Los verdes descoloridos

Por Biól. Juan Carlos Sánchez-Olmos [email protected]

Biól. Juan Carlos Sánchez-Olmos / CONSERVACIÓN SIN FRONTERAS

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 30 de junio de 2025.- El ecologismo como opción política en la historia nacional, se vislumbró por primera vez con el Partido Verde Ecologista (PVE); el cual surgió a partir de un movimiento ciudadano del sur del Distrito Federal. Donde residentes de Coyoacán se organizaron en las «Brigadas de Trabajo de los Pedregales: Democracia y Justicia Social”, cuyo objetivo fue gestionar y presionar a las autoridades delegacionales, como a la regencia de la ciudad; para atender las demandas de abasto de agua potable, drenaje y defensa de áreas verdes.

Transcurría el año de 1979, y uno de los líderes de ese movimiento cívico ambiental fue Jorge González Torres, licenciado en relaciones industriales, catedrático de la UNAM y en la IBERO. Funcionario del PRI en el distrito XXII (Coyoacán) y del Instituto de Estudios Políticos y Sociales. Empresario farmacéutico, dueño de farmacias El Fénix y laboratorios Best; hermano de Víctor González Torres, quien años más tarde fundó la cadena de Farmacias Similares.

Con la formación política adquirida, se escindió para constituir la Alianza Ecologista Nacional, que tuvo una representación oficial en junio de 1985, en la Primera Reunión Nacional de Movimientos Sociales y Medio Ambiente; organizada por el Programa Universitario “Justo Sierra” de la UNAM. A donde asistieron asociaciones ecologistas de diversas colonias de la capital y de diferentes regiones del país, cuyas principales preocupaciones eran el manejo y tratamiento de desechos sólidos, campañas de reforestación, la contaminación industrial en lagos y ríos; así como la pérdida de recursos naturales (Leff, 1991). Dos años más tarde la bandera ambiental enarbolada, fue la oposición a la operación de la central nucleoeléctrica de Laguna Verde.

Los Verdes rojillos

En la página oficial del PVEM (https://www.partidoverde.org.mx/historia-partido-verde [Consultada el 26 de junio de 2025]), se menciona que los integrantes de la Alianza Ecologista Nacional decidieron contagiar (sic) de los ideales ambientalistas al mundo de la política, por lo tanto, en 1986 fundaron el Partido Verde Mexicano. Inicialmente con tendencias de izquierda. La razón de esta alianza ha sido explicada por el biólogo Víctor Manuel Toledo, quien sostiene que socialismo y ambientalismo son dos movimientos simbióticos, porque “La explotación del trabajador y la destrucción del ambiente, las únicas fuentes de las cuales el capital extrae riqueza, no son más que dos dimensiones del mismo proceso” (Simonian, 1999). Por lo tanto, en 1988 aun sin registro electoral, se integraron al Frente Democrático Nacional, que impulsó la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia de la República; con el propósito de que el gobierno impulsara un programa ecológico.

Los Verdes verdes

Este nuevo partido político, en febrero de 1991, obtuvo un registro electoral condicionado, que perdió en las elecciones de agosto del mismo año, al obtener menos del 1.5% del sufragio indispensable para mantenerlo. En consecuencia, en 1993 cambiaron su nombre al actual PVEM, con el que contendieron en las elecciones federales de 1994, y la presidencia del partido fue ocupada por el propio Jorge González Torres; quien también fue postulado como candidato presidencial.

Ante el hartazgo ciudadano a causa de la corrupción, así como las penurias de la economía nacional; la expectativa de un candidato emanado de un movimiento ciudadano resultó muy atractiva para los electores. A quienes el PVEM buscó atraer con el eslogan propagandístico “No votes por un político, vota por un ecologista”, con la clara intención de empatizar con los ciudadanos. En esta campaña, una de las propuestas propagandísticas, consistió en que los niños de las comunidades visitadas por su candidato, al paso de su comitiva liberaran las aves de ornato que estuvieran enjauladas; mientras tocaban las notas de la canción “Verde será” interpretada por Plácido Domingo; que había estado de moda algunos años antes. 

Sin embargo, aunque no ganaron la presidencia, el PVEM inició su ascenso al poder; escalando a través de las curules que le fueron otorgadas en la asamblea de representantes del Distrito Federal.

Durante el sexenio del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000), se estructuró la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP), a cargo de la bióloga Julia Carabias, investigadora de amplio reconocimiento internacional, que condujo a la secretaría a cientos de experimentados profesionales de la conservación; quienes elaboraron un diagnóstico nacional sobre el estado de la vida silvestre, así como un programa para su administración que estableció las bases teóricas para la promulgación de la Ley General de Vida Silvestre (LGVS, 2000). Basados en los preceptos del desarrollo sustentable, esto es conservación y aprovechamiento. Que además dio certidumbre legal a los propietarios de la tierra, a comunidades rurales e indígenas; condiciones que les permitieron aprovechar sus recursos naturales de manera legal.

