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Sheinbaum conmemora 50 años del Colegio Militar en Tlalpan y rinde honores a los héroes de 1847 y 1914

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 03 de septiembre de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó este jueves, en su carácter de comandanta suprema de las Fuerzas Armadas, la ceremonia por el 50 aniversario de las instalaciones del Heroico Colegio Militar en Tlalpan, recinto al que el alto mando castrense llama “Templo del Honor y la Lealtad” y que desde 1976 es la sede propia de la institución educativa militar más antigua del país.

El acto reunió al secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo; al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ministro Hugo Aguilar Ortiz; al secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles; a integrantes del gabinete legal y ampliado; agregados de defensa, militares, aéreos, navales y policiales acreditados en México, y a 14 delegaciones de cadetes de China, Colombia, Corea del Sur, Cuba, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Sri Lanka, Rusia y Uruguay.

La ceremonia arrancó con el pase de lista de honor a los héroes de 1847 y 1914: el teniente Juan de la Barrera y los cadetes Juan Escutia, Agustín Melgar, Vicente Suárez, Fernando Montes de Oca y Francisco Márquez, del Colegio Militar, y el teniente José Azueta y el cadete Virgilio Uribe, de la Heroica Escuela Naval Militar. La banda de guerra ejecutó el toque de silencio y 18 compañías —mil 476 cadetes— dispararon una salva de fusilería al mando del coronel de Infantería de Estado Mayor Jesús Epifanio Aldrete Calvillo, comandante del Cuerpo de Cadetes.

De Popotla a Tlalpan

Fundado el 11 de octubre de 1823, el Colegio Militar recorrió 14 sedes antes de establecerse en Tlalpan. El general Trevilla Trejo recordó que el traslado fue obra de la visión del entonces secretario de la Defensa, general Hermenegildo Cuenca Díaz, quien impulsó un campus capaz de pasar de unos 500 cadetes en Popotla a alrededor de 5 mil en las nuevas instalaciones, hoy también formadoras de mandos de la Guardia Nacional.

El conjunto, de 386 hectáreas y cerca de 600 mil metros cuadrados de construcción, fue concebido por los arquitectos Agustín Hernández Navarro y Manuel González Rul bajo el nombre de Tepoxtlali o Telpochcalli —“casa de los jóvenes guerreros”— e inspirado en centros ceremoniales prehispánicos. En la obra trabajaron unos 3 mil 400 obreros al día durante casi dos años. El presidente Luis Echeverría Álvarez inauguró el plantel el 13 de septiembre de 1976.

En cinco décadas, dijo Trevilla, el campus ha visto la graduación de casi 27 mil oficiales. De este plantel han salido nueve secretarios de Guerra y Marina y 11 de la Defensa Nacional; los dos últimos, entre ellos el propio titular de la Sedena, egresaron de Tlalpan. En los últimos cuatro años se han graduado casi dos mil integrantes de la Guardia Nacional.

Placa, perseverancia y reconocimiento al arquitecto

Sheinbaum develó una placa con fecha de este 3 de septiembre de 2026, que describe el recinto como “Templo del Honor y la Lealtad” y “justo homenaje a este moderno Tepoxtcali, hogar de nobles aguiluchos”, en el que se amalgaman “tradiciones centenarias y valores militares” para forjar a quienes juraron “indeclinable lealtad a la patria y al pueblo de México”.

Después entregó la Condecoración de Perseverancia por la Patria al general de División piloto aviador de Estado Mayor Miguel Eduardo Hernández Velázquez, único general en activo que presenció la inauguración de 1976: cruzó esas puertas como cadete de la primera antigüedad del plantel y cumple 50 años de servicio ininterrumpido.

Como homenaje al legado de Agustín Hernández Navarro, autor de las edificaciones, la mandataria entregó un reconocimiento, un libro conmemorativo y una moneda alusiva al 50 aniversario a su hijo, el licenciado Alejandro Hernández Kegui.

“Soldado del desarrollo nacional”

Trevilla citó las palabras que Cuenca Díaz pronunció el 13 de septiembre de 1976 y que, dijo, siguen vigentes: pertenecer a este plantel es integrarse a “un ejército de paz”; ser cadete es anhelar convertirse en “soldado del desarrollo nacional”, “soldado de labor constructiva y fecunda” que auxilia a la población civil.

El secretario subrayó que el plantel abrió sus puertas a las mujeres en todas las ramas del quehacer castrense y que sus aguiluchos han desfilado en Chile, China, Francia, Guatemala, Nicaragua, Perú y República Dominicana. El lema que cierra cada jornada, recordó, es Por el Honor de México.

“Mientras en estas alturas del Valle del Anáhuac sigan elevándose los aguiluchos del Heroico Colegio Militar, mientras en este templo del honor siga viva la llama de la lealtad institucional, este majestuoso lugar seguirá siendo el yunque forjador de los futuros mandos del Ejército y de la Guardia Nacional”, afirmó.

Tras los reconocimientos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dirigió el mensaje de la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.

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