Las posiciones del FMI frente a los retos de la economía mundial hoy
Por Arturo Huerta González
Por Arturo Huerta González
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 23 de octubre de 2025.- El 16 de octubre de 2025, en la Reunión Anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) celebrada en Washington, la directora gerente del FMI instó a los países miembros a mantener el comercio como motor de crecimiento de la economía mundial, a pesar de los nuevos aranceles del presidente Donald Trump. El problema es que los aranceles impuestos por Estados Unidos afectan las exportaciones de la gran mayoría de los países que han venido creciendo en torno a dicho mercado. A ello se suma la desaceleración de la economía mundial, que está contrayendo el crecimiento del comercio internacional, mientras los aranceles proliferan en muchos países que buscan proteger su producción y reducir sus déficits comerciales.
El comercio internacional ha dejado de ser el motor de crecimiento para la mayoría de las economías desde hace años. Japón, Alemania y China son ejemplos de esta tendencia. Entre 2000 y 2008, las exportaciones de China crecieron 25.08% anual, las de Japón 11.13% y las de Alemania 11.71%; sin embargo, entre 2010 y 2019, el crecimiento se redujo a 8.1%, 2.59% y 3.22%, respectivamente. En el primer semestre de 2025, frente al mismo periodo de 2024, las exportaciones de China crecieron 6.1%, mientras que las de Japón cayeron 0.07% y las de Alemania 0.6%, según datos de UNCTADSTAT y FRED.
La funcionaria del FMI también afirmó que los países con grandes superávits externos, como China, deben depender más del consumo interno que de las exportaciones. En realidad, China ya impulsa su consumo doméstico desde hace años para mantener su crecimiento frente a la caída de exportaciones por la desaceleración global. Sin embargo, el énfasis del FMI en este punto responde, según Huerta, a los intereses de Estados Unidos, que busca frenar el ascenso económico chino y su capacidad de desplazar a EE.UU. del mercado internacional.
Asimismo, el FMI insistió en que los países con grandes déficits fiscales, como Estados Unidos, deben reducirlos, reiterando su postura tradicional contra los déficits públicos y el endeudamiento estatal. Pero esta visión ignora que la expansión del gasto público puede impulsar el crecimiento económico y el empleo, aumentando la recaudación y reduciendo la deuda en el mediano plazo. En el caso de EE.UU., su capacidad de emitir deuda en dólares, moneda aceptada globalmente, le permite mantener déficits fiscales y comerciales sin las restricciones que enfrentan los países en desarrollo.
En un contexto en el que el comercio mundial deja de ser el motor del crecimiento, los gobiernos deben usar su política fiscal para expandir el gasto, impulsar el mercado interno y fomentar la sustitución de importaciones, contrarrestando la caída de exportaciones. El gasto genera ingreso, y con ello se reducen el déficit y la deuda. No obstante, muchos países en desarrollo carecen de condiciones para incrementar el gasto ante el temor neoliberal de la inflación o devaluación, lo que les impide actuar de forma contracíclica. Huerta sostiene que estos países sí pueden aumentar el gasto en desarrollo tecnológico y productivo sin provocar presiones inflacionarias.
Finalmente, la directora del FMI advirtió que el auge de la inversión en inteligencia artificial (IA) —concentrado en Estados Unidos— podría contribuir entre 0.1 y 0.8% al crecimiento mundial, pero también profundizar las desigualdades entre países ricos y pobres. Reconoció el riesgo de que la productividad aumente, pero se convierta en fuente de divergencia económica y social. Huerta considera que el FMI debió pronunciarse a favor de regular el desarrollo de la IA, ya que el gobierno estadounidense ha optado por liberalizarla, argumentando que la regulación frenaría su avance.
La IA, advierte el economista, incrementará el desempleo y desplazará empresas, acentuando la concentración del capital y las desigualdades. Propone que la tecnología reduzca la jornada laboral sin disminuir salarios, favoreciendo el empleo en lugar de eliminarlo. Sin políticas de empleo y sin una difusión equitativa de la IA, se agravarán los problemas sociales, la migración y la delincuencia, temas sobre los cuales —advierte Huerta— los gobiernos y congresos aún no discuten con seriedad.