De verde azulado a verde cianótico

Para los comicios presidenciales del año 2000, el PVEM estableció la “Alianza para el Cambio” con el Partido Acción Nacional (PAN), y entre ambos postularon la candidatura de Vicente Fox. No obstante, después del triunfo, la alianza se resquebrajó; porque González Torres no consiguió ser nombrado titular de la SEMARNAP y ante la prensa se quejó del incumplimiento de Fox al partido verde. E incluso calificó de traición las promesas hechas durante la campaña. Entonces se declaró en abierta oposición al gobierno, al cual denunciaría y presionaría. A pesar de que los verdes se adjudicaron 12 curules sin campaña y que el propio hijo del presidente del partido, Jorge Emilio González Martínez, fue investido como senador plurinominal en la LVIII Legislatura.

Los Verdes al poder

Después del primer informe presidencial de Vicente Fox y desde la tribuna del congreso, González Martínez proclamó la ruptura con el gobierno. Y una vez despojados de la chaqueta panista, el PVEM estableció con el PRI la “Alianza para Todos”; marcando el inició de una fructífera colaboración que los mantuvo unidos en diferentes elecciones hasta el año 2018, respaldando a las bancadas tricolor en la votación de iniciativas legislativas y negociaciones.

Todavía fuera del Poder Ejecutivo Federal, las actividades de los verdes se centraron en las cámaras legislativas, donde elaboraron numerosas iniciativas de modificación a la normatividad ambiental; que fueron fraguándose desde las Comisiones de Medio Ambiente y Recursos Naturales (COMARNAT), particularmente en la cámara baja. Donde tuvo notable influencia un pequeño grupo de asociaciones civiles animalistas que se oponían al aprovechamiento de los recursos bióticos. Así propusieron numerosas iniciativas, caracterizadas por su desapego de la realidad social de nuestro país, sin estudios técnicos adecuados ni suficientes. Sin embargo, tuvieron gran aceptación en grupos urbanos de la Ciudad de México y su zona metropolitana.

En este periodo, el desinterés de todos los partidos políticos para participar activamente en los temas ambientales del ámbito legislativo, origino que el PVEM asumiera por costumbre o negociación la presidencia de la COMARNAT en ambas cámaras; pero también fue determinante que, a nivel internacional, las preocupaciones e ideologías del tercer milenio, incrementaran en nuestro país el interés por los derechos de los animales, el maltrato animal, el vegetarianismo, la oposición a las corridas de toros y la cacería.

Entonces las plazas de las principales ciudades mexicanas, especialmente en la capital, fueron tomadas por miles de ciudadanos que exigieron protección legal para los animales. Por lo que grandes contingentes marcharon sin acarreados y sus demandas ocuparon grandes titulares en numerosos medios de comunicación. Esa efervescencia no podía pasar desapercibida, ni ser desaprovechada por los jerarcas del verde; que pronto condujeron sus demandas al plano legislativo, plasmándolas en iniciativas para modificar la legislación. Logrando respaldo y popularidad, como en las modificaciones que prohibieron el uso de animales en los circos (2014). Circunstancia que sería muy loable en cualquier partido político, debido a que escuchar y atender las demandas de la población en cortos periodos de tiempo, sería una muestra de sensibilidad y compromiso social. De eficiencia legislativa.

Pero, al realizar un análisis de los hechos, la causa y el efecto de las iniciativas propuestas por el PVEM, se observará que generalmente no son efectivas. Por ejemplo, la restricción a importar y exportar primates (Art. 55bis y 60bis, LGVS; en 2006), no resolvió el problema, porque su principal mercado es nacional; así que hasta la fecha no se han dejado de capturar monos en las selvas mexicanas para venderse como mascotas que no necesitan cruzar ninguna frontera. El prohibir el aprovechamiento de loros, pericos y guacamayas nacionales (Art. 60bis 2, LGVS; 2008); fue aún más grave. Porque no solo continúa el tráfico de estas especies nativas, sino que además se incrementó la importación de pericos de Sudamérica que, al liberarse en nuestro territorio, han generado un grave problema como especies exóticas e invasoras. Poniendo en grave riesgo a nuestra biodiversidad.

De tal manera que las iniciativas propuestas por el PVEM no solo no resuelven los problemas existentes, al contrario, en muchos casos los agudizan e incluso ocasionan nuevos problemas que antes no existían.
Cegada ante la realidad, sin buenos resultados para la conservación, ni para los animales ni mucho menos para la ciudadanía; la cúpula del PVEM persiste sin estudiar, sin salir al campo, desconociendo los problemas del país e ignorando a la nación. Pero ambicionando mayores botines electorales y financieros. Al respecto, el 25 de febrero de 2004, el periodista Carlos Puig publicó, en el desaparecido diario El Independiente, que González Martínez ha privilegiado el marketing para “obtener votos, para tener más dinero, para tener más votos, para tener más dinero; nada más. A costa de lo que sea, aliado con quien sea”. Esa conducta explica en muchos sentidos la estrategia histórica del PVEM y nos permite comprender las campañas huecas, sin sustento, que pregonan eslóganes; como el que usó Bernardo de la Garza en la campaña presidencial del 2006 “Somos el partido que más iniciativas ha mandado al congreso”. Aunque sus iniciativas sean basura (Sánchez-Olmos, 2012), pero muy útiles para consolidar su poder en el ámbito legislativo.

