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Empresarios y seguridad

CIUDAD DE MÉXICO, 14MARZO2019.- Jesús Padilla Zenteno, presidente de COPARMEX en la Ciudad, presidió conferencia de prensa para dar postura sobre los primeros 100 días de gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo. FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

Foto: Andrea Murcia / Cuartoscuro

Por Gregorio Ortega

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 09 de mayo de 2019.- Antes de que se manifestara el fruto podrido del neoliberalismo en Minatitlán, Veracruz, los empresarios de la Coparmex establecieron como prioridad, fortalecer la seguridad pública en personas y bienes. ¿Cómo, entonces, los perjudicados por la pudrición de la abundancia se acuchillan a ellos mismos? El señalamiento es insostenible. Alguien miente. Y ni manera de inclinar la balanza, es el poder de la palabra revelada.

     Los resultados de la Cuarta encuesta a socios de Coparmex enero-febrero 2019, indican lo siguiente:

     No hay dilema, pero se establece una profunda diferencia. Los inventores del fruto podrido que todo lo destruye y que el poder identifica como neoliberalismo, pierden bienes y ocasionalmente vidas; el México bueno y sabio, esos animalitos que el gobierno ha de alimentar, contribuyen con vidas que la violencia consume a más y mejor, en baños de sangre, desapariciones, secuestros mal resueltos, trata… allí están las fosas clandestinas, que lo mismo sirven para esconder cadáveres de barridos que de fregados.

     Sin embargo, es necesario establecer un punto de reflexión: esos horribles promotores del neoliberalismo, conocidos como empresarios, inversionistas, comerciantes, proveedores diversos de bienes y servicios, sirven para crear empleos y promover el mercado interno, mientras que el gobierno sustituye la inversión y combate la inseguridad con las dádivas y los programas sociales, sin considerar que los recursos fiscales para proveerlos se agotan, y habrá menos de donde sacar en la medida que la odiada IP determine reducir la inversión, o de plano congelarla.

     El verdadero, auténtico fruto podrido está en la complacencia a las exigencias de la Casa Blanca. Hoy cumplen sin chistar.

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