Indignación en la marcha de Ayotzinapa a 11 años: Autoridades impiden ingreso de equipo de sonido al Zócalo y generan protestas
Por Alejandro Meléndez
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 27 de septiembre de 2025.- La mega marcha conmemorativa por los 11 años de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, que partió del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo capitalino, culminó en indignación colectiva este viernes cuando autoridades de la Ciudad de México negaron el ingreso del equipo de sonido para el mitin final en la explanada. El incidente, calificado por familiares y activistas como un «intento de silenciar la verdad», exacerbó las tensiones en una jornada marcada por el pase de lista de los desaparecidos y demandas de justicia, en medio de la crisis nacional de más de 112 mil personas extraviadas.
La movilización, convocada bajo el lema «Sin tregua, ni cuartel, por la presentación de los 43», inició a las 16:00 horas con miles de participantes –incluidos padres de los normalistas, estudiantes de escuelas rurales de Guerrero y organizaciones civiles– recorriendo Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y el Eje Central Lázaro Cárdenas. La ruta incluyó una emotiva parada en el antimonumento 43 de Bucareli y Reforma, donde se realizó un pase de lista con los nombres de los jóvenes: Adán Abraján de la Cruz, Alexander Mora Venancio y los demás, respondidos con un colectivo «¡Presente!» que resonó como grito de resistencia.
Al llegar al Zócalo alrededor de las 19:30 horas, el contingente se topó con la negativa de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y personal de la alcaldía CuauhtémocChristian Alfonso Rodríguez Telumbre –uno de los tres estudiantes con restos identificados–, denunció el hecho como «censura deliberada»: «Nos quitaron el sonido para que no se escuche nuestra rabia, pero el Zócalo entero se convirtió en megáfono con nuestros gritos». Manifestantes improvisaron altavoces portátiles y coros a capela, mientras un grupo de normalistas intentaba forzar la entrada del equipo, lo que derivó en un breve forcejeo. a permitir la instalación del sistema de audio, argumentando «normas de seguridad y preservación del patrimonio histórico». Cristina Rodríguez, madre de
Miembros de la sociedad civil, padres y madres de los #43 de #Ayotzinapa marcharon del Ángel de la Independencia al zócalo a 11 años de la desaparición de los Normalistas #Ayotzinapa11años Fotos: Alejandro Meléndez @alexmelon pic.twitter.com/LByGAS7h1g
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La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) acompañó la marcha y emitió un comunicado preliminar condenando la restricción, recordando que el acceso a espacios públicos para manifestaciones es un derecho constitucional protegido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). «La negación de herramientas básicas como el sonido vulnera la libertad de expresión y revictimiza a las familias», señaló la ombudsman local, Nashieli Ramírez. Por su parte, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, justificó la medida como «parte de un protocolo para evitar daños al Zócalo, similar al aplicado en otras protestas», pero prometió una revisión inmediata para futuras movilizaciones.
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Este episodio se suma a una semana de protestas intensas: el miércoles, normalistas impactaron un camión en el Campo Militar 1-A para exigir acceso a archivos clasificados del Ejército, y el jueves bloquearon la Autopista del Sol. La jornada de lucha, que inició el 17 de septiembre, culminará el sábado con mítines en Guerrero y demandas al nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum por la creación de una Unidad Especial de Investigación y Litigación (UEILCA) fortalecida. A 11 años del crimen de Estado –involucrando a policías, militares y el cártel Guerreros Unidos–, solo tres restos han sido identificados, y 163 personas están procesadas, pero las familias insisten en el «pacto de impunidad» que protege a altos mandos.
Organizaciones como el Centro Prodh y Amnistía Internacional han respaldado las demandas, exigiendo la desclasificación de 800 folios militares y extradiciones pendientes de EE.UU. La marcha, pese al obstáculo técnico, se convirtió en un símbolo de persistencia: «Nos quitaron el sonido, pero no la voz», corearon los asistentes al dispersarse pasadas las 22:00 horas. En un México herido por la impunidad, Ayotzinapa sigue siendo el pulso de una nación que clama: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! Mientras el sol se ponía sobre el Zócalo, la exigencia de verdad resonó más allá de cualquier amplificador.