Ascenso a 13 muertos por explosión de pipa de gas en Iztapalapa profundiza luto colectivo y urgencia por esclarecer causas del siniestro

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 13 de septiembre de 2025.- La tragedia en el Puente de la Concordia, Iztapalapa, cobra un nuevo y doloroso capítulo con la confirmación de 13 fallecidos por la explosión de una pipa de gas LP ocurrida el miércoles 10 de septiembre, según el último corte de la Secretaría de Salud capitalina emitido este sábado. El incremento de dos víctimas en las últimas 24 horas –incluyendo a la «abuela heroína» Alicia Matías Teodoro y la estudiante Ana Daniela Barragán Ramírez– eleva el saldo humano a un total que incluye nueve hombres y cuatro mujeres, mientras 43 personas permanecen hospitalizadas, 22 en estado crítico por quemaduras graves, y 29 han sido dadas de alta, en un panorama que aún podría agravarse por complicaciones médicas.

El accidente, que paralizó la Calzada Ignacio Zaragoza alrededor de las 14:20 horas, involucró a una cisterna de la empresa Transportadora Silza con capacidad para 49.500 litros de gas, la cual volcó aparentemente por exceso de velocidad y chocó contra un objeto sólido, provocando una ruptura en un casquete y la posterior ignición de una nube de vapores que generó llamas de hasta 30 metros de altura. La onda expansiva alcanzó a más de 50 vehículos, incluyendo autobuses de transporte público, y propagó el fuego a estructuras cercanas en la zona de Santa Martha Acatitla, movilizando a más de 200 elementos de Protección Civil, Bomberos y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). Imágenes virales captadas por testigos muestran el caos inicial, con peatones y conductores huyendo de las llamaradas que iluminaron el cielo vespertino.

Entre las víctimas confirmadas, destaca Alicia Matías Teodoro, la checadora de 49 años que se interpuso entre el fuego y su nieta Zule de dos años, salvándola de quemaduras fatales pero sucumbiendo ella misma al 98% de su cuerpo afectado en el Hospital General de Zona 53 del IMSS. Su fallecimiento, reportado la noche del viernes, multiplicó la indignación familiar por un error inicial en la lista oficial que la declaraba muerta prematuramente. De igual modo, Ana Daniela Barragán Ramírez, estudiante de 19 años de Ingeniería en Alimentos en la FES Cuautitlán de la UNAM, fue identificada por ADN tras ingresar como «no identificada» al Hospital General Rubén Leñero, donde pereció por lesiones incompatibles con la vida; su novio Bryan Ramos impulsó una búsqueda viral que conmovió al país antes de la trágica confirmación. Otras víctimas incluyen a Juan Carlos Sánchez Blas, alumno del IPN, y Jorge Islas Flores, un conductor de 28 años de Chimalhuacán, cuya familia recibió su cuerpo este sábado para velarlo en medio de un duelo colectivo.

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, lamentó el ascenso en cifras durante su conferencia matutina, anunciando que el Gobierno de la Ciudad de México destinará 50 millones de pesos para apoyo psicológico y económico a las familias afectadas, además de seguros funerarios. «Cada vida perdida es una herida irreparable; estamos con ellos en este dolor y exigimos justicia», enfatizó, mientras la Fiscalía General de Justicia capitalina (FGJCDMX) perita la «zona cero» –aún asegurada– con expertos en balística y mecánica forense para determinar responsabilidades. La empresa Silza, parte del Grupo Tomza, ha expresado «profundo pesar» y confirmado seguros vigentes para responsabilidad civil y ambiental, aunque la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) reveló que la póliza de la unidad venció en junio, complicando posibles indemnizaciones.

Este siniestro reaviva debates sobre la regulación del transporte de hidrocarburos en vías urbanas densamente transitadas, evocando la explosión de 2015 en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa que dejó siete muertos, incluyendo tres bebés. Organizaciones como el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) urgen revisiones exhaustivas a rutas y velocidades, mientras la comunidad de Iztapalapa organiza vigilias este fin de semana en el sitio. En un México donde la movilidad diaria es un riesgo latente, el ascenso a 13 fallecidos no solo cuantifica una pérdida, sino que clama por reformas que eviten que una ruta cotidiana se convierta en ruta de muerte. Las autoridades prometen un informe preliminar en 72 horas, pero para las familias, el conteo de ausentes ya es eterno.