<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>ESTO archivos - Periodistas Unidos</title>
	<atom:link href="https://periodistasunidos.com.mx/tag/esto/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://periodistasunidos.com.mx/tag/esto/</link>
	<description>Periodistas</description>
	<lastBuildDate>Thu, 12 May 2022 15:54:12 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2026/04/cropped-tintero-3.jpg?fit=32%2C32&#038;ssl=1</url>
	<title>ESTO archivos - Periodistas Unidos</title>
	<link>https://periodistasunidos.com.mx/tag/esto/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">226610383</site>	<item>
		<title>“Esto me rompe el alma”: Un niño ucraniano y un asesinato</title>
		<link>https://periodistasunidos.com.mx/internacional/esto-me-rompe-el-alma-un-nino-ucraniano-y-un-asesinato/</link>
					<comments>https://periodistasunidos.com.mx/internacional/esto-me-rompe-el-alma-un-nino-ucraniano-y-un-asesinato/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Periodistas Unidos]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 May 2022 15:54:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[INTERNACIONAL]]></category>
		<category><![CDATA[ALMA]]></category>
		<category><![CDATA[ASESINATO]]></category>
		<category><![CDATA[ESTO]]></category>
		<category><![CDATA[GUERRA]]></category>
		<category><![CDATA[NIÑO]]></category>
		<category><![CDATA[PERIODISTAS SOLIDARIA]]></category>
		<category><![CDATA[PERIODISTAS UNIDOS]]></category>
		<category><![CDATA[ROMPE]]></category>
		<category><![CDATA[UCRANIANO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://periodistasunidos.com.mx/2/?p=69031</guid>

					<description><![CDATA[<div style="margin-bottom:20px;"><img width="1000" height="667" src="https://periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg?w=1000&amp;ssl=1 1000w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg?resize=150%2C100&amp;ssl=1 150w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></div>
<p>Mientras oía morir a su padre, el niño se quedó quieto tumbado sobre el asfalto. Le dolía el codo, atravesado por una bala. Le escocía el pulgar, donde otra le había rozado.</p>
<p>La entrada <a href="https://periodistasunidos.com.mx/internacional/esto-me-rompe-el-alma-un-nino-ucraniano-y-un-asesinato/">“Esto me rompe el alma”: Un niño ucraniano y un asesinato</a> se publicó primero en <a href="https://periodistasunidos.com.mx">Periodistas Unidos</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="margin-bottom:20px;"><img width="1000" height="667" src="https://periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg?w=1000&amp;ssl=1 1000w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg?resize=150%2C100&amp;ssl=1 150w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2022/05/1000dsd.jpeg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></div><h2 class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60"><em>AP. Bucha, Ucrania. 12 de mayo de 2022.-</em> Mientras oía morir a su padre, el niño se quedó quieto tumbado sobre el asfalto. Le dolía el codo, atravesado por una bala. Le escocía el pulgar, donde otra le había rozado.</h2>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Era otro asesinato en una calle solitaria de Bucha, una población a las afueras de la capital de Ucrania, Kiev, donde se siguen encontrando cuerpos de civiles semanas después de que se retirasen los soldados rusos. Muchos de los muertos recibieron disparos en la cabeza.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Yura Nechyporenko, que entonces tenía 14 años, estaba a punto de convertirse en uno de ellos.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Los sobrevivientes han descrito cómo los soldados les dispararon cerca de los pies o les amenazaron con granadas, antes de ser apartados por algún compañero más calmado. Pero ese día de marzo no había nadie para sujetar al soldado ruso cuando Yura y su padre, Ruslan, de 47 años, pasaban en bicicleta por una calle flanqueada de árboles.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Iban a visitar a vecinos vulnerables, refugiados en sótanos y casas sin electricidad ni agua corriente. Llevaban una tela blanca anudada en las bicicletas, una señal de que iban en paz.</p>
