Los de Julieta Ramírez y Milena Quiroga han permitido revisar el sicariato informativo desde la perspectiva electoral rumbo a 2027, mientras que el de los 54 periodistas nos ayuda a estudiar la confrontación entre el poder político, los medios y las redes algorítmicas.
La deepfake publicada por Donald Trump: el mapa como instrumento de comunicación política.
Por José Sobrevilla
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 15 de septiembre de 2026.- Desde hace unos meses ha venido circulando en Amazon el libro “El Sicariato Informativo. El algoritmo su arma letal” de Juan Ayón y José Sobrevilla, —ahora también en versión impresa editado por el Club de Periodistas de México, A.C—[1]; en él se revelan las estrategias de desinformación, propaganda y campañas negras, que se vienen operando en plataformas digitales para influir la opinión pública mediante la manipulación de algoritmos, memes, bots y contenidos virales, ridiculizar personas, grupos, instituciones, o bien trivializar temas políticos, económicos o sociales; aunque muchas veces son para desacreditar a quienes promueven cambios sociales.
Detrás de estas prácticas están grupos con poder económico y tecnológico que, desde el anonimato, financian estructuras de comunicación digital para influir en los cibernautas. Hoy en día, las redes sociales, la inteligencia artificial y la manipulación informativa se han convertido en herramientas clave para moldear la percepción pública en todos los ámbitos, especialmente en los ámbitos político y social.
Como precisión metodológica, podemos advertir que la palabra “sicariato informativo” no es una categoría jurídica ni una tipología académica consolidada; sin embargo, como concepto periodístico, se utiliza para describir operaciones coordinadas cuyo objetivo no es informar sino desacreditar, intimidar, destruir reputaciones o imponer narrativas mediante redes sociales, publicidad digital, cuentas anónimas, bots, medios afines y, cada vez más, apoyadas por inteligencia artificial.
Son situaciones que se viven en el día a día y, al revisar información publicada en agosto y en los primeros días de septiembre de 2026, encontramos varios casos que pueden analizarse en esta categoría. No todos han sido probados como operaciones de sicariato informativas; son denuncias todavía sujetas a investigación; sin embargo, la forma en que han sido denunciadas presenta todas las características.
La senadora morenista Julieta Ramírez —por ejemplo—, al solicitar licencia al Senado para registrarse en los procesos internos de Morena rumbo a la Coordinación Estatal de Defensa de la Cuarta Transformación y ser candidata a la gubernatura de Baja California en 2027, denunció el 18 de agosto pasado una campaña de desprestigio basada en publicaciones digitales y en contenidos difundidos por medios de comunicación. Según su denuncia, entre el 3 y el 9 de agosto se habrían identificado solamente más de 100 mil pesos en publicidad negativa relacionada con su imagen; además, —agregó— el gasto acumulado durante el proceso interno de Morena, PT y PVEM ha superado el millón de pesos en contenido en su contra.
Lo interesante es que presenta diversos elementos característicos del fenómeno de sicariato: inversión económica, segmentación digital, concentración temporal de los ataques, uso de redes sociales, reproducción de contenidos negativos y coincidencia con una disputa política interna; sin embargo, la existencia de publicidad negativa documentada no alcanza para configurarlo como sicariato, porque aún se requieren pruebas sobre quién financió y coordinó la operación.
Otro ha sido el de Milena Quiroga Romero, también aspirante a la Coordinación de los Comités de Defensa de la Transformación en Baja California Sur, quien el 11 de agosto anunció que solicitaría un peritaje federal especializado sobre un video relacionado con la colocación de mantas y mensajes en su contra (15 de junio) y determinar la autenticidad, el origen, la integridad y la trazabilidad del material, así como identificar a quienes participaron, lo que requiere investigar a los autores intelectuales y sus fuentes de financiamiento.
En este caso hay características aún más sofisticadas: la operación no se ha limitado al contenido digital; incluye acción física, grabación, circulación digital, construcción de narrativa y presión política. Por ello, si el peritaje confirma la coordinación y una estructura de financiamiento, podría constituir un caso especialmente relevante de sicariato informativo híbrido, en el que la acción física genera el contenido que posteriormente se utiliza para alimentar el ecosistema digital. Por tanto, debe calificarse como una presunta campaña negra, no como una operación demostrada.
Un caso que llamó mucho la atención fue la lista (que “no fue lista”, se dijo) de 54 periodistas y medios presentada desde Palacio Nacional por la consejera jurídica de la Presidencia. Este ha sido, probablemente, el caso más delicado desde la perspectiva institucional, aunque de naturaleza distinta. Fue el 12 de agosto cuando Luisa María Alcalde presentó en su espacio “Derecho de Réplica” un análisis titulado “ecosistema de amplificación digital”, en el que identificó medios, cuentas y actores que —según el Gobierno— participarían en una estructura de amplificación de contenidos críticos contra la administración de Claudia Sheinbaum. El análisis abarcó información del 1 de enero al 8 de agosto pasados.
