Sheinbaum expresa decepción por fragmentación progresista en Bolivia

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 20 de octubre de 2025.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó este lunes su pesar por la profunda división interna en la izquierda boliviana, que contribuyó a la derrota electoral del Movimiento al Socialismo (MAS) y al triunfo del centrista Rodrigo Paz Pereira en las elecciones presidenciales del país andino. En su conferencia matutina, Sheinbaum subrayó que la unidad es fundamental para los movimientos transformadores en América Latina, al tiempo que evitó pronunciarse directamente sobre el nuevo mandatario electo.

“Desde la perspectiva de los movimientos progresistas en América Latina, es una pena que se hayan dividido ahí en Bolivia”, declaró la mandataria mexicana, respondiendo a preguntas de la prensa sobre los comicios del domingo. Sus palabras aluden a la fractura entre el expresidente Evo Morales y el actual jefe de Estado, Luis Arce, ambos del MAS, que gobernó Bolivia durante casi dos décadas y promovió políticas de izquierda en la región. Esta rivalidad interna diluyó el voto progresista en la primera vuelta del 17 de agosto y facilitó el avance de candidatos opositores, culminando en la victoria de Paz con el 54.61% de los sufragios frente al 45.39% del conservador Jorge “Tuto” Quiroga, según el cómputo preliminar del Tribunal Supremo Electoral (TSE) con el 97.86% de las actas procesadas.

Rodrigo Paz, senador y exalcalde de Tarija por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), emergió como un outsider en una elección marcada por el descontento con la crisis económica, la escasez de combustibles y la inestabilidad política. En su discurso de victoria desde La Paz, Paz llamó a la reconciliación nacional y prometió un “capitalismo para todos”, con énfasis en reformas moderadas para preservar programas sociales, combatir la corrupción y abrir el país al mundo sin depender de préstamos internacionales como los del FMI. “No es una victoria mía, sino del pueblo boliviano que respira vientos de cambio”, afirmó el ganador, quien asumirá el cargo el 8 de noviembre y pondrá fin a 20 años de hegemonía izquierdista en el país, interrumpida solo brevemente por el gobierno interino de Jeanine Áñez (2019-2020).

México, que ha mantenido una postura de solidaridad con gobiernos progresistas en Sudamérica, ve en el caso boliviano una lección para su propio movimiento. Sheinbaum, líder de la Cuarta Transformación, enfatizó que las disputas internas debilitan a las fuerzas populares y abren espacio a la derecha. “La unidad es clave para consolidar transformaciones sociales”, reiteró, en un mensaje que algunos analistas interpretan como un llamado implícito a Morena, ante posibles tensiones internas en México. El dirigente priista Alejandro “Alito” Moreno, por su parte, felicitó a Paz por una elección “democrática y transparente”, destacando el potencial de Bolivia como referente andino.

Expertos regionales, como Glaeldys González Calanche del International Crisis Group, describen el triunfo de Paz como un “punto de inflexión” que refleja el agotamiento de modelos tradicionales. El nuevo presidente enfrenta desafíos inmediatos, como la inflación desbocada y la crisis energética, con propuestas de acuerdos diferidos para importar diésel y gasolina. Mientras tanto, el MAS, reducido a un solo diputado en el Parlamento, busca rearticularse de cara a las elecciones regionales de 2026.

La reacción de Sheinbaum resuena en un contexto de creciente fragmentación ideológica en Latinoamérica, donde países como Brasil y Colombia han visto alternancias políticas similares. Con este pronunciamiento, México reafirma su rol como promotor de la integración progresista, aunque el giro boliviano podría tensar alianzas regionales forjadas en foros como la CELAC. Paz, por su lado, ya recibió felicitaciones de líderes como los presidentes de Panamá, Paraguay y Ecuador, así como del subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, señalando un posible realineamiento diplomático.