En el marco del Día Mundial del Huevo, conmemorado el segundo viernes de octubre, México refrenda su posición como el principal consumidor de este alimento a nivel global. Según datos de la Unión Nacional de Avicultores (UNA), cada mexicano consume en promedio 24 kilogramos de huevo al año, cifra equivalente a 410 piezas. Sin embargo, detrás de esta alta presencia en la dieta diaria coexisten mitos sobre su valor nutrimental, su manejo adecuado y el proceso productivo que lo hace posible.
Más allá del ámbito alimentario, la avicultura constituye un motor clave para la economía nacional. En 2025, la producción de huevo generó 99,852 millones de pesos, lo que representa cerca del 35% del valor total de la producción avícola en el país, impulsada por más de 185 millones de gallinas ponedoras que produjeron más de 3 millones de toneladas.
Expertos en salud animal destacan que la calidad del producto final depende de la prevención y la bioseguridad en el campo. Alberto Estrada, Gerente Técnico de la Unidad de Avicultura de MSD Salud Animal en México, señala que una producción sostenible y segura comienza por garantizar el bienestar y la salud de las aves mediante el acompañamiento profesional.

Para profundizar en la relevancia de este alimento, especialistas de la industria comparten cinco aspectos clave sobre su valor y manejo:
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Aporte nutrimental integral: Un huevo brinda más de 6 gramos de proteína de alta calidad. La yema concentra vitaminas (A, D, E, K y complejo B), folatos, colina, minerales y antioxidantes, por lo que descartarla reduce la ingesta de micronutrientes esenciales.
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Color de la cáscara: El tono blanco o rojo depende de la genética de la gallina y no altera el valor nutritivo. En México, el 99% de la producción corresponde a huevo blanco.
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Protección natural: La cáscara cuenta con miles de poros recubiertos por una cutícula que actúa como barrera física contra microorganismos y evita la pérdida de agua.
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Salud y bioseguridad: La producción constante requiere rigurosos controles de nutrición, vacunación y bioseguridad para proteger a las parvadas.
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Manejo en el hogar: Se aconseja lavar las manos antes y después de manipularlo, conservarlo en refrigeración en un recipiente cerrado y evitar cambios bruscos de temperatura o exposición directa al calor.
El Día Mundial del Huevo visibiliza así una cadena productiva donde el bienestar animal y las buenas prácticas aseguran un abasto confiable y nutritivo para las familias mexicanas.