Sheinbaum condena incursiones militares de EE.UU. en el Pacífico contra narcolanchas
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 23 de octubre de 2025.- La presidenta Claudia Sheinbaum expresó este jueves su rotundo rechazo a los ataques perpetrados por fuerzas estadounidenses contra embarcaciones presuntamente ligadas al narcotráfico en aguas internacionales del océano Pacífico, reafirmando el compromiso de México con el derecho internacional y la defensa inquebrantable de su soberanía. “Obviamente no estamos de acuerdo”, declaró la mandataria durante su conferencia matutina, al criticar las acciones que, según ella, violan protocolos globales establecidos para operaciones en alta mar.
La declaración de Sheinbaum surge en respuesta a una serie de operaciones militares impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, que ha intensificado su ofensiva contra el crimen organizado transnacional. El miércoles, el Departamento de Defensa de EE.UU., liderado por el secretario Pete Hegseth, anunció al menos dos ataques en el Pacífico, cerca de las costas de Colombia, contra embarcaciones que supuestamente transportaban cargamentos de drogas. Estos incidentes marcan la primera incursión de este tipo en esa región desde septiembre, cuando EE.UU. inició una campaña similar en el Caribe, adyacente a Venezuela, destruyendo narcolanchas con drones y misiles guiados. Videos difundidos en redes sociales por el Pentágono muestran explosiones en alta mar, con el objetivo declarado de interceptar rutas marítimas clave del narcotráfico.
“Hay leyes internacionales de cómo tiene que operarse frente a un presunto transporte de droga o de armas en aguas internacionales, y así lo hemos manifestado al Gobierno de Estados Unidos y públicamente”, subrayó Sheinbaum, recordando tratados como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), que exige coordinación con autoridades locales y notificaciones previas para evitar escaladas innecesarias. La presidenta enfatizó que México, como nación con extensas costas en el Pacífico, podría verse indirectamente afectada por estas acciones unilaterales, que podrían desestabilizar rutas comerciales y migratorias compartidas.
El Gobierno mexicano ha transmitido su inconformidad formal a Washington a través de canales diplomáticos, insistiendo en que cualquier intervención debe respetar la soberanía de terceros países y priorizar la cooperación bilateral. Fuentes de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) indicaron que México ha propuesto reuniones urgentes con el Departamento de Estado para revisar protocolos conjuntos, recordando acuerdos previos como la Iniciativa Mérida, que buscan combatir el narcotráfico sin recurrir a medidas extralegales. “Cualquier acción fuera del marco legal internacional puede poner en riesgo la colaboración en materia de seguridad”, advirtió Sheinbaum, aludiendo a la importancia de atender no solo los síntomas del problema, sino sus causas sociales y económicas en la región.
Esta tensión bilateral no es aislada. Trump ha defendido públicamente estas operaciones, afirmando que cuenta con autoridad legal para actuar en alta mar contra cárteles, aunque ha mencionado la posibilidad de buscar aprobación del Congreso para eventuales incursiones terrestres. Críticos en México y América Latina, incluyendo al presidente colombiano Gustavo Petro, han calificado las acciones como “imperialistas”, argumentando que socavan la soberanía regional y podrían exacerbar conflictos en zonas ya volátiles. Amnistía Internacional ha instado a una investigación independiente sobre posibles daños colaterales, como la afectación a pescadores o migrantes en las rutas atacadas.
Con un tono conciliador pero firme, Sheinbaum reiteró los principios históricos de la política exterior mexicana: no intervención, autodeterminación y solución pacífica de controversias. “Nuestra colaboración con EE.UU. es vital para la seguridad compartida, pero siempre en pie de igualdad”, concluyó la presidenta, mientras su equipo evalúa medidas recíprocas, como el fortalecimiento de patrullajes navales en el Pacífico mexicano. Este episodio resalta las fricciones crecientes en la relación binacional, en un contexto donde el narcotráfico sigue siendo un desafío hemisférico que demanda enfoques multilaterales, no unilaterales.