Gusano barrenador: la plaga que exige conciencia social y acción colectiva

Por Paloma Escoto

Por Paloma Escoto

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 13 de febrero de 2026.- En México, el gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) se ha convertido en una de las mayores amenazas sanitarias y productivas de los últimos años. De acuerdo con los reportes más recientes del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), entre noviembre de 2024 y enero de 2026 se han acumulado más de 14 mil casos, con entre 700 y 870 focos activos en distintos momentos del arranque de este año. La mayor concentración se mantiene en el sur-sureste del país, particularmente en Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Yucatán, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Guerrero, aunque ya se han confirmado casos aislados en entidades del centro como Estado de México, Puebla, Michoacán y San Luis Potosí.

El impacto no se limita al ganado bovino. Si bien más del 70% de los casos corresponden a reses, también se han registrado infestaciones en equinos, ovinos, caprinos, porcinos, caninos, felinos y fauna silvestre, además de más de un centenar de casos en humanos. Esto convierte al gusano barrenador en un problema de salud pública, ambiental y productiva, con efectos directos en la economía rural, la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

La miasis causada por esta plaga ocurre cuando la mosca deposita sus huevos en heridas abiertas. En pocas horas, las larvas comienzan a alimentarse del tejido vivo, provocando lesiones profundas, infecciones severas e incluso la muerte si no se atiende de inmediato. En fauna silvestre, el riesgo es mayor, pues la detección temprana es más difícil, lo que amenaza el equilibrio de los ecosistemas.

Frente a este escenario, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y SENASICA, ha desplegado una estrategia integral basada en vigilancia epidemiológica, atención inmediata de brotes, control de movilización animal, campañas de concientización y liberación masiva de moscas estériles, una técnica probada internacionalmente para interrumpir el ciclo reproductivo del parásito. A esto se suma la capacitación de médicos veterinarios, brigadas comunitarias y el uso de perros entrenados para la detección temprana.

En este esfuerzo, la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) y el Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (SINIIGA) han desempeñado un papel estratégico. A través del registro, la trazabilidad y la identificación individual de los animales, el SINIIGA permite localizar con precisión los focos de infección, rastrear la movilización del ganado y activar cercos sanitarios oportunos, mientras que la CNOG ha coordinado campañas informativas, capacitación a productores y la articulación del gremio ganadero con las autoridades sanitarias.

No obstante, la erradicación del gusano barrenador no será posible sin la participación activa de la sociedad civil. En comunidades rurales y zonas cercanas a áreas naturales, es indispensable que la población sepa qué hacer ante un caso sospechoso. Las recomendaciones son claras:

1. Revisar periódicamente a los animales, especialmente si presentan heridas.
2. No manipular la lesión sin protección, evitar remedios caseros y no aplicar insecticidas sin indicación profesional.

4. Notifica al 800 751 2100 o manda whatsapp al 55 3996 4462
5. Aislar al animal afectado y evitar su movilización. La rapidez en la notificación puede marcar la diferencia entre contener un brote o permitir su expansión. 3. Reportar de inmediato cualquier sospecha a SENASICA, uniones o asociaciones ganaderas, a las autoridades municipales o a los comités ganaderos locales.

El gusano barrenador no distingue entre ganado y vida silvestre, ni entre lo rural y lo urbano. Su control es un reto nacional que exige corresponsabilidad, información y acción coordinada. La experiencia internacional demuestra que solo con disciplina sanitaria, tecnología, vigilancia permanente y conciencia social es posible erradicar esta plaga.

Hoy, más que nunca, México necesita convertir esta crisis en una oportunidad para fortalecer su cultura sanitaria, proteger su biodiversidad y respaldar a quienes sostienen la producción pecuaria. La lucha contra el gusano barrenador no es solo del sector ganadero: es una causa común en defensa del patrimonio ambiental, la salud pública y la soberanía alimentaria del país.