No obstante, las iniciativas y el manoseo de la normatividad ambiental, ha sobre regulado y obstaculizado el desarrollo del país; al prohibir el uso y manejo de la biodiversidad, una de las mayores fuentes de riqueza de México. Que provee recursos alimentarios, materias primas, genera fuentes de empleo, pago de impuestos y aporta divisas.

La pérdida de identidad verde y su actitud gambusina, también quedó expuesta en la campaña presidencial de 2012, cuando promovieron la postulación de Enrique Peña Nieto como su candidato; antes de que lo hiciera el PRI. Ya muy lejos de esas preocupaciones ochenteras de tendencias izquierdistas. Además, las promesas de campaña relegaron el cuidado del medio ambiente a un segundo plano, pero en cambio ofrecieron a los mexicanos educación, computación e inglés, y “Si el gobierno no te da medicinas ¡Que te las pague!”. Pregonaba una sospechosa oferta de campaña, porque los González Torres, mantenían enormes intereses en el sector farmacéutico.

El retorno del PRI a la presidencia de la república permitió cristalizar el anhelado sueño verde: La SEMARNAT. Así, a la cabeza de las carteras ambientales en cámaras legislativas y del ejecutivo, fueron artífices de las políticas públicas de medio ambiente, con las “mejores intenciones”, pero guiados por el corazón y el candor; tomaban decisiones desde la PROFEPA, la CONANP, diversas delegaciones estatales y obvio en la propia secretaría. Donde organizan turismo institucional a las Áreas Naturales Protegidas y giras al extranjero, mientras el andamiaje de la política ambiental de México se derrumbaba, cuando numerosos animales que prometieron rescatar de los circos fenecían gradualmente, en tanto los verdes legisladores prometían “salvar” a miles de animales más de los calabozos de los zoológicos.

Moretones Verdes

Fiel a su estilo, pero sobre todo a sus propios intereses, desde el 2018 el PVEM se ha aliado a las fuerzas legislativas de Morena, que tampoco se han caracterizado por su preocupación por la protección y conservación del medio ambiente. En el parlamento, los verdes se comportan de acuerdo con la teoría de las coaliciones citada por el primatólogo Frans de Waal en “El mono que llevamos dentro” (2007); demostrando que: La fuerza es debilidad. Por ejemplo, en las cámaras legislativas donde las curules y escaños están distribuidos de manera equitativa entre dos o tres partidos, cuando se requiere de una mayoría simple para aprobar una iniciativa, la votación la define la coalición con un partido pequeño; circunstancia que le otorga al Verde un poder desproporcionado. Porque le confiere elementos para negociar nuevos proyectos de iniciativa, candidaturas a cargos de elección popular, nuevas curules, escaños; en general nuevas prerrogativas.

En el pasado escenario electoral, la alianza del PVEM con Morena permitió que Manuel Velasco fuera tomado en cuenta en el proceso interno para la elección de su candidato, aun sin posibilidades de ser presidenciable, pero con una considerable base electoral que le brindó un elemento de negociación.

Los hechos muestran a un partido sin cuadros experimentados en biología, gestión del agua, vida silvestre, pueblos indígenas ni trabajo comunitario, sin conocimientos sobre temas forestales, sanidad vegetal ni animal, ni contaminación, sin ética, ni vergüenza; que ni siquiera comprende el concepto “animal”. Esto es un partido verde muy descolorido.                                                 

REFERENCIAS CITADAS

Leff, Enrique. 1991. “El movimiento ecologista-ambientalista en México”, en Ambiente Estado y Sociedad: Crisis y Conflictos Socio-ambientales en América Latina y Venezuela, Coord. María-Pilar García Guadilla, Universidad Simón Bolivar, pp 397-399.

Ley General de Vida Silvestre, 2000 http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/146_130516.pdf

Partido Verde Ecologista de México http://www.partidoverde.org.mx/2016/pvem/historia-del-partido-verde

Puig, Carlos. Miércoles 25 de febrero de 2004. “El estilo del Niño verde: Mas dinero que ideas”, El Independiente. Pág. 8.

Sánchez-Olmos, Juan Carlos. 30 de abril de 2012. “Iniciativas basura, depredan el medio ambiente”, Milenio Semanal, pp 48-52. En línea: https://www.expoknews.com/iniciativas-basura-depredan-el-medio-ambiente/ [[Consultado el jueves 07 de septiembre de 2023].

Simonian, Lane. 1999. “La defensa de la tierra del jaguar”, INE-SEMARNAP/IMERNAR, 348pp

Waal, Frans de. 2005. “El mono que llevamos dentro”, TusQuets Editores, 271pp

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