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Sheinbaum y la violencia

CIUDAD DE MÉXICO, 05MARZO2019.- El pasado viernes, la Policía Federal detuvo a cuatro supuestos integrantes del cártel Unión Tepito, dos mujeres y dos hombres identificados como Victor Hugo Ramírez, “El Huguito” y Alexis “N”, alias “El pulga”. El operativo se realizó en el complejo de departamentos de lujo, Be Grand, en la colonia La otra banda, en la Alcaldía de Álvaro Obregón. FOTO: ARCHIVO/ ARMANDO MONROY /CUARTOSCURO.COM

Foto: Armando Monroy / Cuartoscuro

Por Gregorio Ortega

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 07 de marzo de 2019.- El primer contacto de los mexicanos de a pie con la autoridad son los policías de crucero, los que están en el metro o en las estaciones de metrobús, en las tapos y los aeropuertos, a las puertas de las sucursales bancarias y como elementos de seguridad en los grandes almacenes; esos guardianes del orden se han empeñado en demostrar que lo mismo son héroes que ayudan, que villanos que tuercen vidas y extorsionan.

     Son espejo fiel del comportamiento de los administradores del Estado. Cuando las diversas policías sean absolutamente respetables y respetadas, los gobiernos quedarán acreditados como buenos, eficientes y honrados. La hondura de la honestidad es otro asunto.

Moverse a pie en la Ciudad de México, o ser usuario del transporte público, es acercarse a una realidad que -sólo los que se aferran a los tubos de asientos y pasamanos para no caer, o los que hacen cola y se mojan con agua de lluvia y resisten el acoso sexual a mujeres y hombres, o el robo de celulares o del dinero para el chivo de la semana, o la chamarra y los zapatos, y sienten las banquetas y el arroyo en la piel- los gobernantes desconocen, sobre todo porque el ámbito social de hoy es totalmente distinto al que disfrutaron o padecieron durante su adolescencia.

     Pronto el peatón percibe que hay colonias con mayor y mejor protección policiaca que otras, que hay estaciones del metro que son una trampa, como la Auditorio, u otras en las que si el colorido subterráneo seduce -Tacubaya-, es harto probable que pesques una infección en los ojos, la piel o de vías respiratorias, porque es tal el número de pasajeros que hacen transferencia, que el contacto humano es casi inevitable, a pesar de la amenaza de ser acusado de depredador(a) sexual o de raterillo de poca monta.

      Hoy, en la ciudad, matan, secuestran, violan o desaparecen por quítame estas pajas o por extorsión: o pagas con dinero o rindes cuentas con tu vida. Las historias se repiten sin cesar, y sabemos o intuimos que la sociedad conoce un mínimo porcentaje de lo que realmente ocurre a esos mexicanos que salen a trabajar o a estudiar con el Jesús en lo boca, o a esos delincuentes que se dedican a cumplir con la tarea asignada, o a esos policías que quieren, necesitan cumplir y ser buenos, pero que a lo hora de la verdad o comparando el salario recibido con lo que les espera en casa, pues tuercen y se tuercen, para juntar para el chivo.

@OrtegaGregorio

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