, debido a que importamos alrededor del 50% de lo que consumimos. Perfectamente puede instrumentarse una política a favor de la producción de los granos básicos y así reducir las importaciones de frijol, trigo, maíz y arroz en los cuales se gastaron 8,397 millones de dólares en el 2024. 5,313 millones de dólares3,155 millones de dólares. fueron de importaciones de maíz y lo que exportó México por tomate fresco fue por
Los productores de granos básicos en México tienen años protestando frente a la política gubernamental instrumentada desde hace varios sexenios, que sigue predominando en los gobiernos de la 4T, de fijar el precio de estos productos en torno al precio fijado en la Bolsa Mercantil de Chicago. Éstos están determinados en torno a las condiciones de producción de Estados Unidos, donde los productores de estos productos tienen mejores condiciones de producción por lo que tales precios son mucho menores en relación con los costos de los productores mexicanos, por lo que éstos han sido desplazados por las importaciones baratas. A ello se suma el peso apreciado (dólar barato) con que se ha venido trabajando para reducir el precio de los productos importados y así bajar la inflación. Los resultados han sido la menor producción nacional y de ahí el alto porcentaje de importaciones que representan los granos básicos en el consumo nacional. Ello incrementa el déficit de comercio exterior, que lleva al país a depender del endeudamiento externo y la entrada de capitales para lo cual se establecen altas tasas de interés para que fluyan al país. Tal política hace más cara la inversión y al no ser competitiva la producción de granos básicos, menos se invierte en ellos. Tal situación no debe continuar. El gobierno mexicano debe tomar la lección de Donald Trump de proteger a los productores e imponer un arancel a la importación de granos básicos para encarecer dichos precios para que la producción interna pueda ser competitiva para estimular su crecimiento. Ello tiene que ir acompañado de bajas tasas de interés para abaratar los créditos a favor de la inversión productiva. La menor tasa de interés contribuiría a tener un tipo de cambio competitivo (debido a que entrarían menos capitales) que junto con los aranceles encarecería las importaciones y actuaría a favor de la producción nacional y del empleo. Se requiere de subsidios gubernamentales a favor de la producción de estos bienes, así como incremento de la inversión pública en infraestructura que amplíe las tierras de riego para el cultivo de estos bienes.
La política agrícola seguida por los gobiernos de la 4T se ha dirigido a favorecer solo a los productores menores de 5 hectáreas y ello no resuelve el problema de la autosuficiencia de granos básicos como la realidad lo ha evidenciado. Además de tener políticas a favor de los micro productores, hay que apoyar a los productores que tengan capacidad de incrementar la producción. Hay que recordar que Sinaloa es el principal productor de maíz, Sonora en trigo, Zacatecas en frijol, Campeche en arroz y todos los estados del país tienen capacidad de incrementar la producción de granos básicos, que hay que priorizar para lograr la autosuficiencia de dicha producción debido a que es un problema de seguridad nacional, para evitar cualquier decisión de política externa que pueda originar desabasto de estos productos esenciales al consumo humano.
Los productores nacionales de tomate que serán afectados, perfectamente pueden canalizarse a producir granos básicos, pues con los aranceles que establezca México a las importaciones de estos bienes, junto a la menor tasa de interés y subsidios gubernamentales, se generarían condiciones de rentabilidad para que se invierta en ellos.
Aunque el arancel que establezca México a la importación de granos básicos ocasione alza de precios en el país, ello será temporal, pues conforme los productores nacionales inviertan en estos productos irá bajando la inflación en contexto de crecimiento económico, generación de empleo y reducción del déficit de comercio exterior, que disminuiría los requerimientos de entrada de capitales, así como la tasa de interés en el país.
De no tener una política a favor de la producción de granos básicos, la caída de las exportaciones y producción de tomate, agudizarán los problemas de los estados productores de tomate, el desempleo, el déficit externo y la recesión que enfrentará el país como consecuencia de la generalización de aranceles de 30% sobre las exportaciones mexicanas fuera del T-MEC a partir del 1 de agosto.