Por Teresa Gurza
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 01 de octubre de 2025.- Basándome en una nota de El País, en mi artículo de la semana pasada ¿Eran masones nuestros héroes?, aseguré que sólo un presidente mexicano, Benito Juárez, lo había sido.
Les ofrezco disculpas por no haber verificado su veracidad y, tras la alerta de varios lectores, rectifico ahora después de leer la extensa información disponible en Internet sobre la masonería.
Esta ha estado tan ligada a nuestra historia que, de 1821 a 1982, buena parte de los presidentes mexicanos fueron masones, empezando por Guadalupe Victoria, elegido por el Segundo Congreso Constituyente para gobernar del 10 de octubre de 1824 al 31 de marzo de 1829.
Los primeros ritos masónicos que llegaron fueron el Escocés Antiguo y Aceptado y el York. El primero fue introducido por militares realistas españoles, influenciados por logias francesas. Guadalupe Victoria se opuso a Agustín de Iturbide, defendió el proyecto republicano y la exclusión de la Iglesia católica de la educación y todos los actos de la sociedad civil; en 1854 ofreció infructuosamente al emperador Maximiliano ser Soberano y Gran Maestro de la Orden.
En 1823 la masonería mexicana se dividió en dos corrientes porque el ministro plenipotenciario estadounidense Joel R. Poinsett promovió la creación de logias del Rito York, proclives a intereses estadounidenses y que afiliaron a comerciantes y algunos mexicanos. Este rito fue activo hasta la expropiación del petróleo en 1938, cuando disminuyó su número de miembros.
En 1825, masones insatisfechos con los dos ritos fundaron el Rito Nacional Mexicano, que otorga nueve grados, dejó de buscar la Gloria del Gran Arquitecto del Universo y trabaja con el texto de nuestra Constitución, en lugar de la Biblia.
Entre las logias ha habido luchas y divisiones; el único momento en que trabajaron juntas fue en 1890, bajo Porfirio Díaz. Además de Guadalupe Victoria, fueron masones los presidentes Benito Juárez (afiliado en 1847 y noveno grado), Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas (Muy Respetable Gran Maestro de la logia Valle de México), Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Carlos Salinas de Gortari.
Actualmente existen logias en toda la República Mexicana, y desde 1932 agrupa a las principales la Confederación de las Grandes Logias Regulares de los Estados Unidos Mexicanos, con su máximo órgano ejecutivo, el Consejo Masónico Nacional de los Grandes Maestros, reconocido mundialmente.
Todas las logias buscan la verdad, el estudio de las ciencias y las artes, y mejorar la condición social y cultural de sus miembros mediante instrucción, meditación y trabajo. Una de las más grandes es la de Veracruz, que ocupa lo que fue sede de la Tercera Orden Franciscana Seglar; sostiene escuela laica y academia para niños y jóvenes de ambos sexos.
Aunque la mayoría de logias son masculinas, existen mixtas y femeninas. Las actuales logias femeninas, que datan de 1957, se agrupan en la Confederación de Grandes Logias Femeninas. Además, existe la Orden Internacional del Arco Iris para niñas de 14 a 21 años, y desde 2014 la Gran Logia Ciudad de México auspicia logias para jóvenes llamadas talleres o capítulos. Los luvetones, hijos de 12 a 14 años de masones, reciben educación y valores ligados a la masonería.
En 2016 inició el Rito Cristiano Zinnendorf, trabajando en alemán y asociado a figuras como Mozart y Haydn. Entre artistas, Cantinflas alcanzó grado 33 y Joaquín Pardavé fue masón secreto. En la política contemporánea destacan Rafael Aguilar Talamantes, Luis Donaldo Colosio, Cuauhtémoc Cárdenas y Ricardo Monreal.
Exiliados españoles y chilenos fundaron logias como la Grande Oriente Español (Luz Hispánica) y la logia chilena Salvador Allende, creada en 1975 en su memoria.