<div class="Component-dfp-0-2-64">
<div class="Component-adTitle-0-2-22">
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Cuando el soldado salió de un camino de tierra para increparles, Yura y su padre se detuvieron de inmediato y levantaron las manos.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">“¿Qué hacen?”, preguntó el soldado. El padre de Yura no tuvo tiempo de responder.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">El chico oyó dos disparos. Su padre cayó al suelo, con la boca abierta y ya sangrando.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Un disparo alcanzó la mano de Yura y él también cayó. Otro disparó le dio en el codo. Cerró los ojos.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Hubo un último disparo.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">El extraordinario testimonio de Yura de un intento de asesinato por parte de soldados rusos llama la atención en un momento en el que expertos en justicia internacional llegan a Bucha, convertida en núcleo de los horrores y crímenes de guerra en Ucrania. Sólo en Bucha, 31 menores de 18 años murieron y 19 resultaron heridos, según las autoridades locales.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">“Todos los niños fueron asesinados o heridos de forma deliberada, dado que los soldados rusos dispararon de forma deliberada a autos que evacuaban con carteles de ‘NIÑOS’ y con tela blanca atada, y dispararon de forma deliberada a las casas de civiles”, dijo a The Associated Press el fiscal jefe de la región, Ruslan Kravchenko.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">La oficina de derechos humanos de Naciones Unidas dice que al menos 202 niños han muerto en la invasión rusa en Ucrania, y cree que el número real es considerablemente mayor. El gobierno ucraniano ha contabilizado 217 niños muertos y unos 390 heridos.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">A partir de diversas fuentes, AP y Frontline han documentado de forma independiente 18 ataques en los que murieron niños que probablemente cumplen la definición de crimen de guerra. El número de menores que fueron víctimas de los ataques se desconoce, y esa cifra supone apenas una parte de los posibles crímenes de guerra.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Yura es un adolescente en pleno desarrollo, espigado y con granos en el rostro, y sombras oscuras bajo los ojos. Se tumba en el suelo de la casa familiar para explicar lo que ocurrió y muestra los agujeros que se están curando en su codo.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Su madre, Alla, respira hondo para tranquilizarse. Yura se sienta y la abraza, antes de poner su cabeza sobre el hombre de su madre.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">En ese aciago día, Yura sobrevivió al intento de asesinato gracias a esa constante de los adolescentes, su sudadera gris. El disparo atravesó la capucha en lugar de a él, y él sintió cómo se movía.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Yura se quedó quieto unos minutos en el suelo, esperando a que el soldado se marchara.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Después, Yura echó a correr.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Cuando finalmente llegó a casa, su familia llamó a la policía. La policía dijo a la familia que los agentes no sabían qué hacer con el caso, según el tío del chico, Andriy. Un reporte del fiscal describe el asesinato y el intento de asesinato en unas pocas frases asépticas. Kravchenko dijo a AP que siguen trabajando en el caso de Yura.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">El fiscal de la Corte Penal Internacional anunció en marzo que las investigaciones de crímenes contra niños en particular recibirían apoyo de un nuevo fondo. Los niños suponen la mitad o más de los afectados por los conflictos, pero a menudo se considera que son demasiado vulnerables para declarar o que su memoria es imprecisa, señaló Veronique Aubert, asesora especial del fiscal de la CPI sobre crímenes que afectan a niños.