Llegan a CDMX Violeta Núñez y Sol González tras ser detenidas en la Flotilla Global Sumud

Por Alejandro Meléndez

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 22 de mayo de 2026.-Flotilla Global Sumud, una misión civil que pretendía romper el bloqueo naval a Gaza y entregar ayuda humanitaria. Las activistas mexicanas Violeta Núñez Rodríguez y Sol González Eguía arribaron este viernes al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México después de ser detenidas por fuerzas israelíes durante la intercepción de la

Las dos mujeres, junto con otros activistas internacionales, formaban parte de una flotilla integrada por decenas de embarcaciones que zarpó desde Turquía. Israel interceptó las naves en aguas internacionales, aproximadamente a 250 millas náuticas de Gaza, y trasladó a los participantes a territorio israelí.

Al bajar del avión, Núñez y González hablaron ante medios de comunicación y simpatizantes reunidos en el aeropuerto. Ambas denunciaron haber sufrido diversas formas de violencia durante su detención.

Denuncias de las activistas

Violeta Núñez señaló que, además de la intercepción en aguas internacionales, fueron trasladadas a un buque y posteriormente a una prisión similar a un campo de concentración donde, según sus palabras, vivieron torturas.

Entre las denuncias destacaron:

  • Fracturas en al menos 50 personas de la flotilla (costillas, piernas, hombros y brazos).
  • Inyecciones de un líquido desconocido a cinco participantes.
  • Denuncias de violencia sexual: inicialmente 12 casos, actualizados a 15.
  • Esposamiento prolongado en manos y pies que provocó fracturas y falta de circulación.
  • Golpizas, incluso frente al cuerpo diplomático en el aeropuerto antes de su deportación.
  • Amenazas sexuales, desnudez forzada y llaves de sometimiento que causaron dolores en cuello y espalda.

Sol González leyó un texto en el que contextualizó la acción: “Hacemos estas acciones porque los gobiernos han fallado en aplicar las leyes internacionales”. Criticó el “colonialismo, racismo, capitalismo y violencia de género”, y calificó la flotilla como un acto de “resistencia y resiliencia” con participantes de más de 40 nacionalidades, entre ellos profesionales de la salud, periodistas y activistas.

Ambas insistieron en que la misión evidenció “la impunidad” de Israel y llamaron a México a romper relaciones diplomáticas con ese país. “Es el momento de alzar la voz como nación mexicana”, afirmaron. También expresaron preocupación por la situación en Gaza y compararon las violencias sufridas con las que, según ellas, enfrenta la población palestina.

Reacción mexicana y contexto legal

El gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, exigió en su momento el respeto a los derechos humanos de sus connacionales y gestionó su liberación. Las activistas agradecieron el acompañamiento consular.

El abogado David Peña, quien las asesora, anunció que documentarán los presuntos actos de tortura y violencia para presentar denuncias ante organismos internacionales como el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria y el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas.

Israel ha defendido sus acciones argumentando que la flotilla intentaba violar un bloqueo naval que considera legal por razones de seguridad. En intercepciones anteriores de flotillas similares, las autoridades israelíes han negado sistemáticamente acusaciones de tortura o abuso sexual, afirmando que los detenidos recibieron atención médica.

Perspectiva internacional

La intercepción generó condenas de varios países y organizaciones de derechos humanos, que cuestionan la legalidad de actuar en aguas internacionales y el trato a los activistas. Por su parte, sectores cercanos a Israel señalan que estas flotillas son provocaciones políticas que benefician narrativas de Hamas y no logran entregar ayuda de manera efectiva, ya que Israel permite el ingreso de asistencia humanitaria por otros canales (aunque con restricciones).

Violeta Núñez y Sol González concluyeron su mensaje con consignas como “Palestina libre” y “Latinoamérica libre”, y adelantaron que continuarán denunciando lo ocurrido junto con el resto de la delegación mexicana.

La llegada de las activistas reaviva el debate sobre el conflicto en Gaza, el derecho a la navegación en aguas internacionales y los límites de la acción humanitaria civil frente a bloqueos militares.