Díaz-Canel llama a la integración de todos los cubanos, incluida la gente no afín, y destaca el rol clave de los jóvenes en la transformación del país frente al bloqueo
Periodistas Unidos. La Habana, Cuba. 05 de febrero de 2026.– En una conferencia de prensa convocada a petición de varios medios, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, insistió en la necesidad de integrar a todos los cubanos –incluidos aquellos que no comparten la afinidad ideológica con el proceso revolucionario– en el esfuerzo colectivo de transformación y resistencia ante el recrudecimiento del bloqueo estadounidense.
“La unidad es la que nos da la fuerza”, afirmó el mandatario, y explicó que esta unidad debe construirse con dos componentes esenciales: discutir con profundidad y crítica para perfeccionar, y marchar juntos una vez tomadas las decisiones. En este sentido, destacó la importancia de abrir los espacios del Partido a personas no militantes: “La reunión de la organización de base del Partido no puede ser solo una reunión de militantes. Hay que convocar a jóvenes, hay que convocar a trabajadores no militantes para que aporten, para que discutan de conjunto con nosotros los problemas y nos apoyen en las soluciones”.
Díaz-Canel subrayó que el Partido, al ser constitucionalmente el único y representar a la nación cubana en su totalidad, debe practicar una democracia interna más amplia que incorpore voces diversas. “Cuando todos participamos, cuando todos compartimos, cuando todos luchamos y logramos resultados y victorias, hay más identidad, más compromiso, más autoestima y más fuerza”, afirmó.
Especial énfasis puso en la participación de los jóvenes, a quienes calificó como “las personas más importantes de nuestra sociedad”. “Cuando hablamos de unidad no hay unidad si los jóvenes no están en esa unidad; cuando hablamos de continuidad no hay continuidad sin los jóvenes”. Recordó su rol histórico –desde los mambises hasta la generación que enfrentó la COVID-19 con vacunas propias– y celebró su presencia masiva en las manifestaciones de repudio tras los sucesos del 3 de enero en Venezuela y en los homenajes a los 32 cubanos caídos. “Hay que quitarse el sombrero ante el heroísmo de este pueblo y, en particular, de nuestros jóvenes”, declaró.
El Presidente denunció con firmeza el bloqueo estadounidense, al que calificó como una política criminal que viola flagrantemente el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. “¿Qué derecho tiene una nación para evitar que a un país le llegue combustible?”, preguntó, y detalló cómo la reciente orden ejecutiva de Estados Unidos ha convertido la presión en un bloqueo energético que afecta la transportación de alimentos, la producción agrícola, el transporte público, los hospitales y la vida cotidiana. “Esto no es solo contra Cuba y el pueblo cubano; es un acto que vulnera el comercio libre que el propio capitalismo dice defender y atenta contra los principios del multilateralismo”.
Díaz-Canel reiteró que Cuba no está sola y que, pese a la persecución financiera y energética, existen gobiernos, instituciones y empresas dispuestas a colaborar. Insistió en que el país responderá con resistencia creativa, transición energética hacia fuentes renovables, autonomía municipal y empresarial, y una movilización política que incluya a toda la población.