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">El caso de Yura es inusual.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">“Los fiscales podrían querer este caso porque la víctima sigue viva y podría declarar”, dijo Ryan Goodman, profesor de derecho de la Universidad de Nueva York y exasesor especial del Departamento de Defensa. “Podría ser difícil, si no imposible, que un acusado alegue que tenían alguna justificación para intentar matar a un niño”.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">La familia de Yura recuperó el cuero de su padre al día siguiente. La abuela de Yura imploró a los soldados rusos que la dejaran acercarse.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Con las armas cargadas, la dejaron pasar por delante. Otro soldado gritó desde lejos, “no venga aquí o la mataremos”. Pero no disparó.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Llevaron el cuerpo a casa en una carretilla y lo enterraron en el jardín, en una de las muchas tumbas cavadas a toda prisa durante el mes de ocupación rusa.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Yura y su familia salieron de Bucha al día siguiente en una de las pocas oportunidades de salir en un corredor de evacuación. Tuvieron que pasar por el lugar del tiroteo. Yura llevaba el brazo en un cabestrillo blanco y los soldados rusos preguntaron qué había pasado.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">“Me disparó un soldado ruso”, respondió el chico.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">La respuesta aterrorizó a su madre. “Sentí que todo se derrumbaba dentro de mí”, recordó. “Creí que nos dispararían a todos”.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Pero los soldados les dejaron pasar. La familia dejó el lugar ese día.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">La sudadera gris, ensangrentada en el codo y con la costura superior desgarrada, es ahora el centro de la búsqueda de justicia de la familia. Cuando se marcharon los rusos, regresaron a Bucha y volvieron a enterrar al padre de Yura.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Su madre estudia enviar al chico al extranjero por su salud mental. Ella también necesita algo de distancia.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">“Físicamente nunca estoy sola, pero es posible esta sola mentalmente”, dijo al borde de las lágrimas. “Intento evitarlo”.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Ella espera que los tribunales funcionen y cree que nadie debería pasar por lo que pasó su hijo. Yura teme que ya haya ocurrido.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">“No soy el único que quiere justicia”, dijo. “Incluso ahora podría haber gente que está siendo torturada y asesinada en Ucrania”.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">Yura cumplió 15 años el 12 de abril. Fue un cumpleaños con pocos festejos. Normalmente, su padre, un buen cocinero, preparaba algo para celebrarlo.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">La familia volvió a reunirse el 25 de abril para conmemorar los 40 días desde la muerte de Ruslan, como es la costumbre local. Yura encendió en silencio una vela y la colocó en la tumba. Después se cubrió la cabeza con la capucha de una sudadera, una negra, para protegerse del frío.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">El tío del chico, Andriy, teme que el trauma de sobrevivir a la muerte acabe afectando a Yura.</p>
<p class="Component-root-0-2-69 Component-p-0-2-60">“Esto me rompe el alma”, dijo Andriy entre lágrimas. “Lo que vemos es sufrimiento tras sufrimiento”.</p>
</div>
</div>
<p>La entrada <a href="https://periodistasunidos.com.mx/internacional/esto-me-rompe-el-alma-un-nino-ucraniano-y-un-asesinato/">“Esto me rompe el alma”: Un niño ucraniano y un asesinato</a> se publicó primero en <a href="https://periodistasunidos.com.mx">Periodistas Unidos</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://periodistasunidos.com.mx/internacional/esto-me-rompe-el-alma-un-nino-ucraniano-y-un-asesinato/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">69031</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La pasión existe para ser narrada: Juan Villoro</title>
