Sheinbaum califica de «pedradas» el incidente contra Noboa y aboga por protestas sin violencia en Ecuador

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 08 de octubre de 2025.– La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pidió este miércoles «aclarar» las circunstancias del presunto atentado contra su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, ocurrido el martes en el sur de Ecuador, al tiempo que subrayó que las protestas en ese país deben desarrollarse de manera pacífica, en medio de una escalada de tensiones sociales que ya suma 16 días de movilizaciones.

El incidente tuvo lugar en la provincia de Cañar, cuando la caravana presidencial de Noboa, que se dirigía a inaugurar una planta de tratamiento de agua en el cantón El Tambo, fue interceptada por un grupo de campesinos y manifestantes. Según el Gobierno ecuatoriano, el convoy recibió impactos de piedras y posibles disparos, dejando daños visibles en el vehículo oficial, como vidrios rotos y perforaciones que la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, atribuyó a balas. Noboa salió ileso y continuó con su agenda, participando en un evento en Cuenca, pero el Ejecutivo presentó una denuncia ante la Fiscalía por tentativa de asesinato y terrorismo, con cinco personas detenidas.

Desde Palacio Nacional, Sheinbaum minimizó la gravedad del hecho durante su conferencia matutina, al describirlo no como un «atentado» propiamente dicho, sino como «pedradas de un grupo contra su vehículo». «Más que atentado fueron pedradas que se dieron a un auto, porque el atentado podría parecer con arma de fuego o algo así. Primero tiene que aclararse en qué circunstancias se dio», enfatizó la mandataria mexicana, quien reiteró que su Gobierno «nunca va a estar a favor de un atentado, jamás». No obstante, insistió en que «cualquier decisión en un país, desde nuestra perspectiva, tiene que hacerse de manera pacífica» y que México siempre busca «soluciones pacíficas en cualquier circunstancia».

El pronunciamiento de Sheinbaum se produce en un contexto de protestas masivas en Ecuador, lideradas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que exigen la reversión de la eliminación del subsidio al diésel, decretada por Noboa el 12 de septiembre. Esta medida elevó el precio del combustible de 1,80 a más de 2,80 dólares por galón (3,78 litros), afectando directamente a campesinos, transportistas y comunidades indígenas, que representan cerca del 8% de la población ecuatoriana. Las manifestaciones, que han paralizado carreteras y generado enfrentamientos, han dejado al menos un fallecido, más de 150 heridos y un centenar de detenidos, según datos oficiales y de organizaciones de derechos humanos.

La Conaie ha negado cualquier vinculación con el ataque a la caravana y ha denunciado una «brutal acción policial y militar» contra los manifestantes, incluyendo detenciones arbitrarias de «cinco compañeros», entre ellos mujeres indígenas. Por su parte, Noboa ha acusado a «células criminales» infiltradas en las protestas, posiblemente ligadas a mafias como el Tren de Aragua, de orquestar la agresión, y ha prometido que «no va a quedar en la impunidad». El presidente ecuatoriano, quien mantiene una guerra contra el crimen organizado, ha intentado desactivar el conflicto con despliegues militares y anuncios económicos, pero sin éxito hasta el momento.

La reacción internacional ha sido unánime en condenar el incidente. Gobiernos de Colombia, Perú, Panamá y Costa Rica expresaron su repudio, mientras que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, lo calificó como un «atentado contra la democracia» y llamó al diálogo pacífico. Brasil manifestó su «preocupación» por la escalada de violencia en las protestas. En contraste, la postura de Sheinbaum, más cauta y matizada, refleja las tensiones diplomáticas persistentes entre México y Ecuador, derivadas de la invasión a la Embajada mexicana en Quito en abril de 2024 para capturar al exvicepresidente Jorge Glas, un hecho que llevó a la ruptura de relaciones bilaterales y que Sheinbaum ha calificado de «violación a la soberanía».

Analistas regionales ven en este episodio un reflejo del «cóctel de descontento y violencia» que azota las zonas rurales de Ecuador, donde la crisis económica se entremezcla con reclamos ancestrales por derechos indígenas. Mientras Noboa cumple este miércoles agenda en Guayaquil por la Independencia de la ciudad, las protestas continúan, y el llamado de Sheinbaum a la no violencia resuena como un recordatorio de la fragilidad democrática en la región.