Ciudad de México interpreta Solace, la macrotendencia de Cosentino Trend Report
Por Redacción
Periodistas Unidos. Ciudad de México a 31 de julio de 2026. Cada cierto tiempo, el diseño necesita detenerse a nombrar lo que está sintiendo. Eso es, en esencia, lo que propone el Trend Report 2025-2026 de Cosentino: una cartografía de las emociones, los materiales y los gestos que están redefiniendo la arquitectura y el diseño contemporáneos en distintos puntos del planeta. El informe se organiza en macrotendencias, cada una desdoblada en microtendencias que cobran forma —literal y simbólicamente— en ciudades específicas del mundo.
En Miami, esa forma es Wonder: color sin disculpas, geometrías inesperadas y una arquitectura que no teme al asombro. Es el diseño como espectáculo sensorial, una ciudad que convierte cada esquina en una posibilidad de sorpresa.
En Australia, Origen propone lo contrario y, sin embargo, lo complementario: un regreso a lo hecho a mano, a lo esencial, a los materiales que llevan memoria. Los hubs de diseño más vibrantes del país se convierten en el territorio donde el pasado se transforma sin perder su identidad.
En Tokio, Urban imagina el futuro de la vida colectiva: una ciudad —la más poblada del planeta— donde la sostenibilidad y la tecnología conviven con la calma, y donde lo moderno y lo tradicional se funden para acompañar a más de 37 millones de personas en su cotidianidad.
Pero es en México donde el informe encuentra, quizás, su capítulo más íntimo. Aquí, la macrotendencia que le correspondió fue Solace: la búsqueda de refugio, calma y conexión emocional a través del diseño.
En una ciudad moldeada por maestros como Luis Barragán, la emoción nunca ha sido ajena a la arquitectura. La Ciudad de México —de capas superpuestas, de historia y movimiento constante— guarda, dentro de su propio ruido, espacios pensados para transformar cómo nos sentimos. Solace es, precisamente, esa arquitectura emocional: materialidad, luz, color y naturaleza puestos al servicio del equilibrio.
De la mano de Raquel Lugo, Manager at Cosentino City CDMX, Trends in the Streets recorrió tres espacios donde esta macrotendencia se manifiesta con particular claridad.
La Librería Porrúa, en el Bosque de Chapultepec —uno de los parques urbanos más grandes del mundo— es el primer testimonio. Diseñada por los arquitectos FR62, sus ventanales amplios y un molle peruano que crece en su interior disuelven la frontera entre lo construido y lo natural. Es Al Fresco: el exterior convertido en parte esencial de la experiencia interior.
La segunda parada es La Cuadra, obra de Luis Barragán, el arquitecto que redefinió para siempre la manera de habitar el espacio en México. Vivienda, establos y áreas ecuestres se articulan alrededor de un patio central dominado por su célebre muro rosa, hoy escenario de arte y arquitectura contemporánea. Aquí se despliega Revitalize: restaurar el equilibrio, recargar la energía, inspirar movimiento.
El recorrido cierra en el jardín de Casa Rosa Polanco, diseñada en 1944 para María Félix por el arquitecto Francisco Serrano. Su espacio exterior sigue ofreciendo, ochenta años después, un refugio silencioso frente al ritmo urbano: la expresión más pura de Sanctuary, un lugar para desconectar y encontrar calma.
En la Ciudad de México, Solace no es una tendencia importada: es una forma de habitar que ya existía mucho antes de tener nombre. Desde los patios internos que organizan la vida familiar hasta los muros que filtran la luz sin renunciar a la intimidad, la capital ha buscado el refugio emocional como parte natural de su arquitectura, no como una moda reciente. Lo que el diseño hace ahora es simplemente ponerle palabras a una sensibilidad que ya vivía en sus calles, sus casas y sus jardines. Por eso, cuando el Global Trend Report de Cosentino llega a México, no descubre algo nuevo: reconoce algo que siempre estuvo ahí. El refugio —el verdadero— siempre ha sido, en esta ciudad, cuestión de diseño.