		<link>https://periodistasunidos.com.mx/deportes/la-pasion-existe-para-ser-narrada-juan-villoro/</link>
					<comments>https://periodistasunidos.com.mx/deportes/la-pasion-existe-para-ser-narrada-juan-villoro/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Periodistas Unidos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Sep 2021 18:31:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[DEPORTES]]></category>
		<category><![CDATA[ESTO]]></category>
		<category><![CDATA[EXISTE]]></category>
		<category><![CDATA[JUAN VILLORO]]></category>
		<category><![CDATA[NARRA]]></category>
		<category><![CDATA[PASION]]></category>
		<category><![CDATA[PERIODICO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://periodistasunidos.com.mx/2/?p=58929</guid>

					<description><![CDATA[<div style="margin-bottom:20px;"><img width="750" height="1011" src="https://periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2021/09/JUAN-VILLORO-ESTO.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2021/09/JUAN-VILLORO-ESTO.jpg?w=750&amp;ssl=1 750w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2021/09/JUAN-VILLORO-ESTO.jpg?resize=223%2C300&amp;ssl=1 223w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2021/09/JUAN-VILLORO-ESTO.jpg?resize=111%2C150&amp;ssl=1 111w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></div>
<p>El diario deportivo ESTO impreso en singular sepia se convirtió en una compañía, biblia, imprescindible de quienes no conseguían entrada para los partidos de futbol o de quienes deseaban disfrutar por segunda vez lo ya sucedido.</p>
<p>La entrada <a href="https://periodistasunidos.com.mx/deportes/la-pasion-existe-para-ser-narrada-juan-villoro/">La pasión existe para ser narrada: Juan Villoro</a> se publicó primero en <a href="https://periodistasunidos.com.mx">Periodistas Unidos</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="margin-bottom:20px;"><img width="750" height="1011" src="https://periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2021/09/JUAN-VILLORO-ESTO.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2021/09/JUAN-VILLORO-ESTO.jpg?w=750&amp;ssl=1 750w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2021/09/JUAN-VILLORO-ESTO.jpg?resize=223%2C300&amp;ssl=1 223w, https://i0.wp.com/periodistasunidos.com.mx/wp-content/uploads/2021/09/JUAN-VILLORO-ESTO.jpg?resize=111%2C150&amp;ssl=1 111w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></div><ul>
<li><strong>Los elogios del escritor mexicano al diario deportivo ESTO</strong></li>
<li><strong>Recuerdos del laureado literato en el 80 aniversario de la publicación que cumplió ayer</strong></li>
<li><strong>Durante ocho décadas, describe, ha narrado lo que no pueden ver aquellos que no consiguen una entrada para los partidos de futbol</strong></li>
<li><strong>Ocho décadas de dar pasión al pueblo</strong></li>
<li><strong>Palabras, espejo de un pasado hecho presente</strong></li>
</ul>
<p><em>Periodistas Unido. Ciudad de México. 04 de septiembre de 2021.-</em> El diario deportivo ESTO impreso en singular sepia se convirtió en una compañía, biblia, imprescindible de quienes no conseguían entrada para los partidos de futbol o de quienes deseaban disfrutar por segunda vez lo ya sucedido.</p>
<p>Así lo cuenta ESTO en su artículo “El Evangelio en sepia, por Juan Villoro”, con motivo de los 80 años de fundación del diario deportivo, convencido de que sin cronistas no hay “héroes” en las arenas.</p>
<p>Y porque, arenga:</p>
<p>“La pasión existe para ser narrada”.</p>
<p>Villoro autor de una vasta obra literaria –Dios es Redondo, por ejemplo, sobre futbol –, fue becario de 1976 a 1977 del INBA en el área de narrativa y del Sistema Nacional de Creadores Artísticos de 1994 a 1996. Ha sido profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, en Yale, Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y Princeton.</p>
<p>En un texto bañado de nostalgia, un mar de anécdotas y datos duros, puntuales –como exige el periodismo de investigación–, parteaguas del deporte mexicano, futbol en particular, así narra su apasionada colaboración para ESTO.</p>