Posteriormente, diversos medios reportaron que se trataba de más de 54 periodistas, medios y opositores señalados por el gobierno, y que la autoridad sostuvo que no se trataba de una “lista negra”, pero organizaciones y periodistas cuestionaron públicamente haberlas expuesto. El caso importa porque introduce una inversión del concepto: el sicariato informativo normalmente utiliza redes para señalar a una persona; aquí el propio señalamiento institucional puede convertirse en combustible para campañas digitales contra esas personas. Es decir, aunque no pueda llamarse automáticamente sicariato informativo, sí genera un ecosistema propicio para producirlo.
El 7 de septiembre de 2026, el presidente norteamericano difundió un mapa con la bandera de Estados Unidos cubriendo México, Canadá, Groenlandia, Islandia, Centroamérica y buena parte del Caribe. Es lo que en el libro “El Sicariato Informativo”[2] llamamos deepfake, y diversos medios lo interpretaron como una estrategia de provocación política y de reivindicación de una visión territorial ampliada de Estados Unidos. El mensaje puede leerse en tres niveles: Mapa: modifica visualmente las fronteras; Poder: presenta a Estados Unidos como potencia dominante del continente; y Soberanía: convierte la representación territorial en una provocación para México, Canadá, Groenlandia, Islandia y otros países, producto de una mente enferma de poder.
La “guerra cognitiva” y la activación de bots
El presentar en la discusión pública el monitoreo de granjas de bots y redes de amplificación política, realizado por la Presidencia de la República (Ecosistema digital de derecha), que amplificaban narrativas contra el Gobierno, no implica aceptar automáticamente la explicación oficial, sino observar el mecanismo descrito: cuentas + amplificación + tendencia + narrativa + medios + opinión pública + nueva amplificación, es el circuito —precisamente— de uno de los mecanismos que pueden convertir una falsedad originalmente marginal en una percepción social aparentemente mayoritaria.
De hecho, especialistas citados por el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), Ana Lilia Pérez y Azul Alzaga, han advertido sobre la combinación de bots, algoritmos y campañas de odio como una amenaza creciente para la estabilidad democrática y el debate público. Se refirieron a que se generan ‘conversaciones artificiales’, en las que los algoritmos están diseñados para amplificar contenidos que generan polarización, creando falsas tendencias y distorsionando el interés público real.
Un caso documentado (28-30 de agosto de 2026) es el video generado con IA en el que el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, pronuncia un discurso que nunca pronunció. Fue difundido en “X” por Derek Maltz, exdirector interino de la DEA, quien posteriormente —según documentó Intolerancia Diario— señaló que la imagen generada con IA, que mostraba a Rocha Moya escoltado por agentes estadounidenses, no correspondía a declaraciones reales del exgobernador y que se trataba de una recreación artificial. Advierte también que algunos de los cargos mencionados en la pieza no coincidían exactamente con la acusación formal; sin embargo, eso aumenta considerablemente su potencial propagandístico al mezclar una acusación real con una supuesta “evidencia audiovisual” totalmente falsa. El objetivo: deteriorar la credibilidad de Rocha Moya y reforzar públicamente la narrativa de una eventual persecución judicial estadounidense —claro, una potencial intervención—.
Por otro lado, un reporte del medio regional “Hoy BCS” señala que el aspirante a la alcaldía de Los Cabos, Ernesto Ibarra Montoya, denunció una operación mediante videos y audios presuntamente manipulados con IA, en la que se le atribuían declaraciones contra distintos personajes políticos vinculados al proyecto de Milena Quiroga. Ibarra negó que fueran auténticos y afirmó que se trataba de audios editados con inteligencia artificial. También afirmó haber recibido una exigencia de 300 mil pesos para detener la difusión de esos materiales, por lo que presentó una denuncia por extorsión; sin embargo, no está probado quién los produjo.
Un caso más difundido por “Puebla Online” es el de José Luis García Parra, coordinador del Gabinete de Puebla, quien denuncia que la oposición al proyecto del Cablebús fue artificialmente amplificada en redes sociales mediante cuentas coordinadas y bots, algunos supuestamente operados desde países sudamericanos. Presentó un análisis de más de 412 mil menciones entre enero y agosto de 2026 donde existe sincronización temporal, similitudes textuales, hashtags recurrentes, URLs provenientes de fuentes comunes, pocas cuentas generadoras de contenido que después eran amplificadas por cuentas con cero seguidores; agregó que las cuentas fueron geolocalizadas en Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Bolivia y Paraguay, e identificó varias cuentas concretas de “X” que, según la administración estatal, funcionaban como replicadoras.
La información procedía fundamentalmente de la exposición del gobierno de Puebla recogida por Puebla Online; sin embargo, la existencia de una red coordinada fue solo una acusación sustentada en un análisis presentado por el gobierno, no una conclusión independiente que podamos dar por definitivamente probada. Investigaciones recientes sobre México (Animal Político/El Sabueso) encontraron que en 2026 la desinformación mexicana utilizará cada vez más imágenes generadas o manipuladas con IA, videos fuera de contexto y mecanismos para evadir filtros, con X como uno de los principales canales de propagación.
