Periodistas Unidos. Ciudad de México. 24 de octubre de 2025.- La presidenta Claudia Sheinbaum optó por la prudencia este viernes al referirse a la abrupta decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cancelar todas las negociaciones comerciales con Canadá, un anuncio que ha sacudido las relaciones bilaterales y generado temores sobre el futuro del T-MEC. “Vamos a esperar cómo avanza la relación con Canadá. En el caso de México, vamos muy adelantados”, declaró la mandataria durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, evitando cualquier valoración directa sobre el conflicto que surgió por una campaña publicitaria canadiense.
El desencuentro entre Washington y Ottawa estalló la noche del jueves, cuando Trump utilizó su red social Truth Social para denunciar un anuncio televisivo del gobierno de la provincia de Ontario, que citaba al expresidente Ronald Reagan criticando los aranceles como una política económica perjudicial. Trump lo calificó de “fraudulento” y “comportamiento atroz”, argumentando que buscaba interferir en decisiones judiciales estadounidenses sobre sus tarifas proteccionistas, y ordenó la terminación inmediata de las charlas comerciales. El primer ministro canadiense, Mark Carney, quien apenas dos semanas atrás visitó la Casa Blanca en busca de concesiones, respondió con mesura: “Estamos listos para retomar las discusiones cuando los estadounidenses lo estén”.
Esta ruptura llega en un momento delicado para el comercio norteamericano, marcado por las tarifas impuestas por Trump desde enero –hasta un 25% en bienes canadienses como acero y aluminio, y excepciones limitadas bajo el T-MEC, el tratado que une a México, EE.UU. y Canadá desde 2020–. Canadá, que exporta más del 75% de sus productos a Estados Unidos, ha visto elevarse sus costos y perder empleos en sectores manufactureros, lo que llevó a Carney a anunciar planes para duplicar sus envíos a otros mercados y calificar las tarifas como una “ruptura” comparable a la Gran Depresión.
En México, el anuncio generó preocupación inmediata por el riesgo de que el T-MEC –que cubre el 83% de las exportaciones nacionales y genera millones de empleos– se fracture, potencialmente derivando en acuerdos bilaterales que desfavorecerían a la región. Sin embargo, Sheinbaum transmitió un mensaje de tranquilidad: “No hay que adelantarse a especulaciones”, enfatizó, al detallar que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, viajará la próxima semana a la cumbre de la APEC en Corea del Sur para cerrar pendientes con el equipo de Trump. “Vamos muy bien, aunque algunos puntos que ellos ven como barreras no los consideramos así”, agregó, refiriéndose a temas como aranceles al acero mexicano (50%) y tomates (17%).
Analistas ven en la postura mexicana una estrategia diplomática calculada para no antagonizar a Trump, cuyo historial incluye amenazas similares contra México durante su primer mandato. “Es un movimiento geopolítico para no tomar bando y priorizar acuerdos bilaterales”, coincidió un experto en comercio internacional consultado por medios locales. En redes sociales, como X (antes Twitter), la reacción fue inmediata: cuentas como @lopezdoriga y @EjeCentral destacaron la “prudencia” de Sheinbaum, mientras que @ElNopalnews subrayó que “México actúa con eficiencia” al enfocarse en sus propias negociaciones.
El T-MEC enfrenta su revisión formal en 2026, pero las tensiones actuales podrían acelerarla o desestabilizarla. Mientras Trump y Carney coincidirán pronto en cumbres como la ASEAN en Malasia y la APEC, México observa de cerca, apostando por su “avance firme” para blindar su economía –que depende en un 80% de EE.UU.– ante posibles réplicas del vendaval comercial al norte. La mandataria concluyó: “La atención es coordinada, y no vemos motivos para preocupación inmediata”.