<p>Palabras, espejo de un pasado hecho presente:</p>
<p>En 1939 el Parque Asturias ardió en llamas.</p>
<p>El gran estadio de aquel tiempo se había llenado para presenciar el duelo Asturias-Necaxa, decisivo para el desenlace del torneo. Las esperanzas necaxistas estaban puestas en su goleador, Horacio Casarín.</p>
<p>Los asturianos lo sabían y marcaron al astro con crueldad de encomenderos.</p>
<p>Casarín recibió una patada en la rodilla y aún así marcó un gol. Fue víctima de atropellos hasta que otro golpe lo obligó a abandonar el campo. Cuando el consentido de la afición fue ultimado, el combate se desplazó a las gradas.</p>
<p>Hubo abucheos, cojines lanzados al campo, antorchas improvisadas con periódicos que contagiaron su fuego a las tribunas, hechas de tablones. Ese día, el futbol fue una hoguera.</p>
<p>El acontecimiento cambió el destino de dos cronistas que nunca se llevarían bien. Un joven con los dedos torcidos de tanto colgarse a las alambradas para ver gratis los partidos, había conseguido un insólito boleto para ese juego de angustia.</p>
<p>Su nombre era Ángel Fernández. Cuando las gradas fueron pasto de las llamas, descubrió que lo más importante del deporte es el público y decidió poner su voz al servicio de quienes son capaces de transformar la pasión en un incendio.</p>
<p>El otro futuro cronista era el árbitro del partido: Fernando Marcos. Incapaz de contener las patadas, alimentó el descontento. También él se sorprendió de la reacción de la gente y entendió que su papel mejoraría fuera del campo. No estaba llamado a ser protagonista sino testigo.</p>
<p>Ángel Fernández optó por un tono épico, de lírica inventiva, y Fernando Marcos asumió la sapiente voz del erudito. Recelaron uno del otro y convirtieron su tensión en una magnífica mancuerna ante el micrófono. El incendio que acabó con una época del futbol mexicano fue el bautizo de fuego de ambos comentaristas.</p>
<p>Dos años después surgió un diario dispuesto a transformar la lumbre en noticia. La aventura se amparaba en la palabra que expresa una verdad incuestionable: ESTO.</p>
<p>Villoro nació en México, en el Distrito Federal, el 24 de septiembre de 1956. Estudió Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana. Condujo el programa de Radio Educación, “El lado oscuro de la luna” de 1977 a 1981 y fue agregado cultural en la Embajada de México en Berlín Oriental, dentro de la entonces República Democrática Alemana, de 1981 a 1984.</p>
<p>Ha ejercido como director del suplemento “La Jornada Semanal” de 1995 a 1998, además de impartir talleres de creación y cursos en instituciones como el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Universidad Nacional Autónoma de México.</p>
<p>Sigue, Juan:</p>
<p>Impreso en singular tinta sepia, el ESTO se convirtió en compañía imprescindible de quienes no conseguían entrada para los partidos o de quienes deseaban disfrutar por segunda vez lo ya sucedido.</p>
<p>Uno de los misterios del deporte es que dura poco tiempo en la cancha, pero se expande durante horas en las tertulias. Las glorias y los descalabros ocurren dos veces: en el veloz mundo de los hechos y en la dilatada evocación de la memoria.</p>
<p>Bien narrado, un gol repentino se convierte en un lance legendario que pasa de generación en generación.</p>
<p>Así lo entendió Ángel Fernández cuando conoció a un exiliado catalán, Juan Cid y Mulet, autor del Libro de oro del futbol mexicano. Convertido en historiador de su país de adopción, Cid husmeó tanto en los archivos “que le costaba trabajo respirar tranquilo después de esos años en que estuvo escarbando, preguntando, con una libreta y un lápiz ágil.</p>
<p>“Fue a los lugares más insólitos y los ojos se le pusieron rojos de tanto meterse entre el altero formidable de recortes de diarios, en las hemerotecas. Tenía la nariz negra de la pólvora de la tinta cuyas líneas seguía con el olfato de un perro cazador, como si el destino quisiera condecorarle por su persistencia en la búsqueda”.</p>
<p>Con estas encendidas palabras Ángel Fernández rindió tributo a las esforzadas faenas de la crónica deportiva.</p>