La desinformación posterior a la muerte de “El Mencho”
¿Recordará que, meses atrás, durante el operativo que llevó a la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, se difundió ampliamente información falsa en redes sociales, con supuestas tomas de aeropuertos, ataques a iglesias, ciudades bajo control criminal, turistas secuestrados y versiones contradictorias sobre la situación de Claudia Sheinbaum, ¿entre otras narrativas?
El fenómeno es lo suficientemente importante como para no ser analizado como una operación de desinformación vinculada a redes digitales asociadas al crimen organizado, con una dimensión fundamental: el sicariato informativo no necesariamente tiene como objetivo a una persona; también puede tener como finalidad generar miedos colectivos.
Aquí, lo más importante es que el sicariato informativo mexicano está pasando de la simple “campaña de desprestigio” a un modelo de ingeniería de la percepción. Antes era publicar una mentira contra alguien y esperar las reacciones, pero hoy el circuito es: Identifico al objetivo → fabrico o selecciono un contenido → lo distribuyo mediante cuentas coordinadas → el algoritmo lo detecta como ‘relevante’ → lo multiplica → otros usuarios lo reproducen → un medio lo convierte en noticia → y el contenido regresa a las redes con apariencia de información confirmada.
Y ahí aparece el elemento más peligroso: la víctima deja de combatir una sola mentira y empieza a combatir una realidad artificialmente construida, en la que la expansión de la inteligencia artificial vuelve este mecanismo aun más poderoso, porque permite producir simultáneamente texto, imágenes, audio y video sintéticos. No por nada la UNESCO ha advertido de que la expansión de la inteligencia artificial está amplificando los riesgos de desinformación y alterando el ecosistema informativo. Sin embargo, por ahora no se podría afirmar que algunos de los casos mencionados lleguen a configurar sicariato informativo probado. Metodológicamente sería incorrecto.
Puede afirmarse que México está acumulando casos que presentan componentes característicos del sicariato informativo, como campañas de desprestigio pagadas, cuentas coordinadas, publicidad negativa, narrativas artificialmente amplificadas, operaciones híbridas físico-digitales y el uso de bots; pero ¿por qué es importante legislarlo? Existen muchos casos, solo mencionaremos algunos; el 25 de octubre de 1924 —por ejemplo—, poco antes de las elecciones generales en el Reino Unido, el Daily Mail publicó un texto de Grigori Zinoviev, dirigente de la Internacional Comunista, que fingía ser una orden de Moscú para que los comunistas británicos alentaran una REVOLUCIÓN; posteriormente la carta fue considerada falsa, pero ya había hecho que los conservadores de Stanley Baldwin obtuvieron una contundente victoria y regresaron al gobierno.
Ni hablar de 2016, cuando, para asegurar la elección, @RealDonaldTrump circuló numerosas historias falsas y teorías conspirativas contra Hillary Clinton: Pizzagate[3], supuestos delitos, acusaciones de redes criminales, etc. O bien en 2018, con Jair Bolsonaro, cuando circularon masivamente falsedades contra el PT y Fernando Haddad; el más conocido: el supuesto “kit gay”, presentado engañosamente como material escolar destinado a “sexualizar” a los niños, y —posteriormente— un estudio encontró que aproximadamente el 42% del contenido de la derecha analizado en grupos de WhatsApp, había sido información falsa, frente a menos del 3% del contenido de izquierda… y como esto, varios ejemplos.
Algunas fuentes consultadas:
- https://oxigenopuro.com.mx/julieta-ramirez-pide-licencia-al-senado-por-gubernatura-bc/
- https://enfoquenoticias.com.mx/noticias/el-reto-mas-grande-es-baja-california-sur-es-el-agua-el-gobierno-federal-nos-ha-ayudado-con-infraestructura-milena-quiroga
- https://www.unesco.org/es/articles/inteligencia-artificial-y-desinformacion
- https://noticias.imer.mx/blog/bots-algoritmos-y-campanas-de-odio-el-impacto-de-la-desinformacion-en-la-democracia-periodistas/
- https://apnews.com/article/desinformación-fake-noticias-falsas-redes-violencia-mexico-1612a9043cfdeebcbe9847c12d8064a2
https://www.facebook.com/watch/?v=2403776856761051
[1] El 24 de septiembre a las 17:30 será presentado en el auditorio Francisco Zarco del Club de Periodistas de México (Filomento mata #8 Centro Histórico)
[2] Juan Ayón y José Sobrevilla, “El sicariato informativo. El algoritmo su arma letal”, editado por el Club de Periodistas de México, A.C., Primera edición, agosto de 2026.
[3] Teoría conspirativa falsa y desacreditada que surgió durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos (2016) y afirmaba, sin pruebas, que altos funcionarios del Partido Demócrata, incluidos Hillary Clinton y John Podesta, su jefe de campaña, formaron una red de tráfico de personas y abuso sexual infantil desde el sótano de una pizzería en Washington.