Ante un aumento de 32.9% en la cartera vencida, la tecnología cobra relevancia para una gestión financiera más eficiente

Por Redacción

Periodistas Unidos. Ciudad de México a 2 de septiembre de 2026.- La salud financiera de una empresa no se mide únicamente por cuánto vende, sino por su capacidad de convertir esas ventas en dinero disponible. Mientras que los niveles de impago en México alcanzan máximos históricos, la fintech mexicana Monato hace un llamado a las organizaciones a profesionalizar su gestión de cobranza y a entender las cuentas por cobrar como un componente central de la estrategia financiera, y no como una simple tarea administrativa.

Hoy en día, la tecnología, la automatización y el uso estratégico de inteligencia artificial pueden jugar un papel cada vez más relevante en la salud financiera de las empresas, al brindar mayor visibilidad y control sobre sus flujos de efectivo y permitir una gestión de tesorería más eficiente y oportuna. El planteamiento cobra relevancia en la actualidad, ante una mayor presión de pago. La tasa de crecimiento anual del crédito al consumo (alrededor del 7.6% en términos reales) avanza casi 6 veces más rápido que la economía mexicana (PIB con avance promedio de 1.2%), evidenciando que los hogares están recurriendo al financiamiento bancario para sostener sus gastos, según datos del Banco de México.

Al cierre de mayo de 2026, el Banco de México reportó que la cartera vencida de los créditos bancarios al consumo alcanzó los 64 mil 133 millones de pesos, el nivel más alto registrado para un mes de mayo. Frente a los 46 mil 853 millones reportados un año antes, el saldo aumentó 32.9% en términos reales. En términos nominales, son más de 17 mil millones de pesos adicionales en cartera vencida en sólo doce meses.

El deterioro abarca a las tarjetas de crédito (25 mil 282 millones de pesos), los créditos personales (15 mil 756 millones) y los de nómina (12,992 millones). Si bien estas cifras corresponden al financiamiento de la banca a las familias, funcionan como termómetro de un fenómeno más amplio: una economía bajo mayor presión de pago, en la que la disciplina en la gestión de la liquidez se vuelve crítica para empresas de todos los tamaños.

La cobranza como indicador de salud financiera

Para Monato, una venta registrada no equivale de forma automática a dinero disponible. Una cartera de clientes que crece sin una gestión adecuada puede presionar la liquidez, el capital de trabajo y la propia capacidad de operación de un negocio. “El objetivo de toda empresa debe ser reducir el tiempo que transcurre entre la venta, la factura, el pago y la liquidez disponible. En un escenario de mayor presión de pago, anticiparse marca la diferencia: de aquí la idea de que Monato pueda ofrecer herramientas para gestionar las cuentas por cobrar ”, afirmó Arturo Chernovetzky, director comercial de Monato.

Trazabilidad: saber dónde está el dinero

Una cobranza eficiente requiere información clara sobre los pagos. Contar con infraestructura que permita identificar y dar seguimiento a las transacciones ayuda a las empresas a conciliar mejor y tomar decisiones con información certera y oportuna.

“No puedes gestionar lo que no puedes ver. La trazabilidad de cada transacción es clave para que las empresas puedan conciliar y actuar oportunamente ”, señaló Chernovetzky.

Automatización y eficiencia: cobrar mejor y a menor costo

La automatización dentro de las empresas todavía tiene muchísimo espacio para crecer. Datos de PYMNTS Intelligence indican que 83% de las empresas aún no ha automatizado completamente sus procesos de cuentas por cobrar. La misma fuente señala que la automatización puede reducir los DSO (días de ventas pendientes de cobro) entre 15% y 25%.

Ante estos retos, Monato impulsa la eficiencia financiera a través de sus servicios para facilitar la cobranza y ayudar a la sistematización de las tareas que hoy consumen horas de los equipos financieros mediante el uso inteligente de los datos, que permite pasar de una cobranza reactiva a una preventiva. De esta manera, se reducen los costos operativos de una cobranza artesanal y se acortan los días de pago, lo que mejora el flujo de efectivo. Así, las empresas pueden adaptar su estrategia, facilitar el pago y reducir fricciones, al tiempo que protegen su liquidez y la relación con sus clientes.

La métrica que importa: qué tan rápido se convierte una venta en efectivo

La tecnología tiene un impacto cada vez más directo en la salud financiera de las empresas. Por ello, su responsabilidad no está sólo en incorporar nuevas herramientas, sino en elegir e implementar aquellas que respondan a necesidades reales del negocio. En la gestión de clientes, esto significa apostar por soluciones que ayuden a tener mayor visibilidad, automatizar procesos y tomar mejores decisiones para convertir las ventas en liquidez y fortalecer la capacidad de la empresa para operar y mantener una salud financiera sana.