<p>Cid y Mulet llegó a México en 1942, un año después de la creación del ESTO. Si él se tiñó la nariz de tinta negra en los archivos, mi generación se la tiñó de tinta sepia ante las narraciones de Antonio Huerta, el inolvidable D’Artagnan, y de Ignacio Matus, quien cubrió 11 Copas del Mundo.</p>
<p>Dos cronistas de lumbre que tendrían cargos directivos en el ESTO.</p>
<p>En una época de nacionalismo demagógico, D’Artagnan <wbr />cuestionó con lucidez el desempeño de la selección:</p>
<p>“¿Para qué poner a nuestros muchachos contra la pared, arrinconados como ratas, reducidas todas sus esperanzas a que no les hagan tantos agujeros como a ciertos quesos?”.</p>
<p>Inspirado en esta reflexión, Manuel Seyde acuñó en el Excélsior el célebre mote de los ratoncitos verdes para referirse a los desventurados integrantes del Tri.</p>
<p>En 1963, un joven de 19 años, harto de los estudios, pero no de las palabras, pidió trabajo a Antonio Huerta. Se trataba de Ramón Márquez, que encontró en el ESTO su universidad. Con el rotundo acento de quien ha nacido en San Sebastián y la enjundia de quien firma con seudónimo de espadachín, Huerta puso al novato a copiar cables para adiestrar sus dedos en el teclado.</p>
<p>Fue la primera tarea de un renovador del periodismo que luego trabajaría en el Excélsior de Julio Scherer García, al lado de Manuel Seyde, y sería director de las secciones deportivas del semanario Proceso y del diario El Universal.</p>
<p>Con toda justicia, Carlos Monsiváis incluyó el trabajo de Ramón Márquez en A ustedes les consta, antología de las mejores crónicas mexicanas del siglo XX.</p>
<p>Márquez atesora las anécdotas de su primer trabajo.</p>
<p>Juan Pellicer, juez de la Plaza México, llegaba a la redacción a escribir su nota taurina en compañía de su hermano, el poeta Carlos. Mientras un Pellicer describía las faenas de la tarde, otro convertía las oficinas del ESTO en un ruedo literario.</p>
<p>Con la religiosidad con que otros feligreses asistían a misa en domingo, muchos lectores seguíamos el evangelio deportivo en lunes.</p>
<p>Sin embargo, también enfrentamos un prejuicio típico de la época: el desprecio a la cultura popular. El escritor jalisciense Juan José Doñán ha dejado una elocuente estampa al respecto. En 1977 se trasladó de la ribera de Chapala a Guadalajara para inscribirse en la Facultad de Filosofía y Letras.</p>
<p>Ahí descubrió que los exponentes de la alta cultura desconfiaban de las pasiones del “vulgo”:</p>
<p>“En Filosofía y Letras supe que el futbol no sólo es materia de gozo, aflicción y recreo, sino también de desaprobación y censura. La hostilidad hacia el hijo del calcio y del campball era manifiesta por parte de varios maestros y alumnos, especialmente aquellos que habían hecho votos por las ciencias sociales:</p>
<p>‘Es el nuevo opio del pueblo’ […] Pero la mala vibra hacia los lectores del ESTO no era sólo de los científicos sociales. Recuerdo a un estudiante de Letras, con vocación de exégeta y empeñado en querer hallar significados ocultos hasta en las adivinanzas o en la letra de cualquier canción, asegurando que Los cachorros era una dura crítica al futbol, fenómeno capaz de castrar el espíritu humano”.</p>
<p>Villoro, como redactor ha colaborado en las revistas Cambio, Gaceta del Fondo de Cultura Económica, Universidad de México, Crisis, La Orquesta, La Palabra y el Hombre, Nexos, Vuelta, Siempre!, Proceso y Pauta, de la cual fue jefe de redacción, así como en los periódicos y suplementos La Jornada, Uno más uno, Diorama de la Cultura, El Gallo Ilustrado, Sábado, entre otros.</p>
<p>Vive entre México y España.</p>
<p>Narra, el escritor:</p>
<p>Guadalajara es la ciudad mexicana donde más y mejor se ha discutido de futbol. Con todo, ahí fue donde Doñán advirtió que el deporte de las patadas era visto por muchos como mera enajenación.</p>
<p>En 1972 ocurrió algo que me hizo entender de otro modo la cultura popular. Tenía 15 años, comenzaba a escribir cuentos y me asomé a un taller gratuito en Ciudad Universitaria. El maestro era el ecuatoriano Miguel Donoso Pareja, carismático personaje que había sido marino mercante y purgado cárcel en su país por su militancia de izquierda.</p>
