Desde La Chingada, AMLO cierra el Humanismo Mexicano con el libro Pueblo
Periodistas Unidos. Palenque, México. 30 de septiembre de 2026.-Pueblo, editado por Planeta. Con esta obra, dijo, cierra la exposición de lo que llama Humanismo Mexicano, junto con Grandeza, publicado el año pasado. El expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció este miércoles en un videomensaje difundido en redes sociales, grabado desde La Quinta La Chingada, en Palenque, para presentar su nuevo libro
López Obrador, quien dejó la Presidencia el 1 de octubre de 2024, afirmó estar jubilado de la política tras casi 50 años de actividad y aseguró sentirse “contento” y “feliz”. “Gracias al creador, a la ciencia, a la suerte, gracias a la vida, estoy contento, estoy feliz”, dijo al inicio, y desmintió versiones sobre su salud: “Mis adversarios me han dado por muerto ya este año en tres ocasiones… Pues no. Gracias al creador y a la ciencia y a la vida y a la suerte, estoy muy bien”.
El título no fue el primero que contempló. Había pensado llamarlo Gloria, para emparejarlo con Grandeza —uno sobre la cultura y la espiritualidad, el otro sobre la historia política—, pero optó por Pueblo. “Hasta el concepto, el término, el nombre les enoja a algunos. Y todos somos pueblo”, explicó. Recordó el caso del abogado Francisco Primo de Verdad, encarcelado y hallado muerto en 1808 tras hablar de soberanía popular ante el virrey: “Por hablar de la soberanía popular. Por hablar del pueblo. Por eso le puse Pueblo”.
El libro, dijo, tiene diez capítulos y recorre más de 200 años, desde la Independencia hasta hace un mes, cuando entregó el original a la imprenta. El índice que anunció es este: Independencia; lucha de conservadores y liberales, incluida la invasión estadounidense; la Reforma juarista y la defensa frente a la invasión francesa; la República restaurada y el Porfiriato; el maderismo; los caudillos de la Revolución (Carranza, Obregón, Calles); el cardenismo; los presidentes posrevolucionarios, de Ávila Camacho a López Portillo; el “neoporfirismo prianista” (De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto); y, como capítulo 10, la Cuarta Transformación.
En el mensaje hizo un recorrido por lo que llama las cuatro transformaciones: la Independencia, con Hidalgo y Morelos; la Reforma, con Juárez, a quien llamó “el mejor presidente de México”; la Revolución, con Madero como “apóstol de la democracia”, y la 4T. Sobre el Porfiriato sostuvo: “Si hubiese sido un buen gobierno el de Porfirio Díaz no hubiese habido una revolución”. Calificó al neoliberalismo de “neoporfirismo” y criticó el rescate bancario de 1995: según sus cifras, lo aprobado en 180 mil millones de pesos ha implicado ya un billón 600 mil millones solo en intereses, con otro tanto de deuda original, y un pago que, dijo, se extendería hasta 2055.
También reivindicó cifras de su sexenio: 14.4 millones de personas salidas de la pobreza, una reducción de la pobreza del 41 al 29 por ciento y, por primera vez, más personas en clase media que en pobreza. Contrastó el aumento del salario mínimo —de 87 pesos al inicio de su gobierno a alrededor de 315–320 en la actualidad, ya con los incrementos del gobierno de Claudia Sheinbaum— con los 2.56 pesos que, afirmó, subió en el sexenio de Vicente Fox. Defendió el recorte al gasto de la Presidencia y a la publicidad oficial, y la conversión del avión presidencial en dos hospitales, en Tlapa, Guerrero, y Tuxtepec, Oaxaca.
Dedicó el libro a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien llamó “ejemplo de trabajo, honestidad, rectitud y lealtad al pueblo” y “la mejor presidenta del mundo, incluyendo hombres y mujeres”. Aclaró: “Yo no estoy ya para hacerle la barba a nadie”. Cerró con cuatro frases que, dijo, sintetizan el proyecto: “Solo el pueblo puede salvar al pueblo”; “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”; “por el bien de todos, primero los pobres”; y “no robar, no mentir, no traicionar al pueblo”.
El mensaje, de poco más de una hora, también tocó la relación con Estados Unidos —recordó a Lincoln y Roosevelt como excepciones frente a lo que llamó embajadores “metiches”—, la crisis de drogas y la desintegración familiar en ese país, el control de medios y plataformas, y la herencia de las culturas olmeca y maya como base de lo que definió como una “potencia cultural”. Se despidió con la frase: “Amor con amor se paga”.