Solo el 2% de las empresas mexicanas usa IA

Por Redacción

Periodistas Unidos. Ciudad de México a 23 de junio de 2026.- Con más de una década y media en las redacciones y el diseño de estrategias de contenido, tengo claro que una historia de negocios no se sostiene solo con opiniones; necesita el respaldo de datos duros que dimensionen el problema. El verdadero valor de una nota periodística radica en conectar la realidad de las aulas o los estudios de tendencias con el día a día de la economía local.

A continuación, presento una nueva versión de la información con un enfoque netamente periodístico, optimizado para indexación orgánica (SEO) mediante el uso estratégico de palabras clave contextuales y una narrativa fluida, prescindiendo por completo de formatos tabulares y apostando por la prosa informativa de alta calidad.

La paradoja del talento en México: pensamiento lateral para rescatar a las MiPyMEs del rezago tecnológico

El panorama empresarial mexicano enfrenta una contradicción estructural en la era de la economía digital. Mientras las nuevas generaciones de profesionales integran de forma orgánica herramientas de Inteligencia Artificial (IA) en su cotidianidad, el tejido productivo del país muestra una adopción tecnológica marcadamente incipiente. Esta pronunciada brecha digital obliga a las organizaciones a redefinir sus estrategias de reclutamiento, desplazando el interés de los conocimientos técnicos tradicionales hacia perfiles capaces de fusionar creatividad, estrategia y pensamiento lateral para la resolución de problemas complejos.

La urgencia de esta transformación cobra especial relevancia al analizar la composición de la economía nacional. De acuerdo con los indicadores oficiales de la plataforma gubernamental Proyectos México, el sector servicios ya consolida el 60.4% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. A pesar de que las políticas públicas se enfocan en incentivar la inversión y la productividad, la realidad operativa demuestra que la modernización tecnológica no permea con la misma velocidad en todas las capas del aparato productivo.

El gran cuello de botella se concentra en las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), las cuales representan el 99.8% de las unidades económicas y sostienen más del 71% del empleo nacional, según datos analizados por BBVA Research. Los reportes de la institución bancaria revelan un escenario crítico: apenas una cuarta parte de estas empresas emplea recursos digitales básicos, y menos del 2% ha logrado implementar herramientas de analítica de datos o Inteligencia Artificial. Incluso en el terreno del comercio electrónico, el rezago es evidente; solo el 5.6% de los establecimientos vende en línea, un grupo reducido que, de manera asimétrica, concentra más del 20% de los ingresos digitales del país.

Ante esta radiografía, especialistas de la Escuela Superior de Diseño de Barcelona (ESDESIGN) advierten que la verdadera transformación digital no es un desafío que se resuelva exclusivamente con la adquisición de infraestructura o software. La institución académica enfatiza que la tecnología por sí sola no garantiza la innovación si no existen personas dentro de la organización con la capacidad estratégica de cuestionar los procesos vigentes, detectar oportunidades invisibles para los métodos lógicos y hallar soluciones disruptivas. Es en este espacio de incertidumbre donde el pensamiento lateral se consolida como el activo más cotizado del mercado laboral actual.

A diferencia del pensamiento vertical o lógico —que avanza de forma secuencial hacia una respuesta predecible—, el pensamiento lateral subvierte los supuestos establecidos, conecta disciplinas aparentemente inconexas y explora rutas alternativas. Esta habilidad adquiere un valor diferencial crítico en un entorno donde los sistemas automatizados ya pueden ejecutar con precisión tareas repetitivas y análisis predictivos, pero siguen dependiendo de la sensibilidad humana para redefinir problemas y comprender contextos sociales o culturales complejos.

Esta evolución en las competencias ya es una realidad medible entre los profesionales jóvenes. La encuesta internacional Deloitte Global Gen Z and Millennial Survey destaca que el 52% de los integrantes de la Generación Z y el 54% de los millennials en México declaran utilizar herramientas de IA generativa de manera habitual en sus jornadas laborales. Mientras los primeros canalizan esta tecnología hacia procesos creativos, de diseño y análisis de datos, los segundos la emplean principalmente como un soporte para la gestión de proyectos y la planeación estratégica.

Paradójicamente, la acelerada adopción de la Inteligencia Artificial ha provocado un repunte en el valor de aquellas habilidades que las máquinas no pueden replicar. El mismo informe de Deloitte revela que el 80% de los jóvenes profesionales en México se capacita de forma activa al menos una vez por semana para mantener su competitividad en el mercado. Asimismo, se observa un cambio de paradigma en sus expectativas profesionales: la prioridad ya no radica en la obtención de ascensos verticales rápidos, sino en asegurar procesos de aprendizaje continuo que les permitan adaptarse a entornos volátiles y construir carreras sostenibles a largo plazo.

Para las organizaciones que buscan mitigar el impacto de la brecha digital y fomentar la innovación interna, los expertos de ESDESIGN recomiendan integrar cinco prácticas metodológicas fundamentales dentro de la cultura corporativa:

  • Auditar los supuestos operativos: Someter a evaluación constante los procesos internos que la empresa da por sentados de manera automática.

  • Diversificar las rutas de solución: Forzar la búsqueda de múltiples alternativas de negocio antes de decantarse por la respuesta más evidente o tradicional.

  • Rotar las perspectivas críticas: Analizar los desafíos comerciales adoptando la postura de diferentes perfiles de usuarios, clientes o departamentos de la compañía.

  • Establecer restricciones creativas: Diseñar escenarios de simulación con limitaciones específicas que obliguen al talento a salir de su zona de confort técnico.

  • Incentivar la curiosidad interdisciplinaria: Promover que los equipos exploren tendencias, metodologías y corrientes de pensamiento ajenas al giro principal de la empresa para nutrir el pensamiento asociativo.

El futuro del mercado laboral en México sugiere que el acceso a las herramientas tecnológicas se volverá un estándar básico y accesible para todos. Por lo tanto, la verdadera ventaja competitiva de las empresas no se medirá por el número de licencias o el software adquirido, sino por la densidad de talento humano con la capacidad de pensar diferente y transformar los datos en soluciones de negocio tangibles y sostenibles.