<p>Era uno de los principales críticos literarios del momento, pero su aspecto físico se acercaba más al de un corpulento arponero de Moby Dick que al de un pálido monje de las letras.</p>
<p>El miércoles en que lo conocí tenía sobre la mesa varios libros y un ejemplar del ESTO doblado en tres partes. Permanecí cuatro años en su taller. Siempre lo vi llegar con libros diferentes y con el mismo periódico.</p>
<p>Donoso Pareja me reveló la importancia de incluir las más diversas zonas de la vida en la literatura.</p>
<p>¿Cómo captar nuestra época sin entender el deporte, principal espectáculo del planeta?</p>
<p>En 1978 escribí el cuento “El mariscal de campo”, que trata de un muchacho que recorre de madrugada la Ciudad de México, entrenándose para ser futbolista y esperando que algún día su imagen aparezca “en las páginas cafés y blancas del ESTO”.</p>
<p>Terminé el cuento poco antes de Argentina’78 y el periódico unomásuno lo reprodujo en el suplemento que publicaba sobre el Mundial. Con ironía, algunos amigos me dijeron que como cuentista era yo un buen cronista deportivo, opinión que se ha repetido y representa un halago para quien se formó leyendo con la misma avidez a Julio Cortázar que a Nacho Matus.</p>
<p>El ESTO tenía también una espléndida sección cultural. La crítica de cine estaba a cargo de Francisco Sánchez, autor de un libro sobre Buñuel y del guion de Pueblo de madera, película dirigida por Juan Antonio de la Riva, y la crítica de música dependía del riguroso Claudio Lenk.</p>
<p>En forma “colateral” el lector se empapaba de esos temas. Hablo en pasado, no porque el periódico carezca de presente (en 2018 pasé por el rito de paso de leerlo en color), sino para recalcar lo mucho que significó en los años sin brújula en que yo requería de mapas para orientarme.</p>
<p>En mi más reciente novela, La tierra de la gran promesa, vuelvo a mencionar el ESTO. Durante cuarenta años el periódico ha sido un referente en mi escritura.</p>
<p>Imposible mencionar en este espacio a los muchos colaboradores —de Carlos Trápaga a Antonio Andere, pasando por Víctor Cota y Antonio Hernández Hinojosa— que hicieron historia en sepia.</p>
<p>Lo cierto es que merecen una valoración que no han tenido. Hacen falta antologías que reúnan sus trabajos en beneficio de los nuevos lectores.</p>
<p>En Brasil, el estadio más importante, Maracaná, lleva el nombre de un periodista: Mário Filho, autor del libro El negro en el futbol brasileño. De ese tamaño es la relevancia que se concede a los cronistas. Y fue otro reportero, João Saldanha, quien confeccionó a la mejor selección verdeamarela de todos los tiempos, que ganaría el Mundial de México ‘70.</p>
<p>Antes de que Brasil fuera una potencia en las canchas, ya lo era en la crónica. En su novela El regate, Sérgio Rodrigues sostiene que a los jugadores no les quedó más remedio que estar a la altura de la grandeza exigida por los periodistas.</p>
<p>El nombre completo de Mário Filho era Mário Rodrigues Filho. Su hermano era Nelson Rodrigues, dramaturgo de primera fila que también destacó en el periodismo futbolero (bautizó a Didí como El Príncipe y consolidó el apodo de Pelé como El Rey). En el funeral de Mário, Nelson lo definió como “creador de multitudes”.</p>
<p>No hay héroes sin cronistas. Por desgracia, a diferencia de lo sucedido en Brasil, en México no se reconoce lo suficiente a quienes consolidan la reputación de los deportistas.</p>
<p>Durante 80 años el ESTO se ha dedicado a la imprescindible tarea de crear un público. En sus páginas, una multitud de lectores ha podido descubrir, con el asombro de quienes presenciaron el incendio del Parque Asturias, que la pasión existe para ser narrada.</p>
<p>La entrada <a href="https://periodistasunidos.com.mx/deportes/la-pasion-existe-para-ser-narrada-juan-villoro/">La pasión existe para ser narrada: Juan Villoro</a> se publicó primero en <a href="https://periodistasunidos.com.mx">Periodistas Unidos</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://periodistasunidos.com.mx/deportes/la-pasion-existe-para-ser-narrada-juan-villoro/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">58929</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
