Sheinbaum busca «consideración» de Trump para eximir a México de aranceles del 25% a camiones pesados
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 29 de septiembre de 2025.- En medio de un renovado capítulo de tensiones comerciales bilaterales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reveló este lunes que México mantiene conversaciones avanzadas con Estados Unidos para obtener una «consideración especial» que evite el impacto de los nuevos aranceles del 25% a la importación de vehículos pesados, anunciados por Donald Trump la semana pasada. La medida, que entrará en vigor el 1 de octubre, amenaza con alterar las cadenas de suministro integradas entre ambos países, donde México es un proveedor clave de camiones y autopartes para la industria estadounidense.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum enfatizó la interdependencia económica: “Estamos ya en pláticas, esperando que haya una consideración para México porque si no tendría incluso problemas en Estados Unidos todo lo que no tiene que ver con vehículos terminados”. La mandataria subrayó que, salvo en los sectores de vehículos terminados y acero, las exportaciones mexicanas a EE.UU. han crecido en las últimas semanas gracias al «arancel cero» establecido por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente hasta su revisión en 2026. “Sigue siendo muy importante la relación comercial con Estados Unidos y una ventaja competitiva muy grande en México”, agregó, aludiendo a la resiliencia del sector exportador azteca pese a las políticas proteccionistas de Trump.
El anuncio de Trump, realizado el jueves pasado, forma parte de una batería de barreras arancelarias que incluyen también un 100% a medicamentos de marca y otras tarifas a productos como muebles y maquinaria industrial, justificadas por Washington como medidas para proteger la manufactura local y reducir déficits comerciales. Aunque el T-MEC exime a la mayoría de los bienes mexicanos de aranceles, estos nuevos gravámenes se aplican a categorías específicas fuera del acuerdo, afectando directamente a la industria automotriz pesada, donde México exportó más de 50 mil camiones a EE.UU. en 2024, representando cerca del 40% de su producción total, según datos de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien ha liderado las evaluaciones preliminares, indicó que el gobierno analiza el impacto potencial y busca un «trato diferenciado» para México en negociaciones bajo el T-MEC, destacando la participación de productores nacionales en las cadenas de valor estadounidenses. Analistas de Grupo Monex coinciden en que, a pesar de las tensiones, el sector exportador mexicano ha mostrado «notable resiliencia» en 2025, ganando cuota en el mercado de EE.UU. ante la menor competencia china, con un superávit comercial de 1,200 millones de dólares en agosto. Sin embargo, un arancel del 25% podría encarecer los costos logísticos en la frontera norte, afectando a empresas como Daimler Trucks y Navistar, que ensamblan en México para el mercado estadounidense, y potencialmente elevar precios al consumidor en ambos lados de la frontera.
Esta no es la primera fricción en la era Trump 2.0: desde su reelección en noviembre de 2024, el magnate ha impuesto o amenazado con tarifas en temas como migración, fentanilo y acero, aunque Sheinbaum ha logrado aplazamientos previos mediante diplomacia directa, como la llamada de julio que evitó aranceles generales al T-MEC. Expertos como los de Expansión prevén que las pláticas actuales podrían derivar en exenciones sectoriales, similar a las negociadas en 2018 durante la primera administración Trump, pero advierten que una escalada podría reducir el PIB mexicano en 0.5% si no se resuelve antes de fin de año.
Mientras México presiona por flexibilidad, la Casa Blanca no ha emitido comentarios específicos sobre las demandas mexicanas, enfocándose en su narrativa de «América Primero«. Con el T-MEC en el horizonte de revisión, Sheinbaum enfrenta el desafío de equilibrar soberanía comercial y alianzas estratégicas, recordando que en el tablero geopolítico norteamericano, las «consideraciones» se ganan en la mesa de negociaciones, no en titulares.