Semillero Zapatista 2026: Moisés profundiza en la resistencia al contrainsurgente y Marcos narra “piquetes de hormiga” contra el machismo
Por Alejandro Meléndez
Periodistas Unidos. San Cristóbal de las Casas, México. 04 de abril de 2026.- En la cuarta sesión del tercer día del Semillero 2026 “La Tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas”, celebrada este sábado 04 de abril en el CIDECI-Unitierra, el Subcomandante Insurgente Moisés y el Capitán Insurgente Marcos continuaron desmenuzando la tormenta que azota a los pueblos originarios, tanto desde fuera como desde dentro.
La sesión vespertina contó con dos intervenciones principales: “Una ventana al zapatismo: Una ventana a los programas gubernamentales contrainsurgentes en territorios de pueblos originarios zapatistas II”, a cargo del Subcomandante Insurgente Moisés, y “Una mirilla a la Tormenta en el Mundo: Los Objetivos y las Víctimas”, acompañada del cuento “El Amor y el Desamor según el Sistema de Educación Autónoma Zapatista”, por el Capitán Insurgente Marcos.
Moisés retomó la construcción del “común” como alternativa a la pirámide del poder. Explicó cómo los pueblos zapatistas están borrando las estructuras verticales heredadas y mejorando la organización del trabajo en áreas como salud, educación y producción. Destacó el paso de nombramientos impuestos a la voluntariedad consciente: los compañeros y compañeras ahora se presentan voluntariamente para capacitarse en labores específicas como laboratoristas, ultrasonidistas o promotores de plantas medicinales, porque entienden su importancia para la vida colectiva.
“Antes no le atinábamos porque nombrábamos sin preguntar el gusto o la voluntad. Ahora explicamos por qué es importante cada trabajo y pedimos voluntarios. Eso ha dado resultado”, señaló. También compartió experiencias concretas de trabajo en común con hermanos no zapatistas: capacitación compartida en salud, defensa de la tierra frente al crimen organizado, extracción de uranio, construcción de presas y reacciones de la madre naturaleza como derrumbes por lluvias intensas. Insistió en que el común no es propiedad privada, sino tierra, conocimiento y esfuerzo compartido sin explotación.
Marcos, por su parte, alertó que las “fallas” de los programas sociales y gubernamentales no son errores, sino parte deliberada de una estrategia de destrucción, despoblamiento y reconquista. Criticó el individualismo y los llamados a “mejorar el sistema” desde dentro, y recomendó a quienes visiten comunidades zapatistas llegar con disposición de aprender, no de evangelizar con la modernidad.
Luego deleitó al auditorio con el cuento “Piquetes de hormiga”, una historia llena de humor y sabiduría popular protagonizada por la abuela Graviela. A través de remedios caseros con patas de pelado y palo de ojote, y de anécdotas sobre amores, desamores y “piquetes” contra el machismo, Marcos abordó con ironía el amor y el desamor en la educación autónoma zapatista. El relato, cargado de consejos para machistas y de complicidad femenina, arrancó risas y reflexiones sobre cómo las mujeres zapatistas han enfrentado siglos de patriarcado con inteligencia, rebeldía y sentido del humor.
Al final de la sesión se sumaron 40 personas más al registro, alcanzando nuevas geografías: Eslovaquia, Hungría, República Checa y Uruguay. El Semillero sigue creciendo con participantes de México y diversas partes del mundo.
Con un tono cercano, crítico y esperanzado, tanto Moisés como Marcos enfatizaron que frente a la tormenta solo queda organizarse, construir el común y heredar no solo palabras de resistencia, sino prácticas concretas de una vida nueva. “La alegría somos nosotros los que tenemos que construirla”, recordó Moisés.
Con esta última plática, en la que el Subcomandante Insurgente Moisés y el Capitán Insurgente Marcos compartieron sus reflexiones sobre la construcción del “común”, la resistencia al contrainsurgente y el cuento “Piquetes de hormiga”, se clausuró oficialmente el Semillero Abril 2026 “La Tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas” en el CIDECI-Unitierra.