FGR detiene en Tijuana a exagente del CISEN implicado en el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 09 de noviembre de 2025.- La Fiscalía General de la República (FGR) detuvo este sábado en Tijuana, Baja California, a Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), señalado como el presunto segundo tiradorPRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas. en el magnicidio del candidato presidencial del

La aprehensión, ejecutada por agentes de la FGR mediante una orden federal y una ficha roja de InterpolÁlvaro Obregón en 1928., revive uno de los casos más controvertidos de la historia política mexicana, considerado el asesinato más grave desde el de

Sánchez Ortega, de 70 años y actual directivo de Peak Growth Capital, fue arrestado alrededor de las 17:00 horas en el barrio Los Reyes, a 13 kilómetros del sitio del crimen, según el Registro Nacional de Detenciones (RND). Esta es la segunda vez que enfrenta cargos por el caso: fue capturado horas después del atentado en 1994, con manchas de sangre —presuntamente de Colosio— en su chamarra y residuos de pólvora en sus manos, pero liberado al día siguiente por la Procuraduría General de la República (PGR), en un presunto encubrimiento vinculado a Genaro García Luna, entonces subdirector operativo del CISEN y hoy preso en EE.UU. por narcotráfico y corrupción.

La FGR, que reabrió el expediente en 2021 bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), reveló en 2024 la existencia de un “segundo tirador” basado en un “gran acervo de pruebas”, incluyendo análisis balísticos y químicos que ubican a Sánchez en la escena del crimen. El exagente, asignado a la cobertura de seguridad de Colosio, es imputado por homicidio calificado y encubrimiento, con la Fiscalía argumentando que su liberación inicial fue parte de un encubrimiento delictivo orquestado por García Luna.

Colosio, de 44 años y secretario de Desarrollo Social en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, fue baleado mientras saludaba a la multitud en un mitin con más de 4.000 asistentes, un acto que conmocionó al país y marcó el inicio de la crisis del PRI hegemónico. Mario Aburto Martínez, condenado a 45 años como autor material, sigue preso, aunque la teoría del “segundo tirador” ha persistido durante décadas debido a inconsistencias en la investigación inicial.

El arresto generó reacciones inmediatas: AMLO, desde su retiro, escribió que “la justicia llega tarde, pero llega”, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum celebró el avance de la FGR y lo vinculó con su compromiso de “cero impunidad”. “Este arresto demuestra que el Estado mexicano no olvida; es un paso hacia la verdad para el PRI y la nación”, dijo.

Luis Donaldo Colosio Riojas, alcalde de Monterrey e hijo del candidato asesinado, celebró la noticia con un mensaje: “Justicia para mi padre, después de 31 años”.

Expertos como Enrique Krauze calificaron la captura como un “hito en la desclasificación de la impunidad priista”, recordando que el crimen de Colosio aceleró la alternancia política en 2000. La FGR no ha detallado la fecha de audiencia inicial, pero se prevé que ocurra este lunes en un juzgado federal de Tijuana, con nuevas pruebas forenses y testimonios.

En un México aún sacudido por episodios recientes como el asesinato del alcalde de Uruapan, el caso Colosio reaparece como espejo del pasado: una lección pendiente sobre la justicia, la impunidad y la memoria histórica.