México presiona por reapertura anticipada de exportaciones de ganado a EE.UU. antes de noviembre

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 09 de septiembre de 2025.- La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este martes que el Gobierno de México intensifica negociaciones con Estados Unidos para reabrir la frontera a la exportación de ganado en pie antes de noviembre, fecha propuesta por Washington para reactivar el comercio suspendido por la plaga del gusano barrenador del ganado (GBG). La medida busca aliviar las pérdidas millonarias en el sector pecuario norteño, donde más de 650,000 cabezas de ganado permanecen varadas, y fortalecer la economía bilateral en un contexto de alta dependencia estadounidense de las importaciones mexicanas.

El anuncio se dio durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, donde Sheinbaum enfatizó que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) mantiene diálogos directos con el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) para adelantar el plazo. «La Secretaría de Agricultura de Estados Unidos planteó noviembre, pero Sader está trabajando con ellos para que pueda ser antes», declaró la mandataria, destacando que el cierre, vigente desde principios de julio, ha generado pérdidas estimadas en 1,300 millones de dólares para la industria mexicana, según el Consejo Nacional Agropecuario (CNA). Esta interrupción ha afectado directamente a productores de estados fronterizos como Chihuahua, Sonora, Coahuila y Durango, cuya economía depende en gran medida de la venta de ganado vivo al mercado estadounidense.

México es uno de los principales proveedores de ganado bovino en pie para EE.UU., con exportaciones anuales que superan el millón de cabezas, representando un flujo comercial vital para ambos países. El gusano barrenador, una mosca parásita que infesta heridas en el ganado y puede causar infecciones graves, se detectó en el sureste mexicano, particularmente en Veracruz y Chiapas, lo que llevó al USDA a suspender las importaciones el 9 de julio tras un nuevo caso confirmado. Aunque el norte del país permanece libre de la plaga, el cierre ha paralizado envíos y generado un impacto en la cadena de suministro de carne en EE.UU., que depende significativamente de México.

Para mitigar el daño, el Gobierno mexicano ha implementado un esquema de respaldo que fomenta la producción doméstica y el consumo interno, respondiendo a demandas históricas del sector. «En vez de exportar, se busca que se produzca en México, particularmente ahora con el cierre de la frontera», explicó Sheinbaum, al detallar programas de apoyo para productores afectados. Además, ambos países han acordado medidas como la regionalización sanitaria para mantener libre de GBG la zona norte, el reforzamiento de inspecciones y tratamientos, y la remodelación de una planta en Chiapas para producir moscas estériles, con una inversión de 51 millones de dólares –de los cuales EE.UU. aporta 21 millones–. Una misión del USDA visitará México en los próximos días para verificar estos avances y autorizar la reapertura gradual.

El tema ha sido parte de recientes diálogos bilaterales, incluyendo la visita del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, a México esta semana, donde se discutió el cierre junto con la presidenta Sheinbaum y el canciller Juan Ramón de la Fuente, aunque sin un calendario preciso. Líderes ganaderos como Álvaro Bustillos, de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, expresaron optimismo por el avance en el programa de moscas estériles, que podría permitir la reanudación en un par de meses, beneficiando no solo a productores sino a la balanza comercial agropecuaria.

Sin embargo, el sector urge acciones adicionales, como el cierre temporal de la frontera sur con Guatemala y Belice para frenar el contrabando, principal fuente de la plaga en Centroamérica. Gobernadores de estados afectados se reunieron recientemente con Sheinbaum para diseñar alternativas, y la mandataria calificó el cierre como «infundado» al limitarse a la frontera sur.

Con más de 700,000 cabezas varadas actualmente, la reapertura anticipada no solo aliviaría la presión económica en México, sino que estabilizaría los precios de la carne en EE.UU. Mientras Sader y USDA avanzan en protocolos estrictos –incluyendo desparasitación con ivermectina y corrales de inspección–, el debate sobre la sostenibilidad del sector ganadero se intensifica. ¿Logrará México adelantar la fecha y transformar esta crisis en una oportunidad para la autosuficiencia alimentaria? Las próximas semanas serán clave en estas negociaciones transfronterizas.