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Old-Fashioned

Por Sergio Rodríguez Lascano

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 06 de mayo de 2026.-  El domingo 3 de mayo de 2026 se llevó a cabo el VIII Congres Nacional Extraordinario de MORENA, la convocatoria se realizó por el Comité Ejecutivo Nacional el 26 de abril de 2026. El punto era la renovación de la presidenta del partido, Adriana Montiel en lugar de María Luisa Alcalde.

En su informe de funciones la señora Alcalde se ufanó de que el partido había pasado de 2.5 millones (hace un año y medio) a 12.5 millones y se convirtió de esa manera en el segundo partido con mayor militancia (así dijo ella) del mundo.

Creo que los datos de la señora Alcalde son equivocados ya que con esa cifra se ubica atrás del Partido Comunista de China que en 2024 contaba con 100.27 millones y ya no digamos del Bharatiya Janata Party de la India que dice contar con 180 millones. Lo mismo que del otro partido de la India, Incluso atrás de los dos partidos gringos y del Congreso Nacional Africano, de Sudáfrica.

Pero bueno lo importante aquí es el esfuerzo por reclutar 10 millones en un año y medio, realmente en unos meses, desde que decidieron salir a la calle a tocar a las puertas, con una serie de informes de los programas sociales, para credencializar a 10 millones de personas. Por eso no hay que desmoralizarse con otra campañita se llegara sin duda a varios millones más, al fin que padrón electoral es de 100 millones.

Hace solamente algunos años la celebración de un Congreso de alguien que se reivindica de izquierda implicaba la elaboración de documentos diversos y de largas discusiones, hoy todo es instantáneo.

Auténticos congresos nescafé

Algunos dirán, pero MORENA no es un partido como cualquier otro es un “partido-movimiento”, pero si eso fuera real, 12.5 millones de personas decidiendo su cambio de presidente y eso se vería a simple vista. En los barrios, escuelas, ejidos, fábricas, se hubiera visto a miles de personas decidiendo al respecto y nombrando a sus “delegados” (3 mil provenientes de los 300 distritos, 5 hombres y 5 mujeres, por eso de la paridad de género). 12 millones 500 mil personas eligieron a 3 mil delegados y además les dijeron que efectivamente la señora Montiel era la mera efectiva para ese puesto. Ningún otro u otra entre los 12 millones y medio, realmente parece que se trata de un personaje fuera de serie.

Los que alguna vez militamos en un partido político sabemos que eso de preparar un congreso, fuera normal o extraordinario, era una tarea muy complicada y eso tomando en consideración que éramos unos cuantos miles de militantes, no 12 millones y medio.

MORENA ha simplificado esta actividad y con gran suficiencia ha logrado que 12.5 millones de seres humanos “decidan” que la ampliamente conocida Adriana Montiel sea electa presidenta del partido y grite a todo pulmón que no permitirán que la corrupción se cuele en sus filas.

Pero la corrupción no es algo malo que entre al partido en el gobierno simplemente porque fueran malas personas. Ella dice que se estudiarán los casos de los que busquen puestos de representación popular para que no se les cuelen los corruptos, pero si alguien en 2021 hubiera dicho vamos a revisar el historial de Rubén Rocha Moya, pues hubieran encontrado, la historia de un esforzado militante de izquierda, estudiante de normales rurales, secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialista de México, militante del Partido Comunista Mexicano y luego del PSUM, rector de la Universidad de Sinaloa. Entonces, cuál sería el problema de elegirlo candidato a gobernador de Sinaloa.

El problema se ubica en otro lugar. MORENA no es ni un partido ni un movimiento, es un arma electoral, que cuenta con una nómina, entre funcionarios de gobiernos nacionales, estatales y municipales; con una burocracia de cargadores de portafolios y manejadores de locales de diputados, senadores, gobernadores, alcaldes, que viven de erario y que han encontrado una forma de vida en todo eso.

Pero en paralelo algunos de sus miembros más distinguidos han encontrado formas para abrirse paso hacia promoverse hacia la burguesía y cuentan con negocios nada despreciables, que además son apoyados por licitaciones, créditos especiales, etc. Y por la innegable relación con el crimen organizado.

Son la MORENOburguesía, un poco lumpenburguesía. Y eso sucede porque el partido no tiene raíces sociales entre los trabajadores, los campesinos y los habitantes más pobres de las grandes urbes. No es que estos sectores no voten por ellos en las elecciones o que incluso algunos los vean con gran simpatía (yo no descarto eso), pero no existe ninguna relación entre ese “partido-movimiento” y los trabajadores del campo y la ciudad, ni desde el punto de vista programático, ni desde el punto de vista de acompañar sus luchas y movilizaciones. No forman parte de sus relaciones de vida.

Desde luego muchas veces se les llama a movilizarse, pero no es para construir una agenda social o una visión estratégica sino para festejarse a sus jefes. Y eso, pues no tan sólo tiene un límite si no que enflaquece la posibilidad real y auténtica de contar con estos sectores frente al demandante jefe que tienen al otro lado de la frontera.

La disyuntiva en la que se encuentra, porque ellos así lo piensan y se la crearon, no puede ser más cruda; le deben una fidelidad ciega al Cheto que gobierna el país vecino (y no hay nadie de ellos que haga un análisis serio sobre la debilidad en la que se encuentra ese señor) y al mismo tiempo necesitan dar saltitos y grititos sobre la necesidad de defender una soberanía que sólo existe en los textos de la “nueva escuela mexicana”.

Vienen a mi mente dos pensamientos que creo son útiles de recordar:

«Estos hombres ya no están por la lucha de clases, no sienten las mismas pasiones, iguales deseos, los propios anhelos de las masas; entre ellos y las masas se ha abierto un profundo abismo y el único contacto entre ellos y las masas es el control de las cuotas y el fichero de socios. Estos hombres dejaron de ver al enemigo en la burguesía: lo ven en los comunistas. Tienen temor a la rivalidad; son jefes transformados en monopolistas del comercio de hombres, y la menor amenaza de competencia les vuelve locos de terror y desesperación. El Congreso confederal de Liorna ha constituido una formidable experiencia para nosotros, y nuestro pesimismo sobre el tema ha sido superado. … Los partidos se han descompuesto en una multiplicidad de cliques personales… y se han convertido en verdaderas agencias de colocaciones y de distribución de favores personales… … Los intelectuales y cuadros del partido, en lugar de ser la vanguardia consciente y organizadora de la clase, se convierten en una casta que actúa por intereses propios y que reproduce la burocracia en un aparato desvinculado de la base y de sus objetivos revolucionarios…» (Antonio Gramsci).

“Cuando Hegel engrandece y exalta el carácter desinteresado del funcionario estatal parece olvidar que en una sociedad es gobernada por la riqueza, el poder de atracción del dinero, y por lo tanto de la corrupción, es en verdad formidable. Los funcionarios estatales, en especial de los niveles más altos, tenderán a descubrir mil y un caminos que los lleven a convertirse en parte de la burguesía hambrienta de ganancias” (Ernest Mandel).

Pero es probable que se todo se trate de una mi deriva old-fashioned.

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